Mons. García llamó a cuidar la vida sin excusas

Mons. García llamó a cuidar la vida sin excusas

El obispo de San Justo, monseñor Eduardo García, unió su voz a los vecinos que “claman silenciosamente por dignidad”, porque desde hace décadas viven “en la postergación de no tener una casa digna, agua potable, cloacas, un espacio donde puedan vivir y enseñarles a sus hijos el valor de la vida”.

Lo hizo al presidir el domingo 24 de junio la misa por las 3T (techo, tierra, trabajo) en el barrio Puerta de Hierro, en el partido bonaerense de La Matanza.

La Eucaristía, organizada por la Pastoral Social diocesana, fue concelebrada por monseñor Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario para las villas de emergencia, y se enmarcó en la exhortación del papa Francisco a fomentar el desarrollo de la integración entre tierra, trabajo y techo en la vida del hombre.

Monseñor García recordó que Dios habla “a través del sufrimiento de su pueblo porque Dios es misericordia y se inclina ante el hombre que sufre, no habla desde las festicholas, ni la vida marketinera con las luces de colores y tapa de revista del jet set. Habla desde el sufrimiento de su pueblo”, y consideró que difícilmente puedan enseñarles el valor de la vida a sus hijos cuando “para los que son los responsables de cuidarla no vale o vale un voto”.

“Nos hacemos hoy eco de su grito de denuncia, escuchen a Dios, escuchen el clamor de los pobres, abandonen la ceguera cómplice que los hace vivir en la mentira existencial que lastima hiere y mata”, sostuvo, y puntualizó: “Seguimos pidiendo, estos hermanos y vecinos que no tienen vida digna, no lo digo solamente yo; lo decía hace poco una vecina: ‘desde hace un tiempo, el agua sale con olor a pis porque las cañerías son viejas y están pegadas a la red cloacal’”.

"Aguantaderos de los narcos"
“Pedimos Tierra, techo y trabajo porque no podemos, con tristeza, dejar de constatar, y todos lo sabemos, como decía otro vecino: ‘este barrio funciona como un aguantadero. Se echó a gente que vivía honestamente y se instalaron narcos, que ganan con nuestra pobreza. Hoy nos distinguimos por la venta libre y consumo del paco’”, advirtió.

El prelado graficó esta realidad diciendo: “Hoy, caminar por sus ‘tiras’ implica ir esquivando cuerpos fulminados que yacen abstraídos de toda realidad o camina como zombies porque ya tiene quemada la cabeza”.

“No es novedad para nadie de La Matanza que las bandas narcos operan con total impunidad organizadas y estas escenas ocurren a la vista de todos, en un lugar al que la policía solo entra para realizar operativos a gran escala como cámaras de por medio”, aseveró.

“Estamos acá porque amamos la vida, y aquí hay chicos que necesitan crecer con esperanza, hay familias que tienen que perder el miedo a trabajar dignamente, hay jóvenes que no puede ser que tengan más horizonte que droga barata para ganarse el pan u olvidarse del presente hasta que le llegue el balazo certero por un ajuste de cuentas o porque ya no sirven más”, denunció.

El prelado matancero atribuyó esta situación a “la indolencia y desidia de décadas por parte de los distintos gobiernos” y ratificó: “No renunciamos a seguir pidiendo que las razonables y mentirosas excusas sigan ‘como slogans’ aniquilando nuestra gente y nuestro futuro: que la cosa no es tan fácil, que los terrenos son de fiscales, que son de la ciudad de buenos aires, que hay que hacer el traspaso, que los impuestos que se le deben al municipio no se pueden pagar…”

“Un bla bla burocrático y desalmado mientras los verdaderos dueños sin papeles son los narcos que obviamente a alguien deben pagarle el alquiler impune que hace de este lugar una zona roja”, aseveró.

Monseñor García sostuvo que “pedimos tierra, techo y trabajo. La tierra en la que muchos de ustedes echaron raíces, pero que les de seguridad, un techo verdadero que haga de cada lugar una casa, un hogar; la posibilidad de trabajar dignamente y sin miedo dejando a los que viene la herencia de la honestidad y del cansancio por el trabajo bien realizado y no por dinero mal habido”.

“Este pueblo no afloja y los vecinos lo han demostrado haciéndose cargo a pulmón de los jardines para los más chiquitos, del club san José para los chicos y adolescentes no anden en la calle, de los hogares para gente en recuperación, de los comedores… y silenciosamente sin poner carteles ni pasacalles”, destacó.

"Cuidar la vida, aun la que otros no desean"
Monseñor García también exhortó a “cuidar la vida, aun la que otros no desean” al referirse a la ley de aborto legal, con media sanción que debe debatir el Senado, durante la misa de las 3T en el barrio Puerta de Hierro, del partido bonaerense de La Matanza.

“Estamos acá porque amamos la vida y creemos que toda vida vale”, sostuvo ante los vecinos del asentamiento.

El prelado aseguró que la comunidad se une al papa Francisco y siente que él está unido a ellos cuando dice: “La defensa del inocente que no ha nacido, , debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo”.

“Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud, y en toda forma de descarte”, agregó citando la exhortación Gaudete et exsultate.

“Mientras legisladores y senadores siguen debatiendo si asesinamos con ley o sin ley a los que nos estorban…con el título patético de no deseados… ojo; tenemos que cuidarnos porque eliminar al no deseado nos pone en el banquillo - porque seguramente entre nosotros hay muchos no deseados- y estamos dando el derecho por antecedente de ley a ser eliminados”, advirtió.

Monseñor García sostuvo que “estamos acá porque queremos cuidar la vida, aun la que otros no desean, y a esos les decimos como la madre Teresa: ‘no aborten, que nos los den’ no hagan leyes tranquilizadoras de conciencias y evitadoras de responsabilidades”.

“Estamos acá para pedir que aquellos que tienen que cuidar, proteger, promover y dignificar lo hagan sin excusas. Porque aquí hay hombres y mujeres que están apechugando cada día y trabajando por sus hermanos y necesitan que el Estado en cualquiera de sus formas se haga cargo de sus esfuerzos. Estamos acá porque amamos la vida en la vida de nuestros hermanos”, subrayó.

“Estamos acá porque amamos la vida en la vida de nuestros hermanos. Le pedimos a San Juan bautista que la defendió y luchó por ella. Su muerte absurda en manos de un de un mediocre inescrupuloso, de una rufiana ambiciosa de poder y de una prostituta, no de oficio sino de alma, no apagaron su voz que sigue resonando a lo largo de la historia. Hermanos, a no aflojar, no tengamos miedo porque igual que con Juan el bautista, ‘la mano del Señor está con ustedes’”, concluyó.+

» Texto completo de la homilía

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