En Pascua, los obispos llaman a vivir con esperanza este tiempo de oscuridad

Los obispos argentinos enviaron su saludo pascual a las comunidades. En esta Pascua tan particular, en medio de la "oscuridad" de la pandemia, animaron a renovar la esperanza en Jesús resucitado, porque "la muerte no tiene la última palabra".

Buenos Aires
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Aurelio Poli, pidió que en esta Pascua los argentinos “puedan vivir en familia, en serena convivencia y también fortaleciendo el amor que los une, porque familia es igual a amor”.

“El sentido de la familia es porque los ha unido el amor, el amor de la vida, el amor del trabajo, de la convivencia cotidiana”, subrayó en un videomensaje pascual.

Córdoba
El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez, llamó a caminar “en novedad de vida” al presidir la misa de Pascua de Resurrección. “Junto a ese importante propósito, tenemos que considerar que seguimos atravesando este tiempo difícil, marcado por la pandemia del coronavirus que aflige a todo el mundo”.

“La salvación, en sus múltiples significados, siempre viene de Dios, es su exclusiva iniciativa. La ruina proviene invariablemente de nuestra libertad limitada y herida; del abuso de nuestra libertad limitada y herida que se encierra en la auto-referencialidad y en el egoísmo”, diferenció.

Monseñor Ñáñez invitó a pedir a Dios “insistentemente el fin de la pandemia que aflige al mundo entero” y “también por los que fallecieron a causa de la enfermedad, para que el Señor en su misericordia los tenga junto a Sí y por la pronta y efectiva recuperación de los enfermos”.

Corrientes
El arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik OFMCap, presidió la misa del Domingo de Resurrección en el monasterio de Santa Clara. En su homilía, recordó que con el Resucitado “hay siempre un amanecer en la vida del creyente, a pesar de los nubarrones, tormentas y límites por las que inevitablemente todos tenemos que pasar”, y añadió: “Con Él, la vida se convierte en un continuo amanecer, hasta que nos encontremos definitivamente con Dios, que tiene el poder de la vida que no conoce ocaso”.

“Donde hay un gesto generoso de desprendimiento de sí mismo a favor de otro, se pone en movimiento una fuerza contra la que ningún mal tiene poder para detenerla. El amanecer de la resurrección de Jesucristo es la victoria definitiva del bien sobre el mal, del amor sobre el odio, de la vida sobre la muerte”, aseguró monseñor Stanovnik.

La Plata
El arzobispo de La Plata, monseñor Víctor Manuel Fernández, celebró la misa de la Vigilia Pascual en la catedral Inmaculada Concepción. “Contemplamos un sepulcro vacío pero sobre todo a Jesús feliz, desbordante, vestido de luz infinita, lleno de puro gozo. Me alegro con mi amigo y redentor, que ha triunfado”, expresó.

Asimismo, señaló que Jesús resucitado “me dice que el mal no tiene la última palabra. Si él vive eso es una garantía de que el bien puede hacerse camino, y de que todos nuestros cansancios servirán para algo. Porque él estará detrás, sacando algún bien de los males que nos toque vivir. Él es el eterno viviente y abrazados a él vivimos. Abrazados a él atravesamos todo lo que venga”.

La Pascua, señaló el prelado, “es un estado del corazón, un estado de unión con Él que produce esperanza, paz, entrega, confianza total. Entonces, pase lo que pase sentimos que en el fondo todo está bien y todo estará bien. Así, con él, en cualquier lugar estoy a salvo. No hay algo que yo no pueda atravesar, porque él está conmigo”.

Mercedes-Luján
Monseñor Jorge Eduardo Scheinig, arzobispo de Mercedes-Luján, presidió el domingo la misa de Pascua en la basílica Nuestra Señora de Luján: “Para nosotros la esperanza no se hace solamente cuando las cosas van bien. Por eso tiene mucho sentido celebrar la Pascua en este tiempo difícil, de desconcierto”, consideró.

