Mons. Tissera: María acompaña y bendice la misión de Cáritas

Mons. Tissera: María acompaña y bendice la misión de Cáritas

El obispo de Quilmes y presidente de Cáritas Argentina, monseñor Carlos José Tissera, destacó en una carta la importancia de la Virgen en la misión caritativa de la Iglesia.

Su mensaje, dirigido a los miembros de Cáritas, se enmarca en el Año Mariano Nacional, y en la fecha en que se estaría desarrollando en San Fernando del Valle de Catamarca, el IV Congreso Mariano Nacional, con motivo de un nuevo centenario del hallazgo de la imagen de la Virgen del Valle.

El Congreso Mariano no se llevó a cabo debido al contexto de pandemia. Sin embargo, “unidos por el lema ‘María, Madre del pueblo, esperanza nuestra’, conmemoramos los 400 años del hallazgo de la ‘morenita’ en la gruta de Choya”, señaló el obispo. “En ese lugar oculto, la Virgen reunía a un grupo de mujeres indias que concurrían asiduamente para honrarla con sus oraciones y danzas. De allí se extenderá esta devoción que llevó a que la Virgen del Valle sea la patrona del Noroeste argentino”, recordó.

María acompaña y bendice constantemente la misión de Cáritas
“Todos recordamos la Caminata de la Virgen por todas las diócesis del país, previa a cada Asamblea Nacional, como experiencia institucional. Son una verdadera caricia de Dios para Cáritas. Especialmente, la Caminata vivida en el 2017 fue un renacer para todos: mayor comunión entre las diócesis y las regiones”, destacó el obispo.

“Quizás no nos dimos cuenta en el momento, pero viéndolo a la distancia, la Virgen fue gestando una mayor comunión entre nosotros. Nos fue preparando para vivir tiempos de dolor y de esperanza”.

“Sus caricias maternales, correspondidas por tantas marcas que han quedado plasmadas en esa imagen y su pequeño pedestal, hablan de ancianos, niños, personas privadas de libertad, enfermos, servidores y servidoras, jóvenes, pobres y marginados... Hijos que se agarran de su manto para expresar su confianza y su cariño”, enumeró.

“María renueva con su presencia los sueños apagados, las manos encallecidas y los pies cansados. Ella despierta nuevos amores. Ella apaga los rencores. Destruye muros y tiende puentes. Nos abre los ojos para descubrir a más y más hermanos hambrientos de amor y consuelo. Es la que trae descanso a nuestras fatigas, y suaviza nuestras aristas con la suavidad de su evangelio hecho vida en los lugares de escucha y de ayuda. Es la Madre de Jesús. Es nuestra Madre”, aseguró.

María es, ante todo, mujer
“Humana con todas las letras. Mujer de su tiempo. Crecida en las periferias de Israel. Mujer pobre y Madre de Jesús. Para nosotros: expresión del rostro femenino y materno de Dios. Ella engendra, alumbra y entrega a la humanidad la expresión más cabal de la misericordia de Dios, su Hijo Jesús. Ella es el ser que, en su feminidad y maternidad, constituye para la historia la máxima revelación de lo femenino y maternal de Dios”, afirmó monseñor Tissera.

María nos muestra el rostro maternal y misericordioso de Dios
“Desde los orígenes de la evangelización en América, la devoción a María supo transmitir los rasgos maternales de Dios”, recordó el prelado, y citando el documento de Puebla, expresó: “Desde los orígenes, María constituyó el gran signo de rostro maternal y misericordioso de Dios”.

“Ella nos hace sentir hijos y hermanos. El pueblo sencillo sabe expresar esa convicción viviendo las obras de misericordia, corazón del Evangelio. En esta situación de pandemia, todos experimentamos esa presencia de María en los gestos humildes y jugados de tantas y tantos en nuestros barrios, pueblos y ciudades”.

“Cuántas personas sirviendo, a veces en condiciones muy precarias, en los comedores, merenderos, hogares, capillas, centros de atención y contención; en los apoyos escolares, en las huertas comunitarias, talleres y emprendimientos familiares. En los centros de salud, en las guardias de hospitales, en hogares de ancianos, en las guarderías y jardines de infantes... Cuánta ternura, cuánta fortaleza, cuánta paciencia y cariño. Son el reflejo de Dios hecho caricia en medio de los pobres”, destacó.

