“Que Jesucristo reine en nuestro corazón”, reflexión de Mons. Mestre

“Que Jesucristo reine en nuestro corazón”, reflexión de Mons. Mestre

Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA): En el marco de la solemnidad de Cristo Rey, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, animó a que Jesucristo “reine en el corazón de cada discípulo misionero, cada familia, cada comunidad”, y reiteró la importancia de “tomarse con seriedad y responsabilidad” el Juicio Final.
En su reflexión sobre la liturgia del 34º domingo “durante el año”, domingo 26 de noviembre, solemnidad de Cristo Rey, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, animó a que Jesucristo “reine en nuestro corazón” y recordó que el pobre “no es para el cristiano un dato estadístico o social”, sino que “es mucho más: es sacramento de Cristo”. También, exhortó a “tomar con seriedad y responsabilidad” el tema del Juicio Final.

A continuación, los “tres puntos” de meditación propuestos por el obispo:

¿Qué es el Reino de Dios?

El Reino de Dios, el reinado de Jesucristo, no tiene que ver con las pompas de este mundo, ni con los títulos nobiliarios de esta Tierra. No tiene que ver con los ejércitos, ni con el lujo, ni con el estrellato de los resabios de nobleza que algunas veces aparecen en determinados medios de comunicación. El Reino de Dios celebrado en plenitud tiene que ver con el reinado de Jesucristo en el corazón de cada discípulo misionero, en cada familia, en cada comunidad… Dios reina en nuestros corazones como verdad, vida, santidad, gracia, justicia, amor y paz.

Mi compromiso de servicio con los hermanos más pequeños

Si Jesús reina en nuestras vidas la respuesta del Evangelio de hoy surgirá con naturalidad. Seis verbos se repiten didácticamente a lo largo del texto: dar de comer, beber, alojar, vestir, visitar e ir a ver. Son puntuales y concretos y miran a la realidad del más necesitado, el que es pequeño. La palabra griega que se usa aquí es ‘elajiston’. Este término griego no significa solo pequeño (esto sería micros), sino el “más pequeño”, pequeñísimo, podríamos decir. Con estos hermanos se identifica el Señor, en ellos está realmente presente Jesús. El pobre no es para el cristiano un dato estadístico o social. El pobre, el pequeño es mucho más: es sacramento de Cristo.

El Examen Final

Por último, el tema del Juicio Final. Todos, inexorablemente, pasaremos por el Examen Final. Nos complican los pequeños exámenes de nuestra vida cotidiana, ¡cuánto más nos debe preocupar este examen final! Tenemos que tomar este tema con mucha seriedad y responsabilidad, pero sin miedo, como compartíamos los domingos anteriores. El tema del examen es nada más y nada menos que el amor… El Examen Final, el Juicio Final tiene tema único e igual para todos: el amor-misericordia ejercitado con todos especialmente con los más pequeños.+

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