“Con la fracción del pan, experimentamos “que Él está vivo, y si Él está vivo, está vivo el proyecto de Dios, la solidaridad, la fraternidad. Y nos tendremos que arremangar más los pantalones, apretar más el cinto, tendremos que tener más fuerza interior, sacarla de donde muchas veces no la tenemos. Pero nosotros seguimos apostando al proyecto de Jesús”, afirmó.

“Él está vivo. Nosotros estamos vivos. Los invito en esta Pascua a renovar la confianza en el Señor. No bajemos los brazos. Dejemos que el Señor nos levante. Los invito de todo corazón a celebrar que el Señor está Vivo y nosotros estamos vivos con Él”.

Rosario
El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Eliseo Martín, envió un mensaje a los fieles con motivo de la Pascua. “Feliz Pascua de Resurrección”, deseó y planteó: “¿Es posible decir esto en este tiempo tan dramático, en este tiempo de esta pandemia de coronavirus que tanto dolor y aflicción trae a la humanidad?”.

“Sí, podemos decir feliz Pascua de Resurrección, porque Cristo ha resucitado y ha vencido a la muerte y nos ha dado la vida nueva la vida de hijos de Dios, nos ha hecho herederos del Cielo, nos ha dado la gracia de ser cristianos y por eso entonces podemos decir feliz Pascua de Resurrección”, afirmó.

Salta
Junto a la imagen de la Virgen del Milagro, en la catedral salteña, el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, dirigió un mensaje de Pascua a la comunidad diocesana: “Para nosotros la esperanza brota de un sepulcro abierto, de la victoria de la vida y del amor. No tengan miedo de dejar que el Señor entre dentro del sepulcro de su corazón, allí donde hay soledad, tristeza, dolor, dejemos que vaya naciendo la vida que se hace amor y servicio”.

“Te deseamos vida de familia, amor para con los tuyos y amor de los tuyos para vos, y ¡ánimo!, esto pasará, pero el Señor no pasará, nos levantará de las manos y nos conducirá hacia la vida eterna. Felices Pascuas de Resurrección y que Ella te cobije en sus manos, te tenga en el corazón y te haga sentir que sos muy querido”, expresó.

San Juan de Cuyo
“Frente a esta situación tan particular que estamos atravesando, el mensaje de la Pascua es un mensaje de esperanza. Esperanza en que nosotros estamos muertos y nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Esperanza en que la vida nueva nos da fuerza para seguir adelante”, afirmó el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano.

“En la Pascua celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte, el triunfo del amor sobre el odio, el triunfo de la esperanza sobre la tristeza. Abramos nuestro corazón a la gracia del Espíritu Santo, para que nos ayude a que esta Pascua, también sea una Pascua feliz”, animó.

Santa Fe de la Vera Cruz
El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor Sergio Alfredo Fenoy, recordó que en medio de la pandemia por el coronavirus “Jesús nos abre los ojos y nos hace ‘arder el corazón’ para que nos relacionemos con nuestros hermanos desde la solidaridad y la comunión, la esperanza y la alegría, la ayuda y el servicio a todos, especialmente a los más necesitados, abandonados y marginados”.

“El desafío inmediato de este tiempo es vencer el miedo con la creatividad de la caridad, imaginando nuevas formas de estar, de servir, de acompañar”, subrayó en un mensaje de esperanza para la Pascua.

“Todas nuestras dificultades encuentran en Jesús su respuesta definitiva. Él jamás toma distancia de nuestra vida. Nada puede separarnos de su amor. Su misericordia no se detiene. Él es nuestra esperanza”, sostuvo.