María es modelo de solidaridad: siendo pobre entre los pobres
“Ella sobresale entre los humildes y pobres del Señor, que de él esperan con confianza la salvación”, sostuvo monseñor Tissera, recordando que “fue pobre entre las mujeres pobres de su tiempo”; “sufrió el terrible dolor de una madre despojada de lo más grande: su Hijo. Solidarizada con el dolor de los crucificados de la historia”. Y, en segundo lugar, “desde su pobreza actúa de modo eficaz; no se cruza de brazos en la vida. Hace frente a todo lo que se le presenta”.

En el Magníficat, indicó, “ella canta la grandeza del Señor desde la experiencia salvadora de Dios en su propia pequeñez y en el marco del descubrimiento de Dios que salva a los humildes de la tierra”.

María es modelo de solidaridad transformadora
“¡Qué sugerente y significativo resulta esto para Cáritas! La solidaridad de María es una solidaridad transformadora. No quiere que las cosas sigan como están y canta que tienen que cambiar. La solidaridad tiene que ser transformadora. Tiene que cambiar el orgullo de los soberbios, la ambición de los ricos, la prepotencia de los poderosos. Tiene que cambiar la resignación, la humillación y la explotación de los pobres. Tienen que cambiar las mentes, los corazones y las estructuras que generan estas situaciones injustas que son denigrantes para los ricos y para los pobres”, exhortó.

“Pero el hecho culmen y definitivo, el cumplimiento de esta inversión, se ha dado en el mismo Jesús, ‘el cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que se despojó de sí mismo tomando la condición de Siervo... y se humilló... Por lo cual Dios lo exaltó y le otorgó el Nombre que está sobre todo hombre...’”.

“La acción caritativa y social de la Iglesia no está al servicio del poder ni puede servir para tranquilizar conciencias, aquietar conflictos, encubrir la injusticia y dejar las cosas como están, los ricos en su riqueza y los pobres en su pobreza”, aseguró el obispo.

“La caridad tiene una función liberadora que estamos llamados a asumir, asumiendo las implicaciones sociales y políticas que esto conlleva”.

Todos en la misma barca
“’Estamos todos en la misma barca’, ha expresado Francisco con toda claridad. Nadie puede salvarse solo, más en los momentos críticos, como éste que vivimos. Todos experimentamos la fragilidad de la existencia humana, y qué precarios son los proyectos humanos”, consideró.

“Es misión de Cáritas mostrar, más con obras que con palabras, que el amor es más fuerte. Por eso nos propusimos en este contexto caminar juntos, con creatividad, articular con otros y estar serenamente inquietos para responder concretamente en cada zona de nuestro país”, señaló, porque “todos los cristianos estamos llamados a cuidar la fragilidad del pueblo y del mundo en que vivimos”, tal como indica el Papa en el Evangelii Gaudium.

“El tiempo pascual es tiempo de plenitud de la caridad, ‘porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado’”, destacó el presidente de Cáritas. “El Espíritu Santo es el gran regalo del Señor resucitado. Los frutos del Espíritu son caridad, alegría y paz. El fruto interno, inmediato de la caridad es la alegría. Si vivimos la caridad, tenemos que estar alegres, en un ambiente de sencillez cotidiana, de serenidad”.

“Es lo que vemos en María. Es lo que cada uno de nosotros queremos testimoniar en nuestro servicio en Cáritas. Es algo que siempre podremos compartir con los hermanos que sufren, aunque nos falten las cosas materiales. Animémonos unos a otros a mantener viva esa caridad ardiente”, animó.

“El Congreso Mariano no ha tenido lugar, pero eso no impide que María sea honrada por todos, en este Año dedicado especialmente a ella”, advirtió. “Que en nuestros lugares de trabajo, de servicio, tengamos un espacio mariano”, alentó. “Aunque sea breve, detengámonos ante ella en un momento de oración sencilla, presentándole a todas nuestras hermanas y hermanos que sufren o padecen cualquier necesidad”.

“Recemos también por todos los servidores y servidoras de Cáritas. Este año pidamos a María, en medio de la pandemia, para que surjan muchas vocaciones de voluntarios y voluntarias a lo largo y ancho de nuestra Argentina”, alentó.

“Desde Catamarca, la humilde Virgen Morenita acompaña nuestro caminar. Con ella decimos: ‘Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador’”.+

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