El Celam rinde homenaje a San Juan Pablo II en los 100 años de su nacimiento

Bogotá (Celam) (AICA): El presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, presentó el documento titulado, “San Juan Pablo II y América Latina, memoria y gratitud a los 100 años de su nacimiento” con el que rinde homenaje al papa San Juan Pablo II, al cumplirse cien años de su nacimiento este 18 de mayo.

El presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, presentó el documento titulado, “San Juan Pablo II y América Latina, memoria y gratitud a los 100 años de su nacimiento” con el que rinde homenaje al papa San Juan Pablo II, al cumplirse cien años de su nacimiento este 18 de mayo.

En sus 27 años de pontificado San Juan Pablo II, se constituyó en un personaje que marcó la historia del Siglo XX y la historia de la Iglesia universal, así como las relaciones entre la Santa Sede y América Latina.

San Juan Pablo II fue una figura que se destacó entre todos los personajes del mundo contemporáneo, situando a la Iglesia en un rol decisivo en el marco de la historia de la humanidad.

A pesar de que las circunstancias de la época que le correspondió vivir, en gran parte marcada por la guerra fría, la influencia del Vicario de Cristo tocó las fibras más profundas de todo el mundo con sus gestos, pronunciamientos y documentos que hacen parte de su rico magisterio.

Fue valiente al pronunciarse ante las injusticias de los regímenes y llevó la esperanza de sus palabras a los rincones más inesperados del mundo; donde tuvo la capacidad de hacerse peregrino, el pastor amado y esperado, capaz de defender los principios básicos sobre los cuales se edifica la fe cristiana.

El peregrino
San Juan Pablo II fue peregrino desde los primeros meses de su pontificado, rompió muchos protocolos que un Papa debe seguir y salió de su diócesis para visitar aquellos que más lo necesitaban.

Con ello marcó lo que sería su pontificado, una dinámica relación con la misma iglesia y el mundo secular lo que le imprimió un carácter orgánico y sistemático a su manera de ejercer el papado.

Llevó a todos los rincones del mundo el anuncio del evangelio, llevando consigo la misma naturaleza de la iglesia, su carácter misionero. Para él la misión tiene una primacía sobre cualquier otra forma de anunciar a Cristo. Vivió y enseñó la espiritualidad del encuentro, convencido de que siempre surgiría algo bueno de eso. Esta una de las tesis básicas de su pontificado, por eso, con razón se le llama “el Papa peregrino”.



El teólogo

Y cuando inició sus viajes fue un gran placer que viniera a Puebla en 1979 a inaugurar la Tercera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Su discurso tuvo un gran impacto no solo en América Latina, sino también el mundo y generó diversos frutos. Su discurso, inspirado por la exhortación apostólica postsinodal Evangelii Nuntiandi se centró en tres grandes temas: la verdad sobre Cristo, la verdad sobre la misión de la Iglesia y la verdad sobre el hombre.

Al referirse a la teología de la liberación rechazó ciertas formulaciones, pero nunca condenó el movimiento, ya que creía que la verdadera liberación venía de la promoción de hombres libres y no de una liberación política y porque la iglesia no podía reducirse a una agencia política o sociocultural.

Igualmente rechazó la amenaza del neo-pentecostalismo al interior de la Iglesia y en su discurso durante la XIX Asamblea Ordinaria del Celam, propuso una nueva evangelización: “nueva en su ardor, sus métodos y sus expresiones”.

El escritor
Sin duda el papa San Juan Pablo II fue un gran poeta y escritor. Su manera de reflexionar sobre la vida del hombre y la iglesia lo llevó a estar un paso adelante de la historia del mundo, es decir, fue todo un visionario. Escribió 14 encíclicas, 15 exhortaciones apostólicas, 11 constituciones, 45 cartas apostólicas 5 libros y miles de discursos.

A nuestro continente le dedicó la exhortación apostólica postsinodal “Ecclesia in América”, donde abordó temas sociales como la deuda externa, la corrupción, el comercio y el consumo de las drogas, la destrucción ecológica, entre otras. El Papa denunció cada dificultad y motivó la implementación de una nueva globalización, basada en la solidaridad y la atención a los marginados.

Una luz para el mundo
En sus viajes a Latinoamérica mucha gente lo siguió por sus palabras de aliento y su deseo de llevar el Evangelio a los marginados, pobres, mineros, campesinos, los indígenas y sobre todo a los jóvenes.

Ante las transiciones de dictadura a las democracias en América Latina, siempre defendió los derechos humanos y la protección legal de las minorías especialmente en países como El Salvador, Guatemala, Chile, Paraguay y Cuba; donde la prensa no dudó en calificar su presencia como “los cinco días que cambiaron la isla”.

El amor a la Virgen
Sin temor a equivocarnos San Juan Pablo II dedicó su vida apostólica a María desde su vida como Papa visitó a la virgen de Guadalupe en México, estuvo presente en diversos santuarios marianos e incluso canonizó a San Juan Diego el 31 de julio de 2002. Fue un papa mariano.

El Papa siempre estuvo al pendiente de sus hermanos obispos de todo el mundo y entre ellos de organismos como el Consejo Episcopal Latinoamericano.

Gran pensador, apasionado por las almas y sobre todo por esa opción preferencial por los pobres y un gran comunicador de la buena nueva. Siempre recordaremos y llevaremos en el corazón ese lema que marcó su entrega al pueblo de Dios y su servicio a la Iglesia: ”Totus Tuus, ego sum”.

El documento puede consultarse en forma exhaustiva en el sitio web https://prensacelam.org/ +.

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