Avellaneda-Lanús
Monseñor Rubén Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús, envió un mensaje a la comunidad. En medio de tantas dificultades, destacó el anuncio “tan fundamental, tan definitivo y definitorio para todos nosotros” que es la Pascua. “Cristo, el Hijo de Dios y de María Virgen, que se encarnó en el seno de Ella, que se hizo hombre en todo menos en el pecado, que asumió el pecado de todos, que fue crucificado, que murió, ¡Resucitó! Hoy estamos celebrando la Pascua que es la cruz de Cristo, no la derrota, sí la victoria, la vida y la resurrección”.

“Que Cristo entre de nuevo en sus familias, que sea reconocido, que sea tenido en cuenta; que Cristo entre en nuestras actitudes, en nuestros pensamientos, en nuestras obras, en nuestras acciones y que nosotros seamos verdaderos discípulos del Señor y demos testimonio, no sólo con la palabra, no sólo con el ejemplo, sino también con la vida”, deseó.

Cafayate
El administrador apostólico de Cafayate, padre Pablo Hernando Moreno OSA, saludó a la comunidad deseándoles “paz y serenidad, frecuente y fervorosa oración, y una radiante y gozosa Pascua de Resurrección, para que unidos celebremos estos días santos”.

“Estamos viviendo un tiempo crucial e inédito, marcado por la pandemia del coronavirus, que expande vertiginosamente en el mundo”, reconoció el sacerdote. “Cada uno de nosotros, discípulos y misioneros del Señor Jesús, debemos aportar en estos tiempos de enfermedad y sufrimiento una palabra de aliento y un servicio permanente a nuestros hermanos realizado con disponibilidad, fortaleza, sacrificio y amor”, exhortó.

“No hay dolor que no acabe en gozo; no hay amor que no se transforme en un amor que nunca se acaba”, aseguró.

Castrense
El obispo Castrense, monseñor Santiago Olivera, celebró la misa del Domingo de Resurrección: “La celebración de la Pascua es la fiesta más importante que tenemos los cristianos. La Pascua no es simple recuerdo, costumbre o tradición de hechos que pasaron hacen más dos mil años. ¡Pascua es Jesús Vivo hoy!
Jesús es nuestra Pascua y somos llamados a ser testigos de esta Buena Noticia”, expresó.

“Cristo, nuestra Pascua, es nuestra esperanza. Cristo Resucitado da sentido a nuestra vida de fe y nos llena de verdadera alegría. Esta nueva celebración, muy particular, por cierto, que el Señor nos permite celebrar desde nuestras casas, verdaderos templos de la Iglesia doméstica, tenemos que aprovecharla.

Estamos transitando días inéditos e históricos. Tenemos preocupaciones, miedos, angustias, muchos interrogantes del mañana, pero que, a la vez, nos invitan a renovar en el Hoy, la esperanza y la vida. Hoy, es la certeza que tenemos. Hoy, renovamos la alegría de la Salvación que nos ha ofrecido Jesús haciendo su camino de entrega sin límite, muriendo en la Cruz, para nuestra Salvación y Resucitando da sentido a nuestra fe”, afirmó.

Catamarca
El obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, envió un mensaje desde el camarín de Nuestra Señora del Valle: “Estamos inmersos en la Semana Santa pero también estamos envueltos en la tan conocida pandemia. La Semana Santa nos ayuda a reflexionar sobre el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Esta pandemia que está asolando a la humanidad es signo de muerte y eso nos asusta, nos aflige, nos entristece. También a Jesús la cercanía de la muerte lo aflige”, recordó.

“Jesús es Dios hecho hombre, por eso todo lo que Él nos diga y todo lo que Él hace para nosotros es indicativo, es modelo, es el camino que tenemos que seguir”, señaló. Por eso, pidió que “este misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús nos haga salir de ese miedo, de esa tristeza, de esa angustia y nos haga mirar con esperanza”.

