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Itatí (Corrientes) (AICA): Una multitud de fieles de las diez diócesis de la región pastoral NEA participó este fin de semana de la 40° edición de la Peregrinación Juvenil a la basílica de la Virgen de Itatí, que llevó por lema “Madre, bajo tu mirada discernimos nuestra vida”. Los jóvenes leyeron un Manifesto, en el que renovaron su compromiso de cuidar la vida y estar cerca de los que sufren en silencio o no pueden manifestar su fe.
Una multitud de fieles, en su mayoría jóvenes de las diez diócesis que integran la región pastoral NEA, participó este fin de semana de la 40° edición de la Peregrinación Juvenil a la basílica de la Virgen de Itatí, que llevó por lema “Madre, bajo tu mirada discernimos nuestra vida”.

Los grupos de peregrinos salieron el sábado desde las jurisdicciones eclesiásticas que integran la región: Corrientes, Resistencia, Formosa, Goya, Posadas, Puerto Iguazú, Reconquista, San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña, Santo Tomé y Oberá.

En la previa de la caminata, el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik OFMCap, dio a conocer un mensaje con “Algunas anécdotas y reflexiones de mi peregrinación con los jóvenes a Itatí”, en la que detalló su experiencia en esta manifestación de fe y animó a vivir esta nueva peregrinación con sentido cristiano.

Al llegar a Itatí, los peregrinos participaron de la misa central presidida por el obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego, y concelebrada por los demás obispos de la región y cientos de sacerdotes.

En ese marco, los jóvenes leyeron un manifiesto, en el pidieron a la Virgen de Itatí que los “acompañes en nuestro cotidiano peregrinar” y expresaron su disposición a estar “en comunión con todos aquellos que sufren en silencio”,

“Que nuestros rostros sean expresión de quienes son víctimas de la violencia, de los no nacidos a causa de la cultura de la muerte y de los que no pueden manifestar su fe”, subrayaron y agregaron: “La vida es un regalo que Dios nos ha dado y que entre todos debemos cuidar”.

Texto del Manifiesto
Madre, bajo tu mirada discernimos nuestra vida

Cristo vive en el corazón de los jóvenes y, cómo en cada primavera desde hace ya 40 años, los jóvenes de la región NEA manifestamos nuestra fe en Jesús y en nuestra Madre del Cielo, que nos rejuvenece y fortalece ante el oleaje de la adversidad, de la indiferencia, de la violencia y de tantos males que sufre nuestra sociedad.

“Queremos anunciarles hoy que vale la pena vivir en Jesús. Anhelamos ser Jóvenes más comprometidos con nuestros hermanos, por eso te pedimos, Madre, que nos acompañes en nuestro cotidiano peregrinar…

Movidos por aquel deseo del Papa Francisco a los jóvenes del mundo, al finalizar el Sínodo de los jóvenes y expresado en la Exhortación Apostólica Christus Vivit: “Seré feliz viéndolos correr más rápido que los lentos y temerosos. Corran atraídos por ese Rostro tan amado, que adoramos en la sagrada Eucaristia y reconocemos en la carne del hermano sufriente. El Espíritu Santo los empuje en esta carrera hacia adelante. La Iglesia necesita su entusiasmo, sus intuiciones, su fe. ¡Nos hace falta!1.Decimos ¡NO TENEMOS MIEDO!, ¡CRISTO VIVE Y NOS QUIERE VIVOS!

Que este gesto de peregrinar como Región NEA hasta el Santuario de María, nos ponga en comunión con todos aquellos que sufren en silencio, que nuestros rostros sean expresión de quienes son víctimas de la violencia, de los no nacidos a causa de la cultura de la muerte y de los que no pueden manifestar su fe.

La vida es un regalo que Dios nos ha dado y que entre todos debemos cuidar.

Sigamos caminando y juntos pidamos: Padre del cielo, bendice nuestra patria, danos la valentía de vivir como tus hijos, porque queremos renovar la historia, nuestra historia.

