Mons. Frassia: Saber responder como Zaqueo

Mons. Frassia: Saber responder como Zaqueo

Avellaneda (Buenos Aires) (AICA): En su ciclo “Compartiendo el Evangelio” del domingo 3 de noviembre, el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Oscar Frassia, hizo referencia al relato evangélico de Zaqueo, quien “se arrepiente, no sólo en su corazón, sino que también se abre por medio de ese corazón y abre también sus manos. Es generoso. Viene a sanar, a reparar, el daño que hemos cometido”.
En su ciclo “Compartiendo el Evangelio” del domingo 3 de noviembre, el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Oscar Frassia, hizo referencia al relato evangélico de Zaqueo.

El obispo definió como “estupendo y simple” el encuentro que se produce entre Jesús y Zaqueo. De modo que, a pesar de las dificultades de Zaqueo, él se las ingenia para ver a Jesús. Y el Señor, sabiendo que quería verlo, le dice "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa".

El diálogo entre Dios y la creatura “siempre está”, aseguró monseñor Frassia. Y aunque “muchas veces uno cree que es por iniciativa de uno mismo”, en realidad es iniciativa de Dios. “Él que nos está buscando a nosotros y somos nosotros los que respondemos, pero creemos que estamos en primer lugar y más bien es el segundo lugar, porque Él nos buscó primero”.

Zaqueo “tiene una conversión interior muy profunda”, definió el prelado de Avellaneda. “No es para la foto, ni para mandarse la parte”, sino que este recaudador de impuestos promete “dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más".

“Zaqueo se arrepiente, no sólo en su corazón, sino que también se abre por medio de ese corazón y abre también sus manos. Es generoso. Viene a sanar, a reparar, el daño que hemos cometido. Ahí está la verdadera conversión”.

Monseñor Frassia mencionó la superficialidad del mundo de hoy que “nos lleva a decir muchas palabras, pero palabras que no tienen raíces, que no tienen fundamento, que no tienen convicciones, que no tiene resoluciones”.

Finalmente, invitó a revisar el corazón: “Algo habrá de que arrepentirse y algo habrá que reparar: el daño que uno pueda hacerle a las personas, a la familia, a la sociedad, al bien común, a la Iglesia ¡y tantas cosas podremos reparar!”. “Que el encuentro con Jesús nos anime a responder como lo hizo Zaqueo”, concluyó.+

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