Chascomús
El obispo de Chascomús, monseñor Carlos Humberto Malfa, envió un mensaje a la comunidad con motivo de la Pascua: “En estos tiempos, más que nunca, tenemos necesidad del anuncio y testimonio renovado de la Resurrección de Cristo. Lo necesitan muchos cristianos en sus dudas e incertidumbres, lo necesitan en sus miedos y desencantos tantos hombres y mujeres de buena voluntad, que buscan con sinceridad de corazón el amor y la verdad, la belleza y el bien, lo noble y lo justo”, consideró.

“¡Ha resucitado! No es un recuerdo del pasado, Jesús resucitado, hoy vive llenando de vida y de esperanza nuestra existencia y nuestra historia”, afirmó.

“Jesús resucitado está con nosotros y en nosotros para siempre. Está renovando y haciendo florecer todo lo bueno, verdadero y justo. Está como consuelo en nuestras lágrimas y dolores. Está como misericordia en nuestros pecados. Está como fortaleza en nuestros fracasos. En nuestra muerte como vida que triunfa, como esperanza de vida eterna”, sostuvo.

En el marco de la pandemia, el prelado aseguró que es “tiempo para volver de todo corazón a Dios y al hermano”, y recordó: “Jesús Resucitado no está en cuarentena. Nada puede encerrarlo, nadie puede detenerlo”. En ese sentido, deseó que a todos nos contagie “el estallido de luz” y la “explosión de amor” que es su Resurrección.

Concordia
El obispo de Concordia, monseñor Luis Armando Collazuol, se dirigió a la comunidad diocesana: “Jesucristo verdaderamente ha resucitado. Su condición celestial irradia la luz de una vida radicalmente nueva, que conserva pero trasciende el estado de la presente condición humana”, expresó. “La Resurrección de Cristo no es sólo su victoria sino también el principio de la nuestra, de nuestra salvación, de nuestra resurrección”, recordó.

Ante esta “amenazadora tormenta global”, advirtió el prelado, “nuestra esperanza no se apaga, ya que, en medio de todas estas tinieblas y tormentas de la humanidad, una nueva, original, inagotable fuente de Vida y Luz es infundida en el mundo por Cristo Resucitado”.

“Su Pascua es estímulo para cuantos trabajan por la renovación de la humanidad, para cuantos abren su corazón y sus manos al cuidado de los pobres, los enfermos, los que sufren, los excluidos. Su Pascua es esperanza de los humildes, los pacientes, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los que tienen el corazón puro, los que trabajan por la paz, los que son perseguidos por practicar la justicia, los insultados y perseguidos a causa de Jesús”, afirmó.

Goya
En la celebración de la Vigilia Pascual, el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, dio a conocer el tradicional mensaje de Pascua: En sus palabras, el prelado exclamó: “¡Jesús, ha Resucitado! ¡Vive y te quiere vivo! ¡Ha vencido a la muerte y hace nuevas todas las cosas!”.

“Les deseo que, con la fuerza de la Resurrección que removió la piedra que tapaba el sepulcro, podamos vencer todos los miedos y temores que genera la realidad actual”, expresó. “Tengamos la capacidad de cuidarnos a nosotros y a los demás, quedándonos en casa y cumpliendo las medidas sanitarias. Vivamos en profunda solidaridad con las víctimas y sus familiares, rezando por ellos. Valoremos y expresemos gratitud hacia quienes nos están cuidando y velando por el bien común. Compartamos, viviendo en austeridad, nuestros bienes con aquellos que lo están necesitando”, exhortó.

Lomas de Zamora
En su mensaje de Pascua para la diócesis de Lomas de Zamora, el obispo diocesano, monseñor Jorge Lugones SJ, aseguró que “vivir la Pascua en tiempo de pandemia es diferente”, pero “si verdaderamente comprendemos lo que significa que la muerte haya perdido su poder, el anuncio pascual, al mismo tiempo que nos llena de alegría, nos debe `poner de pie' nuevamente y animarnos una y otra vez, con confianza, a asumir una actitud positiva y corresponsable ante la vida”.

