Piden considerar algunos puntos antes de debatir la separación de Iglesia y Estado

Piden considerar algunos puntos antes de debatir la separación de Iglesia y Estado

Río Cuarto (Córdoba) (AICA): A fin de dar una discusión con respeto, madurez y tolerancia, el presbítero Raúl Frega, párroco del Espíritu Santo (Río Cuarto), pidió a las organizaciones que empujan un debate sobre la separación Iglesia-Estado que consideren previamente algunos puntos, porque no todo “es lo mismo” en este tema.
A fin de dar una discusión con respeto, madurez y tolerancia, el presbítero Raúl Frega, párroco del Espíritu Santo (Río Cuarto), pidió a las organizaciones que empujan un debate sobre la separación Iglesia-Estado que consideren previamente algunos puntos, porque no todo “es lo mismo” en este tema.

El sacerdote y asesor de la Comisión de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la diócesis de Villa de la Concepción del Río Cuarto, publicó un artículo con el título “No es lo mismo.... Sobre la separación Iglesia y Estado”.

El padre Frega estimó necesario “definir qué significa separar estos ámbitos, sus consecuencias y qué sustenta tal demanda” y detalló:

* “Si por separación Iglesia - Estado se entiende cesar con los aportes que realiza el Estado a obispos, seminaristas o parroquias de frontera, considero que el asunto puede ser tratado”.

* “Si por separación Iglesia – Estado se pretende concluir todo trabajo colaborativo entre las estructuras e instituciones de la Iglesia y los diversos organismos del Estado, estamos ante un problema más complejo”.

* “Si por separación Iglesia – Estado se quiere encerrar la fe y sus implicancias en el ámbito de lo privado quitando toda influencia social y cultural se puede caer en la supresión de actos amparados por la libertad religiosa”.

Texto completo
Pañuelos que cambiaron de color pero no de virulencia, nos empujan a discusiones sin previo debate ni bases sólidas. Más allá de que considero que Argentina ya tiene asegurada la separación Iglesia – Estado, es válido pensar algunos puntos en torno a la cuestión.

Es necesario definir qué significa separar estos ámbitos, sus consecuencias y qué sustenta tal demanda. No es lo mismo pedir que cesen los aportes estatales a estructuras eclesiales a que se termine todo trabajo colaborativo entre Estado e Iglesia como organización social, o que se pretenda encerrar la vivencia de la fe y sus valores en el templo o en el ámbito privado quitando toda influencia pública y social atropellando manifestaciones de fe y piedad popular.

Si por separación Iglesia - Estado se entiende cesar con los aportes que realiza el Estado a obispos, seminaristas o parroquias de frontera, considero que el asunto puede ser tratado. Renunciar a estas asignaciones le permitirá a la Iglesia sentirse más libre para expresar sus posturas y críticas al sistema político de gobierno y evitaría que el gobierno de turno pretenda domesticar a la Iglesia usando los recursos con un fin casi extorsivo.

Si por separación Iglesia – Estado se pretende concluir todo trabajo colaborativo entre las estructuras e instituciones de la Iglesia y los diversos organismos del Estado, estamos ante un problema más complejo. En materia de educación, salud y trabajo social, esta labor se sustenta de modo conjunto. Separado de la Iglesia, el Estado debería asumir la educación de miles de niños, adolescentes y adultos, cubrir con asistencia médica y social lugares y situaciones a las que hoy -y desde tiempos remotos- llega la Iglesia. La Iglesia continuará su obra de asistencia y promoción social por otros caminos.

Si por separación Iglesia – Estado se quiere encerrar la fe y sus implicancias en el ámbito de lo privado quitando toda influencia social y cultural se puede caer en la supresión de actos amparados por la libertad religiosa, y yendo más allá, se debería llevar a cabo un trabajo de refundación cultural borrando- no sabemos cómo- la imbricación de las raíces cristianas de nuestra cultura.( Pensemos en los nombres religiosos que llevan ciudades y provincias; la organización semanal en torno al Domingo -día del Señor-; el calendario que se construye contabilizando los años desde el nacimiento de Cristo, feriados nacionales que son para toda la población y tienen fundamento litúrgico, la presencia de lo religioso en canciones, literatura y expresiones artísticas que son distintivas de un lugar, la ubicación de imágenes en ambientes públicos como plazas, avenidas, rutas, la utilización de vocablos en el lenguaje coloquial que vienen de costumbres o base religiosas.) La lista puede ampliarse mucho más. ¿Abolir 2000 años de historia occidental?

Deberíamos darle la oportunidad a un debate delicado y juicioso -no ( pre) juicioso- porque toca muchas fibras íntimas de la fe y el culto de un pueblo y no sólo de la jerarquía institucional de la Iglesia.

Aquel debate que posibilite expresarse, fundamentar, escuchar y ampliar horizontes es bueno y beneficioso para todos. Seamos conscientes de que no es lo mismo mezclar todo porque si no, lo que puede ser genuino cambiar, modificar o repensar, puede terminar opacado por el incumplimiento y amparo de leyes y jurisprudencia internacional que protegen la libertad religiosa.

Por eso cuando pidas debatir la separación Iglesia – Estado, te pediría que tomes todo ésto y más en consideración, para dar una discusión con respeto, madurez, tolerancia. Ojalá juntos podamos encontrar caminos de solución sin ofender, sin agredir y sin violar derechos ni libertades.+

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