El Oriente católico 50 años después del Vaticano II



Ciudad del Vaticano (AICA): Con la presidencia de su prefecto, el cardenal argentino Leonardo Sandri, la Congregación para las Iglesias Orientales concluyó la sesión plenaria del dicasterio que se celebró del 19 al 22 de noviembre y que se centró en el balance de las ideas conciliares sobre el Oriente católico cincuenta años después del Concilio Vaticano II.

Con la presidencia de su prefecto, el cardenal argentino Leonardo Sandri, la Congregación para las Iglesias Orientales concluyó la sesión plenaria del dicasterio que se celebró del 19 al 22 de noviembre y que se centró en el balance de las ideas conciliares sobre el Oriente católico cincuenta años después del Concilio Vaticano II.

El clima de desarrollo de los trabajos -dice un comunicado de la congregación- fue unánimemente apreciado por su armonía. La experiencia de la sinodalidad, tan enraizada en la tradición oriental, mostró su fecundidad como método de trabajo. Se apreció la belleza de la eclesiología conciliar y el valor de la diversidad en la unidad, subrayando que el reconocimiento del origen apostólico es una afirmación teológica y jurídica.


Otro tema fue el del fenómeno migratorio que representa un reto porque plantea el serio problema de la permanencia de los cristianos en Oriente Medio fuertemente penalizados por la guerra en Iraq, la situación de Siria, sin olvidar la cuestión irresuelta entre Israel y Palestina y la dificultad del renacimiento de un Egipto pluralista.


Otro problema considerado en las sesiones fue el de que los jefes de las Iglesias patriarcales y arzobispales mayores puedan serlo también fuera de las fronteras consideradas propias y con sus tradiciones y disciplinas. Junto a la significativa representación de los arzobispos latinos que son también Ordinarios para los fieles orientales desprovistos de jerarca propio, habrá que pensar y desarrollar progresivamente estructuras administrativas y eclesiales propias.


La dimensión ecuménica debe mantenerse siempre asumiendo una actitud fecunda de fraternidad auténtica y de reconciliación paciente, sin penalizar a los que con su existencia atestiguan que se puede estar en comunión con el Obispo de Roma, reconociendo el primado, sin renunciar a un modo propio de gobernarse y de vivir el misterio de la liturgia.


Por último, la plenaria reiteró que el Oriente católico está comprometido a que el diálogo interreligioso se viva, ante todo, en la cotidianidad de los países de Oriente Medio.+



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