La “regla de oro”: tener ajustada la medida

Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA): En su reflexión para el 7º domingo durante el año, el pasado 24 de febrero, monseñor Gabriel Mestre, obispo de Mar del Plata, utilizó sus habituales tres puntitos sintetizados en tres verbos: “amar”, “juzgar” y “ajustar”. La dificultad de amar a los enemigos, el consejo de emitir juicios, pero con misericordia, y la grandeza de poder ajustar la medida, como la “regla de oro”.
“¡Qué saludable tener ajustada la medida que pretendemos con nosotros para hacerla con los demás!”, dijo monseñor Gabriel Mestre, obispo de Mar del Plata, en su reflexión para el 7º domingo durante el año, el pasado 24 de febrero. Utilizando sus habituales tres puntitos, el prelado acudió a tres verbos: “amar”, “juzgar” y “ajustar”.

‘Amar’ a todos y siempre
Comenzó el primer punto, el obispo de Mar del Plata, exclamando “¡Qué difícil que es amar!” pero, sobre todo, a nuestros enemigos. ¿Quiénes son nuestros enemigos?, se preguntó el obispo, “personas o grupos que de una u otra forma nos han hecho o nos hacen algo de mal. No necesariamente un mal grave, pero sí algo que es negativo para nuestra vida”, mencionó. Y recordó la expresión de Jesús cuando invita a “amar a nuestros enemigos”: “el amor no se reduce a los que elegimos de antemano, sino que el amor es para todos. Este es el único horizonte del Evangelio”, expresó.

‘Juzgar’ con misericordia
“Es llamativo que Jesús invite a no juzgar”, advirtió monseñor Mestre. Pero, “es inevitable que en la vida realicemos juicios. Incluso sobre las cosas más triviales”, admitió. Sin embargo, “en el contexto de esta actitud negativa de juzgar”, el Señor nos invita a “ser misericordiosos como el Padre”: “la propuesta de Jesús pasa por juzgar con misericordia”, explicó el prelado.

‘Ajustar’ la medida
En el último punto, está la “regla de oro” del Evangelio del domingo: “hacer por los demás lo que deseamos que hagan con nosotros”. “Esto, que esperaría cualquier persona que está en sus mínimas cabales, es lo que tenemos que hacer siempre con los demás”, indicó el obispo, y expresó: “¡Qué saludable tener ajustada la medida!”. Porque “tener ajustada la medida nos va a permitir respetar, dialogar, comprender, tener paciencia, equilibrar, serenar y tantos otros valores que son muy necesarios hoy en el mundo vincular y relacional”, concluyó.+

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