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Mons. Lozano: Los cuatro grandes sueños de Francisco

San Juan (AICA): El arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Eduardo Lozano, dedicó su columna semanal a la recientemente publicada exhortación apostólica ¨Querida Amazonía¨ del papa Francisco. En su reflexión, se centró en los ¨cuatro grandes sueños de Francisco¨.
En una nueva entrega de su columna semanal, el arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Eduardo Lozano, se refirió a los "cuatro grandes sueños de Francisco", contenidos en la recientemente publicada exhortación apostólica "Querida Amazonía".

"El Papa acostumbra abrirnos su corazón y enseñarnos así a sumarnos en el camino de la alegría del Amor, del Evangelio", reconoció el prelado.

"Cuando hablamos de sueños la mayoría de las veces nos referimos a anhelos casi imposibles de cumplir. Situaciones futuras tan deseables como 'inalcanzables'", señaló.

Sin embargo, advirtió, "estos sueños de miles de millones de personas en el mundo en general y la Amazonia en particular son asumidos por el corazón del pastor, rumiados en su oración, y expresados con amor y palabras de esperanza".

"En la presentación de la nueva exhortación apostólica que se realizó el miércoles 12 en el Vaticano, un par de los panelistas hicieron referencia a que hay que leerla como una carta de amor. Por eso sus primeras palabras 'Querida Amazonía' dan el título al documento", explicó.

Los sueños del Papa, destacó monseñor Lozano, se refieren a lo social, cultural, ecológico y eclesial.

En primer lugar, “un sueño social ante el clamor de la Tierra y el grito de los pobres”, que desarrolla lo afirmado en la encíclica Laudato si': “Un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”.

Por eso, afirmó el arzobispo, Francisco nos dice: "Sueño con una Amazonía que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida.”

En segundo lugar, continuó, expresa "un sueño cultural, por la conversión cultural". En este punto, el Papa expone: "Sueño con una Amazonía que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana.” Para que esto sea posible, consideró monseñor Lozano, "debemos desterrar actitudes colonialistas que avasallan los estilos de vida de sus pueblos originarios".

El tercero es "un sueño ecológico, con esperanza de conversión ecológica". En ese sentido, el Santo Padre expresa: “Sueño con una Amazonía que custodie celosamente la abrumadora hermosura natural que la engalana, la vida desbordante que llena sus ríos y sus selvas.”

"El haber planteado ya en Laudato si’ (hace 5 años) la necesidad de una ecología integral, da el marco a este capítulo", explicó el pastor de San Juan de Cuyo. "La conversión ecológica nos llama a un estilo de vida sobrio y sencillo que nos lleve a actitudes más responsables de consumo, de tratamiento de los desperdicios no biodegradables", añadió.

En ese sentido, recordó la importancia del cuidado de la Casa Común y el llamado del Papa a escuchar "el grito de la Amazonía". De ese modo, exhortó a "pasar de ser una Iglesia de visita a una Iglesia de presencia".

“Sueño con comunidades cristianas capaces de entregarse y encarnarse en la Amazonia, hasta el punto de regalar a la Iglesia nuevos rostros con rasgos amazónicos”, citó, y consideró que "para eso es muy importante desplegar la vocación propia de los laicos en la construcción de la comunidad cristiana, desterrando actitudes clericales y autoritarias".

Para finalizar, aclaró: "Si bien es cierto que la Eucaristía es el culmen de la oración de la Iglesia, sin embargo la vida cristiana de las comunidades no puede quedar encerrada en si tiene misa o no. Hay que desplegar más una teología y praxis de los ministerios laicales".

"Querida Amazonia: bienvenida y gracias por indicarnos la oportunidad y darnos herramientas de ser mejores cuidadores de esta parte de nuestro bendito mundo", concluyó.+

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Papa: Pasar de una observancia formal de la Ley de Dios a vivirla en nuestro corazón

Ciudad del Vaticano (AICA): El “Sermón de la Montaña” y del cumplimiento de la Ley, fue el centro de la reflexión del papa Francisco de este domingo 16 de febrero, en su alocución previa al rezo del Ángelus junto con los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro. Jesús quiere ayudar a sus oyentes a tener un acercamiento justo con las prescripciones de los Mandamientos dados a Moisés, exhortándolos a estar disponibles para Dios que nos educa a la verdadera libertad y responsabilidad a través de la Ley.
El “Sermón de la Montaña” y del cumplimiento de la Ley, fue el centro de la reflexión del papa Francisco de este domingo 16 de febrero, en su alocución previa al rezo del Ángelus junto con los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro. Jesús quiere ayudar a sus oyentes a tener un acercamiento justo con las prescripciones de los Mandamientos dados a Moisés, exhortándolos a estar disponibles para Dios que nos educa a la verdadera libertad y responsabilidad a través de la Ley.

