Sínodo: Educación integral para una “ciudadanía ecológica”

La 7ª Congregación General del Sínodo Panamazónico comenzó este sábado 12 de octubre, día en que la Iglesia recuerda a Nuestra Señora del Pilar y también a Nuestra Señora de Aparecida, el Aula del Sínodo elevó un canto en honor a la Virgen, Patrona de Brasil, y le confía el trabajo de la Asamblea.

Durante las intervenciones de los diferentes Padres sinodales y de algunos de los auditores, según informó VaticanNews se examinaron: la educación integral, instrumento de integración y promoción de los pueblos amazónicos: para el desarrollo sostenible, se subraya la necesidad de un acceso equitativo a la información a través de la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad, lejos de la cultura del descarte y cercanas a la cultura del encuentro. La tarea de los educadores debe, por tanto, renovarse desde la perspectiva de la evangelización para que esté a la altura de este gran desafío que es la educación. De ahí la reflexión sobre la urgencia de un pacto educativo, desde una perspectiva ecológica y en clave amazónica, para promover el “buen vivir”, el “buen convivir” y el “buen actuar”.

Necesaria ciudadanía ecológica
La Amazonía es una región rica en diversidad, no sólo biológica, sino también cultural: hoy en día, las comunidades que la habitan se ven amenazadas por la expansión del llamado mundo “civilizado” que, en realidad, sólo apunta a la explotación de los recursos naturales para capitalizar la riqueza. Por el contrario, lo que se necesita es una educación integral que restablezca la conexión entre el hombre y el medio ambiente, formando individuos capaces de cuidar la casa común, en nombre de la solidaridad, la conciencia comunitaria y la “ciudadanía ecológica”. La ecología integral, se agrega, debe formar parte de la forma de vivir en la Iglesia para el mundo. El tema de la Encíclica Laudato si debe ser tomado en serio, se reitera, porque mientras el hombre busca la homologación forzada, Dios quiere una armonía de diferencias. Y es precisamente de esto que la Amazonía es un modelo virtuoso, en el sentido de que representa la unidad en la diversidad de su sistema ecológico y de los pueblos que lo habitan. De ahí el llamado a no homologar, excluir o dominar a los pueblos y a la Creación, para que no prevalezcan las injusticias y la violencia, como el acaparamiento de tierras o las perforaciones en áreas marinas protegidas.

El tema del trabajo y el drama de la trata
En un discurso, además, se aborda el tema de la interacción entre ecología y trabajo, dos áreas que con demasiada frecuencia comparten dinámicas tecnocráticas o de explotación. Por el contrario, se recuerda que es necesario promover una teología de la Creación, para reconstruir una relación no depredadora con la naturaleza. El tema del trabajo también se desarrolla en otra intervención que aborda el tema del desempleo juvenil: es la primera y más grave forma de exclusión y marginación de los jóvenes, se dice, con alarmantes situaciones de esclavitud en los campos o en la ciudad, trágico también el drama del trabajo infantil. De ahí la reflexión sobre la necesidad de promover los derechos de los trabajadores, relanzando la economía solidaria, las bioeconomías locales y la energía renovable. Todo esto considerando la prioridad del bien común sobre las ganancias. Otra cuestión que se aborda es la trata de seres humanos, en todas sus facetas dramáticas, incluida la prostitución, el trabajo forzoso y el tráfico de órganos. Estamos hablando de delitos de lesa humanidad, se dice en el Aula, y por eso se impone un nuevo imperativo moral, junto con un esfuerzo legislativo internacional, para liberar a la sociedad de estos delitos.