“Hoy nos toca celebrar la Pascua sin la compañía presencial de la comunidad y valorando en familia la constante convivencia amasada pacientemente en tiempos difíciles. Cuando cuidamos la vida, la vida con los otros, entonces la Pascua, el paso de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida, es posible”.

Morón
El obispo de Morón, monseñor Jorge Vázquez, presidió la misa de Pascua en la catedral Nuestra Señora del Buen Viaje. En su homilía, expresó: “La alegría disipa el miedo, la alegría es plenitud del corazón que brota del amor. La alegría surge del corazón que se ensancha por el amor. Entonces hoy es un día de verdadera alegría a pesar de las circunstancias difíciles que está viviendo la humanidad. La alegría no contradice al sufrimiento, también hay alegría en aquel que se sacrifica, en aquel que se entrega”.

“El amor en todas sus formas genera la verdadera alegría, por eso nos alegramos, porque Jesús ha resucitado, porque ha vencido a la muerte, porque todo el sufrimiento que asumió y este drama que hoy sigue presente en la humanidad, lo sigue asumiendo y lo sigue haciendo suyo por amor, le sigue dando a esta situación un sentido: hay esperanza, hay una certeza, la alegría que brota del amor, y la esperanza”.

Nueve de Julio
El obispo de Nueve de Julio, monseñor Ariel Edgardo Torrado Mosconi, presidió la Vigilia Pascual en la catedral Santo Domingo de Guzmán. En su homilía, , al explicar el sentido de la celebración, se refirió a la actual situación mundial de pandemia. “El acontecimiento de la resurrección de Jesús es el fundamento de la esperanza de los cristianos, que los impulsa a iluminar las oscuridades, alentar la esperanza y amar para servir, curar y sostener a cuantos caminan en medio de la incertidumbre y la angustia”, afirmó.

En ese sentido, llamó a los fieles cristianos a “ser verdadera luz” en estos momentos de oscuridad exhortándoles a que “animados por el Espíritu puedan discernir los signos de los tiempos para poder vislumbrar, aún en medio de las tinieblas de esta pandemia, algunas ‘pequeñas luces’ que ya tímidamente se pueden ir percibiendo”.

Puerto Iguazú
“Aun en estos días en que estamos sufriendo el dolor de la soledad, del encierro, de esta enfermedad, quiero decirles que esta semana celebramos la Pasión del Señor y la Pascua de Resurrección. Una pascua que nos fortalece, que nos da alegría y que nos renueva interiormente”, afirmó el obispo de Puerto Iguazú, monseñor Marcelo Raúl Martorell.

“El Señor Resucitado nos va a conceder todo aquello que le pedimos, por eso hay que tener ánimo y fortaleza, los cristianos somos hombres de esperanza. No esperamos sólo en los hombres, esperamos en Dios, y esperamos en el Señor Resucitado, que nos conceda un mañana mejor, que esto pase y que vengan días mejores”, pidió.

Quilmes
“Esta Pascua del año 2020 quedará muy grabada en nuestros corazones”, reconocieron los obispos de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera y monseñor Marcelo Julián Margni, en su mensaje. “Hizo falta que llegue una noche oscura, como la pandemia, para que se encendiera en el corazón una luz que muestra cosas que no veía. Fue necesario morir a lo que era lo común de siempre, para que nazca algo nuevo. Algo así es la Pascua”, afirmaron.

“¡Cristo vive! Es una realidad en nuestras vidas”, exclamaron. “En medio de la incertidumbre que vive la humanidad entera, ante la escasez de medios para enfrentar las consecuencias de la pandemia, nuestra esperanza está puesta en la fuerza del amor que procede de Dios y que lo infunde en los corazones humanos”.

“Si Él vive eso es una garantía de que el bien puede hacerse camino en nuestra vida, y de que nuestros cansancios servirán para algo. Entonces podemos abandonar los lamentos y mirar para adelante, porque con Él siempre se puede”.

