150 años de misión de las escuelas católicas en Jordania

Amman (Jordania) (AICA): Con la presencia del viceprimer ministro jordano Marwan Moasher, del vicario patriarcal del Patriarcado Latino de Jerusalén, monseñor William Shomali y del patriarca latino emérito, monseñor Fouad Twal, las escuelas católicas del Patriarcado celebraron el 150º aniversario del inicio de su aventura en las tierras que hoy gobierna el Reino Hachemita.
Con la presencia del viceprimer ministro jordano Marwan Moasher, del vicario patriarcal del Patriarcado Latino de Jerusalén, monseñor William Shomali y del patriarca latino emérito, monseñor Fouad Twal, las escuelas católicas del Patriarcado celebraron el 150º aniversario del inicio de su aventura en las tierras que hoy gobierna el Reino Hachemita.

La ceremonia del 150º aniversario de la fundación de las primeras escuelas católicas en las tierras más allá del río Jordán, tuvo lugar el sábado 5 de octubre en Amman, en el Centro de Nuestra Señora de la Paz.

El padre Wissam Mansour, director general de las escuelas del Patriarcado Latino en Jordania, informó que actualmente las 25 escuelas y 18 jardines de infantes en Jordania que forman parte del Patriarcado Latino de Jerusalén sirven a una población escolar de 11.000 estudiantes, tanto cristianos como musulmanes.

La primera escuela católica en el territorio del actual Jordán, fue fundada en la ciudad de Salt por don Alessandro Macagno, el mítico Abuna Skandar, quien predicó el Evangelio a las tribus de beduinos cristianos perdidos más allá del Jordán, viviendo como en tienda de campaña y llevando detrás un altar móvil para celebrar la Eucaristía.

En ese momento, el gobernador otomano no quiso conceder el permiso: fueron los habitantes locales, cristianos y musulmanes, quienes juntos vencieron la resistencia. Incluso los beduinos musulmanes habían comprendido que solo podían esperar cosas buenas del hombre que les enseñaba a leer y escribir.

En la segunda mitad del siglo XIX, las escuelas fundadas más allá del Jordán por los sacerdotes del Patriarcado Latino de Jerusalén, recién erigido, fueron las primeras escuelas, abiertas en un mundo cerrado y marginal; definido por las prácticas sociales tribales. Enseñar a los ignorantes es una obra de misericordia espiritual. Y la enseñanza ofrecida a todos -cristianos y musulmanes; pobres y ricos; tribus del norte y tribus del sur- fue el pasaporte que permitió que el testimonio apostólico se arraigara en zonas rurales o desérticas, que durante siglos no habían visto ninguna iniciativa pastoral católica.

Gracias a su labor educativa, las escuelas católicas de Jordania adquirieron desde hace mucho tiempo plenos derechos de ciudadanía en el país. Cuando se creó el Reino Hachemita de Jordania, la red escolar del Patriarcado Latino -que pronto estuvo flanqueada por los grandes colegios inaugurados en Ammán por congregaciones religiosas católicas- seguía siendo el único sistema educativo “nativo” existente Fides). +

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