Bajo el signo de la Divina Misericordia, comenzó la Jornada Mundial de la Juventud

Bajo el signo de la Divina Misericordia, comenzó la Jornada Mundial de la Juventud

El arzobispo de Cracovia, cardenal Stanislaw Dziwisz, presidió hoy la la misa de apertura de la 31ª Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebrará en Cracovia hasta el domingo 31 de julio y que desde mañana contará con la presencia del papa Francisco.

El purpurado dio la bienvenida a los cientos de miles de jóvenes que colmaban el Błonia Commons.

“El momento tan esperado, desde hace tres años cuando el papa Francisco anunció en Río de Janeiro que la próxima Jornada Mundial de la Juventud tendría lugar en Cracovia, al fin ha llegado. Les doy la más cordial bienvenida a la ciudad de Karol Wojtyla, san Juan Pablo II”, expresó.

“El reloj –continuó diciendo el arzobispo- instalado en la fachada de la basílica de Santa María en el centro histórico de Cracovia contaba los días, horas, minutos y segundos para el momento que ahora estamos viviendo” y añadió: “Pero un reloj más importante, el registro de los pensamientos y sentimientos en nuestro corazón, nos preparó espiritualmente para esta reunión de los jóvenes discípulos del Maestro de Nazaret que hoy iniciamos”.

“Ustedes vinieron de todos los continentes y naciones, desde el este y el oeste, el norte y el sur de nuestro globo. Los acompañan muchas experiencias, traen muchos deseos y hablan diversos idiomas, pero a partir de hoy vamos a comunicarnos entre todos con el lenguaje del Evangelio: un lenguaje de amor, hermandad, la solidaridad y la paz”.

Finalmente el arzobispo de Cracovia les dio “la más cordial bienvenida a la ciudad de Karol Wojtyla -san Juan Pablo II-. Es aquí donde creció para servir a la Iglesia, y es desde aquí que él se lanzó a los caminos del mundo para predicar el Evangelio de Jesucristo. Les doy la bienvenida en la ciudad en la que experimentamos en especial el misterio y el don de la Divina Misericordia”.

La llama de la Misericordia
El primer día de la JMJ comenzó con la Marcha de la Llama de la Misericordia desde Łagiewniki hasta Parque Błonia. La ruta incluyó lugares de Cracovia importantes para Juan Pablo II; por ejemplo, la iglesia de San Florián o la catedral de Wawel. Comenzó la marcha una hermana de la Congregación de las Hermanas de Nuestra señora de la Misericordia de Łagiewniki y los presentes harán el relevo de la Llama de la Misericordia hasta llegar al cardenal Stanisław Dziwisz.

La Llama de la Misericordia quedó encendida en el altar y acompañará a los peregrinos durante toda la JMJ. En la ruta de los pasos de Juan Pablo II se exhibirán documentos en los aparece el Papa polaco en los lugares donde se llevará a cabo el relevo de la Llama.

La marcha de la Llama de la Divina Misericordia se exhibió en las pantallas gigantes instaladas en Parque Błonia junto con testimonios de experiencia de misericordia y de encarnación de las enseñanzas de Juan Pablo II. Mientras en el escenario los conductores dirigían la oración y la alabanza. También estuvo presente el Movimiento de danza Lednica 2000.

La Marcha de los Símbolos de la JMJ
El lema del primer día de la JMJ fue: “Juan Pablo II, fundador de la JMJ”, haciendo referencia a la historia de las peregrinaciones de los símbolos de la Jornada Mundial de la Juventud. La Cruz y el Ícono de Nuestra Señora Salus Populi Romani pasaron entre la multitud reunida en Parque Błonia; los cargaban jóvenes de países en los cuales se realizaron JMJ, en orden cronológico.

Quienes llevaban los íconos iban en procesión y vestían las camisetas con los logos de los encuentros; comenzando por Roma y terminando en Cracovia. Mientras tanto, en las pantallas gigantes se exhibían imágenes de las JMJ anteriores. La marcha de los símbolos fue acompañada por los himnos de todas las JMJ que interpretaron el coro y la orquesta de la JMJ Cracovia 2016.

En los textos litúrgicos de la Misa estuvo presente san Juan Pablo II. El contenido fue, ante todo, una oración para pedir bendición y por los frutos espirituales del encuentro.

Debido a la situación geográfica de Polonia, el Evangelio fue proclamado en dos ritos, en el católico bizantino y en el bizantino oriental.