El “Sermón de la Montaña” y del cumplimiento de la Ley, fue el centro de la reflexión del papa Francisco de este domingo 16 de febrero, en su alocución previa al rezo del Ángelus junto con los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro.

“El discurso de Jesús -explicó- está estructurado en cuatro antítesis, expresadas con la fórmula «Han entendido que se dijo... pero yo les digo». Estas antítesis se refieren a otras tantas situaciones de la vida cotidiana: el homicidio, el adulterio, el divorcio, los juramentos”.

Jesús -continuó- no suprime las prescripciones que conciernen a estos problemas, sino que explica su significado más profundo e indica el espíritu en el cual deben ser observadas. Nos anima a pasar de una observancia formal de la Ley a una observancia sustancial, aceptando la Ley en nuestro corazón, que es el centro de las intenciones, decisiones, palabras y gestos de cada uno de nosotros. Desde el corazón van las buenas y las malas acciones”.

“Aceptando la Ley de Dios en el corazón se comprende que, cuando no se ama al prójimo, se mata a sí mismo y a los demás en cierta medida, porque el odio, la rivalidad y la división matan la caridad fraternal que es la base de las relaciones interpersonales. Aceptando la Ley de Dios en tu corazón entiendes que los deseos deben ser guiados, porque no todo lo que deseas puede ser tenido, y no es bueno ceder a sentimientos egoístas y posesivos. Cuando se acepta la Ley de Dios en el corazón, se comprende que hay que abandonar un estilo de vida hecho de promesas rotas, así como pasar de la prohibición del perjurio a la decisión de no jurar en absoluto, asumiendo la actitud de plena sinceridad con todos”.

“Pero Jesús es consciente de que no es fácil vivir los mandamientos... Por eso nos ofrece la ayuda de su amor: vino al mundo no sólo para cumplir la Ley, sino también para darnos su gracia, para que podamos hacer la voluntad de Dios, amándolo a Él y a nuestros hermanos. Todo, todo lo que podemos hacer con la gracia de Dios. En efecto, la santidad no es otra cosa que guardar esta gracia”, concluyó. +

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El Papa reafirmó hoy el compromiso del Vaticano de luchar contra la ilegalidad de las finanzas

Esta mañana tuvo lugar la apertura del 91 año judicial del Tribunal de la Ciudad del Vaticano. En su discurso el papa Francisco señaló los cambios que está experimentando en el último decenio la legislación vaticana, en particular en el sector penal, con el objetivo no sólo de alcanzar una modernización, sino sobre todo por la necesidad de respetar los compromisos internacionales que la Santa Sede asumió también en nombre del Estado Vaticano.

Francisco recordó a los miembros del Tribunal que para promover la justicia es necesario tener una actitud particular no sólo intelectualmente, sino también moral y deontológicamente. Las palabras de Jesús, dijo el Papa, pueden ayudarnos en esto: "Con la medida con que juzguen, serán juzgados".

“El Evangelio nos recuerda que nuestros intentos de justicia terrenal siempre tienen como horizonte último el encuentro con la justicia última, la de Dios. Estas palabras no deben asustarnos, sino animarnos a cumplir nuestro deber con seriedad y humildad”.

Muchos de los presentes, están involucrados en instituciones responsables de la administración de la Justicia y la protección de la ley y el orden. A ellos les exhortó a continuar en su esfuerzo diario de establecer la justicia. Comprometiéndose cada uno a ser conscientes de sus importantes responsabilidades. Abrir espacios y nuevos caminos para la aplicación de la justicia para la promoción de la dignidad humana, de la libertad, en definitiva, de la paz.

Francisco recordó que quienes están llamados a juzgar, lo deben hacer con criterios humanos, porque la justicia, no fluye tanto de la perfección formal del sistema y las reglas, sino de la calidad y la rectitud de las personas, in primis de los jueces.

El Evangelio, señaló, nos enseña una mirada más profunda a la mentalidad mundana, y nos muestra que la justicia propuesta por Jesús no es un simple conjunto de reglas aplicadas técnicamente, sino una disposición del corazón que guía a los que tienen responsabilidad.

