Monjas villeras: Las mujeres de la Iglesia con los más necesitados

San Martín (Buenos Aires) (AICA): Junto a la reconocida misión pastoral de los llamados “curas villeros”, un grupo de mujeres consagradas trabaja en los barrios más humildes de José León Suárez, en el partido de San Martín, llevando adelante su labor evangelizadora. Las hermanas de la congregación Adoratrices de la Sangre de Cristo llegaron hace 50 años a la zona, donde daban clases, tenían un oratorio, animaban la misa, y ayudaban en la pastoral. Hoy trabajan junto con el padre José María ¨Pep¨e Di Paola en la asistencia de las comunidades más carenciadas.
Las hermanas de la congregación Adoratrices de la Sangre de Cristo, las monjas de la Congregación de Santa Marta y las Hermanas de la Providencia colaboran con los “curas villeros”, cuyo referente principal es el padre Pepe Di Paola, en la labor pastoral de las comunidades más carenciadas de José León Suárez.

Las hermanas de la congregación Adoratrices de la Sangre de Cristo llegaron de Italia hace alrededor de 50 años por pedido del entonces obispo de San Martín, monseñor Manuel Menéndez. En ese entonces daban clases, tenían un oratorio, animaban la misa, y ayudaban en la pastoral de otros barrios de José León Suárez. Hoy trabajan junto con el padre Pepe Di Paola en la asistencia de las comunidades más carenciadas.

La vocación de las consagradas dio frutos en quienes eran sus alumnos, entre los que se encontraba Patricia Ataria, quien es hoy una de las principales integrantes de la misión que lleva adelante el padre Pepe. Patricia construyó un vínculo muy estrecho con la comunidad, donde desarrolla actividades de misión, campamentos y catequesis, trabaja con grupos de mujeres y acompaña las celebraciones con su música.

También es parte de las Adoratrices de la Sangre de Cristo la hermana Marcela Cravera, trabajadora social, que se encarga de la animación de los centros juveniles y de los hogares de rehabilitación. Allí combina su mirada religiosa con su profesión en la recuperación de adictos.

Muchas de las actividades que se realizan en el barrio 13 de julio son coordinadas por la laica consagrada Karina Colasanti, oriunda de Buenos Aires, quien decidió vivir en San Martín para poner su vida al servicio de los más necesitados. Allí lleva adelante talleres, círculo bíblico y catequesis, y está en contacto con las necesidades de los vecinos.

Las Hermanas de Santa Marta también aportan a la misión del padre Pepe, en la capilla de San Francisco Solano y en la Villa Curita. Las Hermanas de la Providencia, por su parte, participan en la capilla de la Virgen de Luján, ubicada en La Cárcova, donde tienen grupos de niños, visitan a las familias y organizan actividades familiares.

La presencia de las “monjas villeras” y de las colaboradoras laicas reafirma la importancia de la participación de las mujeres en la Iglesia, con el ejemplo de María y el testimonio de las mujeres que acompañaron a Jesús en su paso por la tierra.

Para más información sobre la labor del padre Pepe en las villas, visite villasweb.org +

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