Mons. Torrado Mosconi exhortó a los consagrados a una mayor integración

Mons. Torrado Mosconi exhortó a los consagrados a una mayor integración

Nueve de Julio (Buenos Aires) (AICA): El obispo de Nueve de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi, presidió el 24 de octubre el Jubileo Diocesano de la Vida Consagrada en el monasterio de los carmelitas, donde propuso cinco puntos de meditación: alabanza, conversión, esperanza, comunión y misericordia, y exhortó a los consagrados de la diócesis “renovar para bien nuestras experiencias personales, sean estas positivas y negativas, integrándolas en un todo eclesial más grande y mejor superador de individualismos y divisiones”. Hubo además peregrinación desde el Carmelo hasta la catedral, donde se cruzó la Puerta Santa en el Año de la Misericordia.
La diócesis de Nueve de Julio celebró el pasado 24 de octubre el Jubileo Diocesano de la Vida Consagrada, en el marco del Año de la Misericordia convocado por el papa Francisco.

El encuentro comenzó en el monasterio de las carmelitas, donde tras un momento de oración el obispo de Nueve de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi, disertó sobre “Comunión, ministerios y carismas. Posteriormente se propusieron unos puntos para la reflexión grupal y se concluyó con un plenario.

El prelado reflexionó “no solamente sobre la relación entre carisma y ministerio ordenado, entre religiosos y parroquia, su integración en la Iglesia particular, sino en todo esto desde la más viva realidad: desde los proyectos y propósitos, los logros, los obstáculos y las heridas, los contratiempos, etc.”.

“Espero que este día de convivencia sirva para conocernos y comprendernos más. La experiencia de comunión, es capaz de transformar y renovar para bien nuestras experiencias personales, sean estas positivas y negativas, integrándolas en un todo eclesial más grande y mejor superador de individualismos y divisiones”, destacó.

Monseñor Torrado Mosconi propuso cinco puntos de meditación para “tener una mirada contemplativa” sobre el pasado, el presente y el futuro de la vida consagrada en la diócesis: alabanza, conversión, esperanza, comunión y misericordia.

Tras detallar cada una de ellas, con referencias al Magisterio del papa Francisco, formuló una serie de consignas para el diálogo y el debate en grupos para su posterior puesta en común en un plenario: “Expresar con una breve oración de alabanza los motivos de gratitud que tenemos al descubrir lo bueno de nuestra vida consagrada en la Iglesia”, “Expresar con una petición los motivos de conversión que tenemos en nuestro hoy como consagrados”, “Formular un propósito que exprese de forma esperanzada nuestro compromiso con el futuro”, “Proponer alguna acción concreta que nos ayude a la comunión” y “Compartir lo que ha dejado este año de la misericordia en nuestra vida, en nuestro instituto y en nuestra diócesis”.

Tras el almuerzo, se inició la peregrinación desde el Carmelo hasta la catedral Santo Domingo de Guzmán, donde los consagrados atravesaron la Puerta Santa de la Misericordia.

Participaron de la peregrinación monjes benedictinos del monasterio de los Toldos, las monjas benedictinas misioneras, las Carmelitas Descalzas, los Padres Marianistas, los Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, las Hermanas de Jesús Sacramentado, las Hijas del Oratorio, las Pobres Bonaerenses de San José, las hermanas de San José de Montgay, las hermanas de Santa Ana, las hijas de la Virgen de los Dolores, las hermanas discípulas de Jesús de San Juan Bautista, las vírgenes consagradas, el instituto de las Crisitíferas y el instituto de las Pironianas, entre otros.

La celebración del jubileo fue acompañada por los sacerdotes del clero diocesano y numerosos laicos.+

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