Río Gallegos
El obispo de Río Gallegos, monseñor Jorge García Cuerva, presidió la misa de Pascua desde la capilla del obispado.

En su homilía, señaló: “Hoy nosotros podemos decir, igual que el Evangelio, que estamos viviendo tiempos oscuros en el corazón, porque a veces nos gana el desaliento, la tristeza, la desesperanza”, reconoció.
En ese sentido, advirtió que la dinámica de la Pascua es, “en esta oscuridad, saber que el sol comienza a salir”. Este tiempo “es tiempo de salir de nosotros mismos, salir de nuestros prejuicios, salir de nuestras ideas” y dejar de lado las diferencias porque tenemos que estar juntos, y tratar de descubrir que, al igual que en el sepulcro vacío, “en esta noche oscura de pandemia igual hay signos de vida”.

“La muerte no tiene la última palabra”, recordó el obispo, y animó a “ser testigos de la resurrección”.

San Francisco
El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, expresó: “En este día y en esta hora, no tengo otra palabra para ustedes, que la de Jesús resucitado a las mujeres: ¡Alégrense!”.

En ese sentido, animó a alegrarse “porque en medio de esta prueba, el Resucitado está dando vida, esperanza y alegría”, y porque “no hay piedra, por pesada que sea, que pueda sellar para siempre la muerte. La muerte ha sido vencida”.

“En medio del dolor y la tormenta, estamos experimentando que todos navegamos en la misma barca”, recordó el prelado. “La vida ha estallado en la oscuridad de una tumba, y tiene horizonte de cielo, de eternidad, de bienaventuranza y, así, la muerte no tiene la última palabra; Cristo la ha transformado en una puerta que se abre a la vida verdadera”, afirmó.

San Isidro
El obispo de San Isidro, monseñor Oscar Vicente Ojea, y sus auxiliares, monseñor Martín Fassi y monseñor Guillermo Caride, llegaron a los fieles por medio de un video.

"Celebramos Pascua; Dios se nos manifestará y ya está la resurrección entre nosotros", aseguraron. Refiriéndose a la situación que plantea la pandemia, reconocieron: "Es difícil celebrar Pascua en situaciones así, pero es el amor lo que nos sostiene y lo que nos lanza hacia adelante”.

“Tengamos fe en ese amor que es más grande que la muerte, que hoy quiere entrar en cada corazón, quiere entrar en cada familia, y saldremos de esta pandemia con mucha esperanza, mejores personas y mejores como sociedad”.

San Justo
“No busquemos entre los muertos al que está vivo. Jesús ha resucitado. Este es el misterio de la fe y nuestra verdad más profunda: después de la noche siempre viene el día”, afirmó el obispo de San Justo, monseñor Eduardo García.

“Jesús no murió con una muerte irreparable, simplemente fue el desenlace de una libertad y un amor entregado hasta las últimas consecuencias, y la Resurrección de Jesús que recoge lo que ha sembrado durante la vida es Pascua para nosotros, porque es Pascua empezar de nuevo, Pascua es repensar la vida, Pascua es comenzar a vivir y a trabajar por un mundo distinto una y otra vez sin aflojar la vida. Es Pascua y es Resurrección”.

“Es Pascua y es Resurrección cada vez que la vida se vive con esperanza y comenzamos sin miedo este camino de la mano del Resucitado, que vive entre nosotros y hace nuevas todas las cosas”, concluyó.

San Luis
El obispo de San Luis, monseñor Pedro Daniel Martínez Perea, presidió la misa del Domingo de Pascua. Refiriéndose a la resurrección, explicó: “Jesucristo es Dios, significa que las puertas de la eternidad se han abierto para todos los que creen en él, significa que la última palabra la tiene la vida”. Y recordando a San Pablo dijo: “La Resurrección es aquello que le da sentido a toda nuestra fe”.

