Mons. Ojea: “La violencia es el resentimiento que provoca el no ser considerado”

Mons. Ojea: “La violencia es el resentimiento que provoca el no ser considerado”

Buenos Aires (AICA): Monseñor Oscar Ojea, obispo de San Isidro, reflexionó sobre la Jornada Mundial de la Paz de este año, que será el 1 de enero de 2016, en la fiesta de Santa María, Madre de Dios. A partir de la exhortación del papa Pablo VI de 1968, ese día se celebra el “día de la paz”. El deseo de ese pontífice fue que cada año dicha celebración se repitiese como presagio y como promesa para que la paz dominara el desarrollo de la historia futura.
El obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, brindó una reflexión sobre la Jornada Mundial de la Paz que se llevará a cabo el 1 de enero de 2016, en la fiesta de Santa María, Madre de Dios. A partir de la exhortación del papa Pablo VI de 1968, ese día se celebra el “día de la paz”. El deseo de ese pontífice fue que cada año dicha celebración se repitiese como presagio y como promesa para que la paz dominara el desarrollo de la historia futura.

“Vence la indiferencia y conquista la paz” es el lema de la Jornada Mundial de la Paz de este año. El papa Benedicto XVI y el papa Francisco hablaron de la globalización de la indiferencia. “Así como el mundo vive esta globalización que de alguna manera une en algunas cosas a los seres humanos, seguramente en cosas materiales, la globalización de la indiferencia también es una realidad, porque el hombre tiene una enorme necesidad de ser valorado, de ser mirado, de que el hermano se detenga ante él para poder contemplar”, señaló el obispo.

Para monseñor Ojea, “la indiferencia elimina toda posibilidad de detenernos; toda posibilidad de escucharnos bien, de mirarnos bien, y de poder valorar y apreciar la vida de mi hermano”. Además, agregó que “los rencores y las violencias interiores se van acumulando, y finalmente se generan hechos de violencia que no entendemos de dónde vienen, no entendemos por qué vienen. Seguramente es así porque la historia de cada una de esas personas en quienes explota la violencia, no fue una historia debidamente recibida por el resto de la comunidad”.

“La causa de la violencia es el miedo, es el miedo a desaparecer; el miedo a que el otro me considere que no existo; el miedo de perder entidad, y de alguna manera, a ser eliminado. Entonces, desde allí surge la reacción violenta, el resentimiento profundo que produce este ‘no ser considerado’”.

El prelado ilustró esta problemática diciendo que “imaginemos si desde niño un ser humano vive esta realidad de rechazo continuo: ‘no existís, no me importa, no tenés lugar, no te reconocemos, no te miramos. De allí explotará en algún momento de su vida de joven o de su vida adulta, una reacción frente a este contexto social, y allí viene la sorpresa: ‘¿de dónde sale tanta violencia?’ De algún rincón del corazón del hermano sale esa violencia”.

“El Papa nos dice en el lema de la Jornada Mundial de la Paz ‘vence la indiferencia y conquista la paz’. La paz se construye, la paz es regalo de Dios, pero también es tarea, la paz se construye todos los días; si yo sé mirar a mi hermano, tener mi vida al servicio del hermano”, afirmó.

Por último, monseñor Ojea terminó la reflexión preguntando a los fieles “¿cuál es el centro de mi vida? ¿El centro de mi vida es Jesús, es el hermano, o el centro de mi vida soy yo mismo”.+

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