El papel de las mujeres

Después se vuelve a hablar del papel de las mujeres, que son muy activas en las comunidades amazónicas y están dispuestas a compartir responsabilidades pastorales con los sacerdotes. Se trata de una cuestión profunda que no se puede eludir superficialmente, Se afirma en el Aula. Por esta razón, en una intervención se pide que de hecho las mujeres sean equiparadas a la misma dignidad de los hombres en el ámbito de los ministerios no ordenados, visto que muchas congregaciones religiosas femeninas han sido y siguen siendo verdaderas heroínas de la Amazonía por el nacimiento de comunidades en diferentes partes de la región. Incluso entre los auditores, varios de ellos se centran en la experiencia de la vida consagrada en la Amazonía y en su compromiso para la promoción de las vocaciones indígenas, respetuosas de las identidades individuales y verdadero enriquecimiento para la espiritualidad de la Iglesia. En particular, se reafirma el compromiso de las mujeres consagradas en las zonas suburbanas y la versatilidad de su trabajo. De ahí la idea de un mayor reconocimiento y una mayor valorización de la mujer consagrada, para que no caminen más “detrás”, sino “al lado”, en la perspectiva de una sinodalidad eclesial lejana al clericalismo.

El tema de las vocaciones
En cuanto al tema de los viri probati, en el Aula se reflexiona acerca del por qué faltan vocaciones y del por qué la Iglesia no es capaz de despertar nuevas vocaciones. Una intervención propone iniciar experiencias locales de ministerios temporales para hombres casados, con la condición de que sean reconocidos y aprobados por el ordinario local y por la comunidad eclesial. Otro orador sugiere la creación de una comisión panamazónica o regional para la formación de futuros sacerdotes, con el fin de hacer frente a las dificultades económicas de cada diócesis y a la falta de educadores. Por lo tanto, se recordó la importancia del diaconado permanente.

Los migrantes no son números
Los Padres sinodales vuelven a hablar de migración: la Amazonia, de hecho, se encuentra entre las regiones de América Latina con mayor movilidad nacional e internacional. Por lo tanto, es central la llamada a no considerar al migrante como un mero dato sociológico o político, sino como un lugar teológico para reafirmar el compromiso de la Iglesia a favor de la justicia y del respeto de los derechos humanos, en la búsqueda de un sistema económico justo y solidario. Es necesaria una pastoral atenta a este tema, se subraya en el Aula, una pastoral que no sea sólo una obra social, sino también y sobre todo espiritual, capaz de llevar esperanza y de promover la verdadera integración de los migrantes.

La tarea misionera de la Iglesia y el desafío ecuménico
El Aula del Sínodo se refiere también a la tarea misionera de la Iglesia en una región como la Amazonia, donde viven unos 38 millones de personas, entre las que se encuentran grupos de indígenas que se encuentran voluntariamente aislados: también a ellos, se dice en el Aula, hay que llevarles la Palabra de Dios, a través del lenguaje del amor y de la oración. Es necesario un testimonio coherente, bello y capaz de atraer; que la Iglesia “en salida”, kerigmática, educadora a la fe; que se ponga en diálogo, aprecie y valore a los pueblos, fecundando sus culturas con riqueza evangélica. La misión de la Iglesia también debe ser declinada en el ámbito ecuménico, se dice en el Aula, a fin de promover juntos la tutela del medio ambiente, la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y el diálogo.

Auditores: La Amazonia no es una mercancía. No al colonialismo
Al cierre de la Congregación, la Sala da voz a algunos auditores: entre los temas abordados, la delimitación y protección de los territorios indígenas, para que no sean expropiados y saqueados en nombre de la minería o de las centrales hidroeléctricas. La defensa de la tierra equivale a la defensa de la vida: por lo tanto, los gobiernos locales deben poner fin a las injusticias contra los pueblos nativos, que a menudo son discriminados o “puestos en vitrina”, y que no son considerados como una cultura viva, con sus propias costumbres, lenguas y tradiciones. También la comunidad internacional debe tomar medidas concretas para poner fin a los crímenes perpetrados contra los nativos de la Amazonía, porque esta región no puede ser tratada como una mercancía. Que el cuidado de la casa común no sea objeto de propaganda o de lucro, sino una verdadera salvaguardia de la Creación, lejos del “colonialismo” económico, social y cultural que quiere modernizar el territorio imponiendo modelos de desarrollo ajenos a las culturas locales. De ahí la idea de crear, en las Iglesias locales, un fondo de subsistencia para las iniciativas etnoecológicas o agroecológicas y de seguridad alimentaria, partiendo de las lógicas amazónicas. +

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