Mons. Han Lim Moon: "Oír la voz de alguien que nos ama"

Mons. Han Lim Moon: "Oír la voz de alguien que nos ama"

San Martín (Buenos Aires) (AICA): Monseñor Han Lim Moon, obispo auxiliar de San Martín, compartió en un video mensaje su homilía para el cuarto domingo de Pascua, domingo del Buen Pastor. Ser discípulos del Buen Pastor es “la consecuencia natural de la hermosa palpitación de emoción que experimentamos al oír la voz de alguien que nos ama y que amamos”, expresó.
Monseñor Han Lim Moon, obispo auxiliar de San Martín, comenzó su homilía para el cuarto domingo de Pascua, domingo del Buen Pastor, expresando que el Evangelio del domingo nos muestra la imagen de “las ovejas en su corral esperando a su pastor”, y cuando el pastor las llama por su nombre, “porque las conoce muy bien”, ellas lo reconocen. “En la época de Jesús, los pastores solían poner un nombre a cada oveja, como hacemos nosotros con nuestras mascotas”, explicó.

Esa voz está llena de “afecto y amor”: “Por esta atracción de amor, las ovejas siguen a su pastor quien las hace salir de su corral”. En las ovejas, mencionó monseñor Moon, se ven simbolizados muchos hombres justos, algunos “encerrados en su yo”, esperando a que el Buen Pastor “entre al corral de su corazón”, “que con su amor los llame por su nombre y los conduzca hacia afuera para liberarlos”: “¡Esto es ser su discípulo!”, exclamó el obispo de San Martín, “la consecuencia natural de la hermosa palpitación de emoción que experimentamos al oír la voz de alguien que nos ama y que amamos”.

Más adelante en el Evangelio Jesús dice: “Yo soy la puerta” y monseñor Moon comentó: “Por un lado, Él es la única puerta de entrada para llegar al alimento abundante y al Padre. Una vez ingresados por Él a su Reino, nos alimentamos, nos llenamos de su amor y del amor del Padre en el Espíritu Santo. También Él es la Puerta por donde salimos al mundo de nuestros hermanos para anunciarles su amor y proponerles pasar por esa misma puerta”.

“Por esta razón, los cristianos elevamos al Padre las peticiones, la acciones de gracias y las alabanzas por, con y en Jesucristo. El momento culminante de estos dos movimientos, de entrar y salir o elevar y recibir las gracias por Cristo, el único mediador, es la misa”, agregó el obispo.

Entonces, animó a la comunidad a “abrir las puertas del corazón para que entre el Buen Pastor y con su amor te llame. Al oír su voz, se estremecerá tu corazón y seguirás enamorado”. Algunas personas son llamadas a la consagración especial en cuerpo, alma y corazón, por eso, “en esta jornada, rezamos especialmente por ellas para que todas puedan escuchar la voz del Señor y responder a su llamado y seguirlo”.

Al concluir, monseñor Moon invitó a orar con el salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo. Tu bondad y tu gracia me acompañan lo largo de mi vida”.+

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