Obispos argentinos celebran la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II



Buenos Aires (AICA): Los obispos argentinos expresaron su alegría por las canonizaciones de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II, a través de mensajes o misas de acción de gracias que coincidieron, en muchos casos, con la celebración de la fiesta de la Divina Misericordia. Los prelados destacaron –también a través de las redes sociales- aspectos de la vida tanto del “Papa bueno” que condujo a la Iglesia hacia el Concilio Vaticano II como del pontífice polaco que estuvo en la Cátedra de Pedro por casi 27 años. Un pastor y un misionero, que son ejemplos de santidad.

Los obispos argentinos expresaron su alegría por las canonizaciones de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II, a través de mensajes o misas de acción de gracias que coincidieron, en muchos casos, con la celebración de la fiesta de la Divina Misericordia.

Los prelados destacaron –también a través de las redes sociales- aspectos de la vida tanto del “Papa bueno” que condujo a la Iglesia hacia el Concilio Vaticano II como del pontífice polaco que estuvo en la Cátedra de Pedro por casi 27 años.


Un pastor y un misionero que son ejemplos de santidad


Monseñor Juan Alberto Puiggari (Paraná): "San Juan Pablo II: Peregrino de la paz, profeta de la esperanza, misionero del mundo, voz de los que no la tienen, amigo y joven entre los jóvenes, padre de los niños, especialmente los abandonados; servidor de los pobres”. “San Juan XXIII: Papa de la bondad y de la sencillez. Su lema ‘Paz y Obediencia’ lo hicieron dócil al Espíritu Santo, escuchando los signos de los tiempos al tener la audacia y la profecía del convocar el Concilio Vaticano II”.

Monseñor José Luis Mollaghan (Rosario): “Juan XXIII, fue un pastor de gran amor a la Iglesia y a sus fieles. Convocó el Concilio Vaticano II, y, por tanto, inició un tiempo de reflexión y discernimiento; que después debió continuar Pablo VI. Fue el Papa bueno, como se lo aprendió a llamar”. “Juan Pablo II vivió con intensidad y heroicamente su misión como Supremo Pastor. Nos transmitió ‘que el hombre no sólo recibe y experimenta la misericordia de Dios, sino que está llamado a vivir la misericordia’ con los demás: Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”.


Monseñor Héctor Aguer (La Plata): “A Juan XXIII lo asociamos espontáneamente con la convocatoria del Concilio Vaticano II que ha producido en la Iglesia tanta renovación. Todos ponderaban su sencillez y su espontaneidad. Ha sido realmente un Papa extraordinario”. “A Juan Pablo II lo he tratado varias veces personalmente y uno quedaba impresionado. El Papa lucía muy joven y yo quedé impresionado por la personalidad de este hombre. No sólo por su simpatía y por su humanidad sino que se le notaba algo especial, como puedo decir, algo celestial”.


Monseñor Guillermo Garlatti (Bahía Blanca): “Dos pontífices maravillosos: Juan XXIII abrió las puertas y Juan Pablo II salió al mundo. Con este camino Francisco nos llama a la calle”.


Monseñor Domingo Castagna (emérito de Corrientes): “San Juan XXIII fue el artífice del Concilio Vaticano, sucedido por otro gran pontífice: Pablo VI. Al llegar el joven polaco, hoy San Juan Pablo II, le cupo la misión de cumplir el contacto con el mundo, aún atrapado por sistemas absolutistas y ateos. San Juan XXIII y San Juan Pablo II, encarnan una Iglesia abocada a buscar a la oveja perdida y revelarle el amor y la misericordia del Padre. La canonización de ambos debe ser leída en esa clave de Revelación divina: la justicia y el amor misericordioso”.


Monseñor Antonio Marino (Mar del Plata): “El papa Juan XXIII se dejó guiar por una ‘moción del Espíritu Santo’. Sabemos que su anhelo fue la renovación espiritual de la Iglesia, como en una ‘primavera’, como en un ‘nuevo Pentecostés’, dejando entrar ‘aire fresco’, en orden a saber leer los ‘signos de los tiempos’ y poder actuar una puesta al día o aggiornamento”. “El Papa polaco quiso profundizar la auténtica interpretación conciliar, iniciada por Pablo VI. Nos dejó así un voluminoso y admirable cuerpo de doctrina, cuya vigencia perdura. Su obra pastoral y su doctrina no entren en el tiempo de una homilía. Su ardor misionero lo llevó por todo el mundo”.


Monseñor Vicente Bokalic CM (Santiago del Estero): “A Juan XXIII todo el mundo lo conocía como el ‘Papa bueno’ porque todos los días hacía algo bueno por alguien que lo necesitaba. Y eso nos enseñó”. “Las primera palabras del papa Juan Pablo II, el día que asumía en su pontificado fueron: No tengan miedo. Se lo decía al mundo entero”.+



11:49
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