Experimentar el amor misericordioso del Señor
“Hoy Cristo nos habla en Cracovia, en las orillas del río Vístula, que fluye a través de toda Polonia, desde las montañas hasta el mar”, dijo el cardenal Stanislaw Dziwisz al comienzo de su homilía y le propuso a los jóvenes peregrinos hacerse tres preguntas y buscar las respuestas:

“En primer lugar, ¿de dónde venimos? En segundo lugar, ¿dónde estamos hoy, en este momento de nuestras vidas? Y en tercer lugar, ¿dónde vamos a ir y lo vamos a llevar con nosotros?”

“¿De dónde venimos? Venimos de “todas las naciones bajo el cielo”, dijo el arzobispo, señalando que aportaremos “nuestra experiencia de diversas culturas, tradiciones y lenguas” y añadió “también traerán los testimonios de la fe y la santidad de nuestros hermanos y hermanas, los seguidores del Señor resucitado, de las generaciones pasadas, así como la generación actual”.

El arzobispo explicó que “venimos de diversas partes del mundo donde la gente vive en paz, donde las familias son comunidades de amor y de vida y donde los jóvenes puedan realizar sus sueños, pero entre nosotros también hay jóvenes de países cuyos habitantes están sufriendo debido a las guerras y otros tipos de conflictos, donde los niños se mueren de hambre y donde los cristianos son perseguidos brutalmente”.

“Traemos a este encuentro con Jesús, durante estos días, nuestras experiencias personales de la vida del Evangelio en nuestro mundo difícil. Traemos nuestros miedos y decepciones, pero también nuestras esperanzas y anhelos, nuestro deseo de vivir en un mundo más humano, más fraterno y solidario”.

El prelado invitó a los jóvenes a “enfrentar los desafíos del mundo moderno, en el que el hombre elige entre la fe y la incredulidad, el bien y el mal, el amor y su rechazo”.

La segunda pregunta: “¿Dónde estamos ahora, en este momento de nuestras vidas?”, a lo que el cardenal Dziwisz señaló: “Estamos aquí porque Cristo nos reunió”. “Él es el que nos trajo hasta aquí. Él está presente en medio de nosotros. Confiémosle en estos días nuestros asuntos, temores y esperanzas. Durante estos días, Él nos estará preguntando por el amor, como Él preguntó a Simón Pedro. No debemos evitar responder a esta pregunta.

“Encuentro con Jesús, nos damos cuenta de que al mismo tiempo todos formamos una gran comunidad -la Iglesia- que sobrepasa los límites establecidos por la gente y que dividen a la gente. Todos somos hijos de Dios, redimido por la sangre de su Hijo, Jesucristo. Experimentar la Iglesia universal es una gran experiencia asociada a la JMJ”.

“Finalmente, la tercera, la última pregunta: ¿hacia dónde vamos y lo que nos llevaremos de aquí? Nuestra reunión durará sólo unos pocos días. Va a ser intensa, espiritual y, en cierta medida, una experiencia exigente físicamente. Volveremos a nuestros hogares, familias, escuelas, universidades y nuestros lugares de trabajo. Tal vez vamos a tomar algunas decisiones importantes durante estos días? Tal vez vamos a establecer algunas nuevas metas en nuestras vidas? Tal vez vamos a escuchar la voz clara de Jesús, que nos invite a dejar todo y seguirlo?”

“Con lo que vamos a volver?, señaló el arzobispo de Cracovia: “Es mejor no anticipar la respuesta a esta pregunta”.

Finalmente el purpurado expresó que “durante estos días, vamos a compartir con los demás lo que es más valioso. Vamos a compartir nuestra fe, nuestras experiencias, nuestras esperanzas. Queridos jóvenes, que estos días será una oportunidad para formar sus corazones y mentes. Escuchar a las catequesis entregados por los obispos. Escuchar la voz del papa Francisco”.

El arzobispo invitó a los jóvenes a “experimentar el amor misericordioso del Señor en el sacramento de la reconciliación” e indicó que “Cracovia está viva con el misterio de la Divina Misericordia, también debido a la humilde Sor Faustina y Juan Pablo II, que hizo a la Iglesia y al mundo sensible a este rasgo específico de Dios”.

“Lleven la llama de su fe y enciendan con ella otras llamas, por lo que el corazón humano latirá al ritmo del Corazón de Cristo, que es "un fuego ardiente de amor”. Que la llama del amor hunda en nuestro mundo y la libre del egoísmo, la violencia y la injusticia, de modo que se reforzará una civilización de la buena, la reconciliación, el amor y la paz en nuestra tierra”.+

Texto de la homilía

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