Pero antes de juzgar al otro, el Papa dijo que es necesario establecer la justicia dentro de nosotros, luchando con fuerza para marginar la cizaña que nos habita. Pero la vigilancia sobre nosotros mismos, con la consiguiente lucha interior, nos ayuda a no dejar que el mal se apodere del bien. En este sentido, invitó a todos a sentirse involucrados no sólo en un compromiso externo que concierne a los demás, sino también en un trabajo personal dentro de cada uno de nosotros: nuestra conversión personal. ¡Esta es la única justicia que genera justicia!

Las virtudes cardinales de la mano de la justicia
Pero para el pontífice, la justicia por sí sola no es suficiente, debe ir acompañada también de las otras virtudes, especialmente las virtudes cardinales, las que actúan como bisagras: prudencia, fortaleza y templanza.

“La prudencia, nos da la capacidad de distinguir lo verdadero de lo falso y nos permite atribuir a cada uno lo suyo.

La templanza como elemento de moderación y equilibrio en la evaluación de hechos y situaciones nos hace libres para decidir según nuestra conciencia.

La fortaleza nos permite superar las dificultades que encontramos, resistiendo las presiones y las pasiones. Especialmente les puede servir de ayuda a ustedes en la soledad que a menudo experimentan al tomar decisiones complejas y delicadas”.

La tarea de juzgar, dijo, requiere no sólo preparación y equilibrio, sino también pasión por la justicia y conciencia de las grandes y obedientes responsabilidades del juicio.


Los cambios de la legislación vaticana

Un segundo punto sobre la justicia son las leyes que regulan las relaciones interpersonales y, por tanto, su legalidad, pero también los valores éticos que constituyen el trasfondo. En su discurso, el Papa recordó los cambios que está experimentando en el último decenio la legislación vaticana, en particular en el sector penal. Con el objetivo no sólo de alcanzar una modernización, pero sobre todo por la necesidad de respetar los compromisos internacionales que la Santa Sede ha asumido también en nombre del Estado Vaticano. Compromisos que conciernen sobre todo a la protección de la persona humana, amenazada en su propia dignidad, y a la protección de los grupos sociales, a menudo víctimas de nuevas y odiosas formas de ilegalidad.

Para concretar este compromiso, la Santa Sede inició un proceso de adaptación de su legislación a las normas del derecho internacional y, en el plano operacional, se comprometió especialmente a luchar contra la ilegalidad en la esfera de las finanzas a nivel internacional. Con ese fin, ha fomentado las relaciones de cooperación y el intercambio de políticas e iniciativas de aplicación de la ley, creando espacios internos de vigilancia e intervención capaces de llevar a cabo controles estrictos y eficaces.

A raíz de estas acciones, se han descubierto “situaciones financieras sospechosas”, que más allá de la posible ilegalidad, no se ajustan a la naturaleza y los objetivos de la Iglesia, y generaron desorientación y ansiedad en la comunidad de los fieles. Estos hechos fueron señalados a la atención del poder judicial y aún no se han aclarado en los perfiles de relevancia penal.

Aunque si no es aún el momento para ampliar esta información, como dijo Francisco, en todo caso, dada la plena confianza en la labor de los órganos judiciales y de investigación, y sin perjuicio del principio de la presunción de inocencia de las personas investigadas, un hecho positivo, afirmó, es que precisamente en este caso, los primeros informes fueron realizados por autoridades internas del Vaticano, activas, aunque con competencias diferentes, en los sectores económico y financiero. Esto demuestra la eficacia y la eficiencia de las medidas de represión, como lo exigen las normas internacionales.

La Santa Sede está firmemente decidida a continuar por el camino emprendido, no sólo en lo que respecta a las reformas legislativas, que contribuyeron a una consolidación sustancial del sistema, sino también mediante el inicio de nuevas formas de cooperación judicial tanto a nivel de los órganos de investigación como de los organismos de investigación, en las formas previstas por las normas y la práctica internacionales. En este campo, el Cuerpo de Gendarmería también se ha distinguido por su actividad de investigación en apoyo de la Oficina del Promotor de la Justicia.

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Comenzaron en Mar del Plata las jornadas de capacitación para los colegios del obispado

Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA): Con una exposición sobre “Identidad y mística de la escuela católica”, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, inauguró la reunión anual de capacitación de la conducción de los colegios del obispado, que constará de 13 jornadas de reflexión.
Con una exposición sobre “Identidad y mística de la escuela católica”, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, tuvo a su cargo la inauguración de la reunión anual de capacitación de la conducción de los colegios del obispado.

