Mons. Barba a los nuevos diáconos: "¡No tengan miedo!"

Mons. Barba a los nuevos diáconos: "¡No tengan miedo!"

Gregorio de Laferrere (Buenos Aires) (AICA): En el marco de la fiesta de San Lorenzo diácono y mártir, el obispo de Gregorio de Laferrere, monseñor Gabriel Barba, ordenó tres diáconos camino al sacerdocio. Se trata de Alberto Almirón, Héctor Osvaldo Espada Jiménez y Federico Sosa OD. La ceremonia tuvo lugar en la mañana del 10 de agosto en la catedral Cristo Rey.
El obispo de Gregorio de Laferrere ordenó tres diáconos camino al sacerdocio, en una ceremonia que tuvo lugar en la catedral Cristo Rey el sábado 10 de agosto, fiesta de San Lorenzo diácono y mártir.

Se trata de los seminaristas diocesanos Alberto Almirón, Héctor Osvaldo Espada Jiménez y del seminarista de la Congregación de los Operarios Diocesanos Federico Sosa OD, quienes eligieron el lema “Jesús dijo a sus discípulos: ‘Yo estoy en medio de ustedes como quien sirve’".

En el “primer paso” de la vocación sacerdotal, monseñor Barba recordó a San Lorenzo mártir y destacó “la entrega de una Iglesia que se pone al servicio en todas sus instituciones, en todas sus estructuras, al servicio de los más necesitados”.

“El diácono Lorenzo llevaba las cuentas de su iglesia y, al pedirle que haga entrega de ese dinero, y que haga entrega de los tesoros, él lleva frente a las autoridades a los pobres. Ven esta respuesta de San Lorenzo como una burla... En vez de entregar oro y plata presenta a los más pobres como los tesoros de la Iglesia y ahí es donde le va la vida. Ahí es donde muere martirialmente en una parrilla, cocinado al fuego en una parrilla. Dice la tradición que en un momento él mismo dice: ‘pueden darme vuelta’, cosa que es humanamente imposible pero que también, nos hace presente la gracia de Dios en el momento del martirio, la gracia de Dios en el momento de la entrega... Nos da las fuerzas que nosotros no tenemos”, recordó.

En ese sentido, sostuvo que “los pobres son la riqueza de la Iglesia”, porque “en el más sencillo, ahí está Jesús y ahí queremos, en su rostro, reconocer el rostro de Cristo. Esto significa una conversión permanente, a la cual tenemos que volver porque también muchas veces las seguridades humanas nos llevan por otros caminos”, señaló.

“San Lorenzo hizo esta gran escuela: ¡amó hasta dar la vida!! Como dice el Evangelio de hoy: Cumplir la Voluntad de Dios…, ahí Dios nos ama y no hay mayor amor que dar la vida. El ejemplo de San Lorenzo fue eso... hizo presente el Evangelio. Amar hasta el final... Amar hasta dar la vida”, afirmó.

“El diaconado de ustedes que sea también como este camino de San Lorenzo, un camino de entrega, un camino de amor, un camino de cercanía a los pobres”, exhortó a los nuevos diáconos. “Hoy dejan de ser laicos, hoy al recibir el Orden Sagrado pasan a ser clérigos, pasan a ser diáconos, hay un cambio esencial en la vocación”, destacó.

Repasando la historia de cada uno de los nuevos diáconos, monseñor Barba destacó que Héctor hizo su seminario hace muchos años y mantuvo encendida “aquella llama de ser sacerdote”. Federico, consagrado en el Instituto Secular de los Oblatos Diocesanos desde hace 20 años, “ha vivido con entrega y profundida esta entrega a Jesús a través de la consagración”, aseguró el prelado. Y al referirse a Alberto, relató: “Siempre vi en Alberto un sacerdote, siempre. Papá de familia, con 5 hijos y 10 nietos, viudo y, realmente veo esto con mucha profundidad, este regalo de la vocación, llamado a esta altura de su vida”.

“Vivo con mucha alegría y creo que con mucha providencia y una verdadera gracia de Dios este camino de ustedes y este regalo para la diócesis. Y les aseguro, también: ¡con qué tranquilidad celebro esta ordenación… con qué serenidad… con qué alegría, con qué gozo, pero de verdad con qué tranquilidad! Con la certeza de que sólo será obra del Espíritu Santo”, sostuvo el obispo.

Finalmente, dirigiéndose a los nuevos diáconos, los invitó a que “se abandonen en la Providencia de Dios”, y exclamó: “¡No tengan miedo!, ¡No tengan miedo! A mí, el papa Francisco cuando me hizo obispo, me mandó una cartita muy cariñosa que decía: ‘Si algún día tenés miedo, agarrate fuerte de la mano de la Virgen’”, relató. “Hoy yo les transmito eso mismo: ¡No tengan miedo! Están en las manos de Dios, esto no es de ustedes... Trabajamos para algo que no nos pertenece... Dios nos hace suyos para hacernos ministros de Él”, concluyó.+

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