Mons. Croxatto: “La vida no se debate, la vida se defiende, la vida se cuida”

Mons. Croxatto: “La vida no se debate, la vida se defiende, la vida se cuida”

Neuquén (AICA): “La vida no se debate, la vida se defiende, la vida se cuida. Porque Vale Toda Vida. Somos defensores de la vida, pero sobre todo de la vida más pobre, la más débil, la que no se ve, la que para muchos no sirve y para nosotros es el tesoro que Dios nos confía, la que debemos cuidar”, aseveró el obispo de Neuquén, monseñor Fernando Croxatto, en una reflexión de Semana Santa en la que hizo hincapié en la discusión por la despenalización del aborto.
El obispo de Neuquén, monseñor Fernando Croxatto, realizó el sábado 24 de marzo un mensaje a la comunidad a través de Radio Divina Providencia, poniendo el acento en las realidades actuales y en la Semana Santa que comenzó con el Domingo de Ramos.

El prelado recordó que la Semana Santa es “la que marca nuestra vida, nos renueva la fe y la esperanza en ese deseo de seguir a Jesús; en su pasión, en su muerte, en su sepultura, queremos seguir a Jesús en su pascua, … por eso quiero invitarlos a todos a que no sea una Semana Santa más, que sea una nueva Semana Santa”.

“Para empezar, el domingo de Ramos, queremos aclamar al Señor, queremos recordar y sentir la alegría que toda esa gente vivía cuando llegó el Mesías. Nosotros también queremos salir con nuestros ramos, queremos hacerlo el Señor de nuestras vidas, para que Él pueda hablar con fuerza a nuestro corazón”, puntualizó.

El obispo neuquino señaló que “el Domingo de Ramos de este año, se une a la celebración del día del niño por nacer, es importante, como argentinos, en esta realidad que vivimos, ante esta tristeza y esta pobreza que nos da tener que estar a las puertas de una definición sobre algo que no se debate que es la vida”, y aseveró: “La vida no se debate, la vida se defiende, la vida se cuida. Porque Vale Toda Vida”.

“Somos defensores de la vida, pero sobre todo de la vida más pobre, la más débil, la que no se ve, la que para muchos no sirve y para nosotros es el tesoro que Dios nos confía, la que debemos cuidar. Cada vida que nace es una nueva confianza de Dios en nosotros, la que nos pone en nuestras manos para cuidarla. La vida no viene de nosotros. La vida viene de Dios. No nos pertenece. Yo no decido vivir, por eso debemos acoger la vida que llega”, sostuvo.

Monseñor Croxatto invitó también a acercarse a la Reconciliación, al destacar: “Es lindo reconciliar el corazón, es volver a gustar la misericordia de Dios, volver sobre nosotros, volver a reanimarnos en el camino del bien, de la alegría, de la esperanza. Volver a sentir que Dios vuelve a confiar en nosotros y que tenemos mucho bien para dar a nuestros hermanos y dar Gloria al Señor”.

“El Jueves Santo recordamos y celebramos la Última Cena donde el Señor nos deja el testamento de la Eucaristía y nos deja el gran mandamiento del Amor en el lavatorio de los pies. No podemos mirar a Jesús Eucaristía si el corazón no arde por aquel hermano que me necesita, que está padeciendo al lado mío, no puedo esquivar la mirada, tengo que unir la mirada a ese hermano hostia, en el que también me está esperando el Señor”, indicó.

“El Viernes Santo, que es el día más sentido; el día en el que recordamos la muerte de Cristo. Ese viernes en el que antiguamente todos hacían profundo silencio; en las casas, en los medios, todo hablaba del silencio de Dios, ese Dios que se calló. Y todo el mundo quedaba a la espera de Dios. Por eso, los invito a que hagamos esta experiencia, que desde la mañana nos pongamos a contemplar ese gran misterio que vamos a revivir; los invito a contemplar su pasión y cruz”, agregó.

El prelado precisó que “el Sábado Santo acompañamos hasta la tarde en ese silencio a María, esa imagen tan linda de la piedad con Cristo bajado de la Cruz. Ella que lo tuvo en sus brazos en Belén, ese hijo que tanto cuidó y ahora lo contempla muerto, con esa miranda profunda que sabe en qué puso su confianza y espera en silencio, dolida, porque no puede dejar de ver esa imagen concreta, ese hijo encarnado, ese cuerpo destrozado –como se le habrá partido el corazón a nuestra madre!− sin embargo, en el fondo de su corazón sabía y esperaba que ese hijo saliera de la tumba, a resucitar, porque el amor no se acaba”.

“Ese es el gran sentimiento que tenemos todos los que amamos”. Porque el amor pasa todas las fronteras, incluso las de la muerte”. Jesús está vivo, vive con nosotros. Y se nos pone al lado de muchas maneras y nos dice “Confiá, no tengas miedo”, añadió.

Monseñor Croxatto subrayó que “cuando uno va haciendo este camino de la Semana Santa, el corazón empieza a palpitar, a gozar, a desear que no se nos apague nunca esta alegría, aún en las dificultades, porque estamos agarrados a algo mucho más hondo, estamos sostenidos por este amor de Dios que no se acaba nunca”.

“Recordamos también la memoria y la muerte de monseñor (Óscar Arnulfo) Romero. Y tantas muertes que van dando vuelta este fin de semana. Los desaparecidos del 24 de marzo y los desaparecidos inocentes de la marcha del domingo. Y aquellos que, como monseñor Romero, supieron manifestarse desde la verdad, de la caridad y el bien, y dispusieron su vida al modo de Cristo. Por eso es un mártir del Señor y el Papa ya ha definido que será proclamado santo como testimonio de amor a Dios y a los hombres”, concluyó.+

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