Con su intervención se dio comienzo a las 13 jornadas de reflexión de los equipos de conducción en todos sus niveles, de los colegios que dependen del obispado de Mar del Plata, que cuentan con la participación de los representantes legales, directivos de los niveles inicial, primario, secundario y superior, y los encargados de pastoral de los establecimientos.

Las actividades están organizadas por la Junta Regional de Educación Católica (Jurec). La primera jornada se llevó a cabo el viernes 14 en la parroquia Cristo Rey desde las 9 hasta las 18 y tuvo dos grandes bloques.

Durante la mañana se trabajó a partir de la disertación del obispo, y por la tarde las tareas se dividieron por niveles de conducción. En ese marco, la nueva junta de gestión de la Jurec , recientemente nombrada por el obispo, dio a conocer un plan de trabajo para este año con temas de pastoral, Educación Sexual Integral y otros temas de interés para la conducción. La jornada culminó con una misa presidida por el obispo auxiliar, monseñor Darío Quintana.+

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A 500 años de la primera misa, el enviado del Papa animó a un “renovado fervor misionero”

Buenos Aires (AICA): El cardenal Daniel Sturla SDB, enviado especial del papa Francisco para participar el 1º de abril en la celebración de los 500 años de la primera misa en territorio argentino, en Puerto San Julián, Santa Cruz, envió un mensaje en el que expresa su alegría de ser parte de este momento tan importante.
El enviado especial del papa Francisco a la celebración por los 500 años de la primera misa en territorio argentino, cardenal Daniel Sturla SDB, arzobispo de Montevideo, envió un mensaje a los argentinos.

"Queridos amigos, hermanos, hermanas de la Argentina, para mí es una alegría que el papa Francisco me haya enviado para la celebración de los 500 años de la primera misa en territorio argentino”, expresó en un video.

“Soy el cardenal Daniel Sturla y estoy aquí, con los seminaristas de mi arquidiócesis, de misión en un barrio de nuestra ciudad: ‘Iglesia en salida’, como dice el papa Francisco. ¡Anunciar a Cristo!”.

“Hace 500 años tuvieron esa gracia: la primera misa; por primera vez Jesús se hizo presente sacramentalmente entre ustedes, y de ahí ¡cuántas gracias de Dios en estos 500 años!”, destacó.

Finalmente, deseó “que a todos los encuentre con el deseo de salir adelante como nación, y que la Iglesia viva el gozo y la alegría de estos 500 años con un renovado fervor misionero, tanto en la diócesis de Río Gallegos como en toda la Argentina. Con el deseo de verlos pronto en esa celebración, que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén”, concluyó.

La misa será el 1º de abril a las 12 junto a la Nao Victoria, en Puerto San Julián, en la provincia de Santa Cruz, diócesis de Río Gallegos. Más información en https://primeramisaargentina.wixsite.com/1abril1520 y a través de las redes sociales: 500primeramisaargentina.+

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Mons. Malfa dio un nuevo impulso a la educación católica en Chascomús

Chascomús (Buenos Aires) (AICA): El obispo de Chascomús, monseñor Carlos Humberto Malfa, envió una carta a las comunidades educativas con algunas reflexiones y decisiones sobre la educación católica en la diócesis. Además, brindó detalles sobre el nuevo equipo de trabajo de la Jurec y los sacerdotes que acompañarán su misión.
En una carta dirigida a las comunidades educativas, el obispo de Chascomús, monseñor Carlos Humberto Malfa, compartió sus reflexiones y decisiones sobre la educación católica de la diócesis.

En primer lugar, destacó que “la escuela católica es un medio privilegiado de evangelización” y señaló que “muchas personas que hoy viven, celebran y testimonian su fe, han crecido en ella dando sus primeros pasos en comunidades educativas inspiradas por el Evangelio”, comunidades que “favorecen el encuentro personal de los niños, jóvenes y familias con el Señor”.

El obispo advirtió que “educar hoy es, cada vez más, una tarea compleja, de largo aliento, y al mismo tiempo entusiasmante y esperanzadora”. Ante el cambio de época y las nuevas dificultades, llamó a no conformarse con “reducir la labor educativa a la transmisión de habilidades y conocimientos para el ‘hacer’ solamente”.