En este momento especial, el obispo deseó “que la Iglesia doméstica que es la familia pueda santificar el domingo”, además de compartir la catequesis en familia, y la comunión espiritual.

San Martín
La diócesis de San Martín compartió con los fieles la reflexión que el obispo, monseñor Miguel Ángel D’Annibale, dejó preparada con ocasión de la Pascua. En su mensaje, recordó los signos que hacen presente a Cristo vivo: la luz, la Palabra, el agua y la Eucaristía. El quinto signo, afirmó, somos nosotros, el santo pueblo de Dios, invitados a ser signo vivo del Resucitado.

“Pascua es una palabra que significa ‘paso’”, recordó el prelado, y refiriéndose al Evangelio, señaló: “Es una maravilla porque Juan le dice a todas las generaciones que a través de los signos seguimos encontrando el Cristo vivo. Luz, Palabra, agua y Eucaristía, signos que hasta el fin de los tiempos harán siempre presente a Cristo Vivo, que es la luz, que es la Palabra, que es el agua, que es la Eucaristía. Pero el quinto signo, hermanos, somos nosotros. Es la Iglesia, es el pueblo creyente, ese es un signo vivo: el santo pueblo de Dios”.

“Por eso estamos invitados a ser signo vivo del resucitado. Cada uno de nosotros tiene que ser Pascua para nuestros hermanos, este es el desafío tan lindo de ser cristianos hoy”.

San Roque
Monseñor Hugo Nicolás Barbaro, obispo de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña, expresó: “Estamos en las manos de Dios. Las circunstancias nos invitan a considerar que nuestro destino definitivo no es lo que nos gusta ni lo que nos da seguridad acá en la tierra, tampoco tantos proyectos por mejores que sean.

Nuestro destino es Dios para toda la eternidad; para que logremos este objetivo Cristo murió en la Cruz”.
“Tenemos esperanza, porque ¡Verdaderamente ha resucitado el Señor! ¿Cómo va a abandonar a aquellos por quienes entregó su vida en la Cruz?”, afirmó.

Santiago del Estero
Los obispos de Santiago del Estero, monseñor Vicente Bokalic CM y monseñor Enrique Martínez Ossola; y el obispo de Añatuya, monseñor José Luis Corral SDV, enviaron un mensaje a los santiagueños con motivo de la Pascua: “Celebrar la Pascua, es volver a creer que Dios irrumpe y no deja de irrumpir en nuestras historias; celebrar la Pascua es no dejarnos soterrar por el miedo y resurgir a la paz”, afirmaron.

“El Resucitado vive en la comunidad, vive y actúa en el corazón de cada uno de nosotros, agiliza nuestros pasos para acercarnos a los demás, activa el protocolo de la comunión y de la solidaridad. Sólo así vamos al corazón de la fe y encontramos, como los discípulos, una paz y una alegría que son más sólidas que cualquier duda y cualquier adversidad”.

“Desde un corazón renovado y resucitado por la gracia de la presencia viva del Señor, abrámonos a los más postergados y sufrientes de la sociedad, recuperemos el sentido y la pertenencia de ser comunidad, unámonos y organicemos la solidaridad, contagiemos y viralicemos esperanza y alegría”, exhortaron.

Zárate-Campana
“Hoy todos repetimos ¡Feliz Pascua! Y esta frase tan conocida no deja de llenarnos de paz, de alegría en el corazón. Porque Cristo resucitó, Cristo volvió a la vida, Cristo nos anima y nos da su vida”, expresó el obispo de Zárate-Campana, monseñor Pedro María Laxague.

“En medio del dolor, de las pruebas, de las dificultades, de las dudas, de las caídas, sabemos que Cristo vive y que quiere comunicarnos esa vida”, aseguró. “Queremos mirar a Cristo porque Él nos da la fuerza de seguir adelante, Él nos anima con su amor grande a que nosotros ya veamos también su luz, la luz de Cristo, la luz del Resucitado”, concluyó.+

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