Además, advirtió que “en ocasiones, las escuelas católicas quedan lejos de plasmar sus ideales e inspiraciones en proyectos educativos capaces de incidir en la vida de las personas. Es quizás una de las graves consecuencias ad intra de la llamada ‘emergencia educativa’”, consideró.

Sin educación, añadió, “se ven afectadas tres dimensiones del desarrollo humano”: la dimensión antropológica, la dimensión pedagógica y la dimensión trascendente. “Esta es la urgencia de la educación católica hoy, repensarse desde sus fundamentos educativos para ofrecer a los niños, niñas y adolescentes un espacio de cuidado, protección y promoción integral abiertos al mensaje de Jesús para sus vidas y las de sus familias”, afirmó.

La escuela católica ha sido y sigue siendo “tierra de misión”, sostuvo el prelado, ya que “la Iglesia a través de la escuela está presente y llega a lugares a los que de otra manera no le sería posible”.

En medio de “las heridas, la violencia y el bombardeo ideológico” que padecen los jóvenes, “en algunos de ellos reconocemos ‘un deseo de Dios, aunque no tenga todos los contornos del Dios revelado’. En otros vislumbramos ‘un sueño de fraternidad’, ‘una búsqueda de armonía con la naturaleza’, ‘una gran necesidad de comunicación’, en definitiva, un profundo deseo de ‘una vida diferente’ y de ‘aportarle algo al mundo’”, reconoció. “Se trata de verdaderos puntos de partida, fibras interiores que esperan con apertura una palabra de estímulo, de luz y de aliento”.

Sobre cómo proponer a los niños, niñas y adolescentes “una experiencia de fe que posibilite la transmisión, de generación en generación, de algo válido y cierto, reglas de vida que posibiliten un auténtico sentido y objetivos convincentes para la existencia humana”, animó a “revisar con honestidad lo que hacemos, para preguntarnos en qué medida estamos siendo creativos, empáticos y evangélicos en nuestro modo de proyectar y llevar adelante la evangelización en nuestras escuelas. No podemos desertar de la misión que hemos recibido”, aseguró.

Monseñor Malfa llamó a repensar el modo de concebir la evangelización en la escuela, creando mediaciones educativas y pastorales acordes al tiempo presente, y priorizando la formación de los educadores. “Tenemos una deuda con las familias y los docentes”, admitió.

Además, valoró el trabajo del personal de los 40 servicios educativos católicos y de la Junta Regional de Educación Católica (Jurec) “que han contribuido a plasmar la cosmovisión humanista y cristiana del ideario institucional en la currícula”.

Finalmente, consideró “necesario e impostergable” dar un paso más para continuar con la animación de la pastoral educativa. “Por eso tomé la decisión, luego de varias consultas, de realizar nuevos nombramientos en el equipo de la Jurec, que quedará conformado de la siguiente manera a partir del corriente mes de febrero: profesor Juan Manuel Balabanian, profesor Juan Ignacio Fuentes, profesora Analía Pulitti, profesor Antonio Ruvira, profesora Fernanda Sallenave, y hermana Débora Vargas. Ellos servirán en las distintas áreas de incumbencia de la Jurec: área Pastoral; área Pedagógica-docente; área Equipos de conducción; área Administrativo-contable; área Representación legal”, detalló.

Acompañarán la misión de la Jurec los sacerdotes delegados en otras pastorales diocesanas fundamentales: presbítero Juan María Menchacabaso (delegado diocesano de Catequesis y la Infancia y adolescencia misionera), presbítero Ezequiel Piccioni (delegado diocesano de Pastoral Juvenil y Vocacional) y presbítero Maximiliano H. Turri (delegado diocesano para Cáritas y Pastoral Social).

“Queridos hermanos y hermanas: debemos ser siempre conscientes de que educar buenos cristianos y ciudadanos comprometidos es una obra que no podemos realizar sólo con nuestras fuerzas, sino que necesitamos contar con la sabiduría y fortaleza del Espíritu Santo. Son necesarias la luz y la gracia que proceden de Dios y actúan en lo más íntimo de los corazones y de las conciencias. Así pues, para la educación y la formación cristiana son decisivas ante todo la oración y nuestra amistad personal con Jesús, pues sólo quien conoce y ama a Jesucristo puede introducir a sus hermanos en una relación vital con él. Ábranle a Cristo, más todavía, de par en par, las puertas de sus corazones, de sus familias, de sus comunidades educativas. ‘¡No tengan miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno’”, concluyó.

Texto completo de la carta.+

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