Y con la fuerza de tu Santo Espíritu decir cada día “Madre, Bajo tu mirada discernimos nuestra vida”.+

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Albano (Italia) (AICA): ¨Que la Iglesia sea el lugar donde nunca miremos a los demás desde arriba, sino, como Jesús con Zaqueo, desde abajo hacia arriba”, dijo Francisco a los presentes en la Plaza Pía de Albano, el sábado 21 de septiembre, en el marco de su visita pastoral a esta diócesis, con motivo del aniversario de su Catedral Episcopal.
El sábado 21 de septiembre el papa Francisco visitó la diócesis italiana de Albano, en la provincia del Lacio, en el marco del aniversario de su Catedral Episcopal, y celebró la misa en la Plaza Pía (dedicada a San Pío IX), frente a una multitud de fieles que se congregó para recibirlo.

Durante su homilía, el Santo Padre comentó el Evangelio de la conversión de Zaqueo, quien "a los ojos de sus conciudadanos era insalvable, pero no a los ojos de Jesús". Zaqueo significa “Dios se recuerda”: "Dios se recuerda del más grande pecador. El Señor se acuerda de nosotros. No nos olvida, no nos pierde de vista a pesar de los obstáculos que pueden alejarnos de Él”, mencionó Francisco. "Ninguno de los límites, pecados, vergüenza, parloteo y prejuicios, hacen que Jesús se olvide de lo esencial, el hombre a quien amar y salvar", indicó el Papa.

Luego se refirió a la Iglesia "con mayúscula", que "existe para mantener vivo en el corazón de los hombres el recuerdo de que Dios los ama. Existe para decir a cada uno, incluso a los más lejanos: eres amado y llamado por tu nombre por Jesús; Dios no te olvida, tú estás en su corazón”.

Y animó a los presentes: "No tengan miedo de cruzar su ciudad, de ir a los más olvidados, a los que están escondidos detrás de las ramas de la vergüenza, del miedo, de la soledad, para decirles: 'Dios se acuerda de ti'".

Jesús también "anticipa" con su mirada: “Cuando descubrimos que su amor nos anticipa, que nos llega antes que nada, la vida cambia”, manifestó, e invitó a la comunidad de Albano a "dejarse mirar por Jesús", para descubrir "que siempre has sido amado y te sentirás tocado en tu interior por la ternura invencible de Dios, que conmueve y mueve el corazón".

“Si todo lo que hacemos no parte de la mirada de misericordia de Jesús, corremos el riesgo de mundanizar la fe, complicarla y llenarla de muchos contornos: argumentos culturales, visiones eficaces, opciones políticas, opciones de partido.... Pero se olvida lo esencial, la sencillez de la fe, lo primero: el encuentro vivo con la misericordia de Dios. Si este no es el centro, si no es el principio y el fin de todas nuestras actividades, corremos el riesgo de antener a Dios 'fuera del hogar', fuera de la Iglesia, que es su hogar. Por ello,, la invitación de hoy es 'dejarnos misericordiar por Dios'".

En este sentido, agregó que para "custodiar" la misericordia de Dios, "no hay que ser cristianos complicados, que elaboran mil teorías y se dispersan para buscar respuestas en la red, sino debemos ser como niños". Francisco comparó a los niños que necesitan de sus padres con el ser humano que necesita de Dios.

Finalmente, el Papa comentó una última acción de Jesús: "Hacer sentir a todos en casa". "Zaqueo, que se sentía ajeno a su ciudad, regresó a casa como un ser querido. El Señor desea que su Iglesia sea una casa entre las casas, una tienda acogedora donde cada hombre, como caminante de la vida, se encuentre con quien ha venido a habitar entre nosotros".

"Que la Iglesia sea el lugar donde nunca miremos a los demás desde arriba, sino, como Jesús con Zaqueo, desde abajo hacia arriba”, recomendó Francisco, porque "si evitamos a quien está perdido no somos de Jesús. Pidamos la gracia de salir al encuentro de cada uno como un hermano y no ver en nadie un enemigo". "Demos gratuitamente, amemos a los pobres y a los que no tienen que devolvernos: seremos ricos en la presencia de Dios”.+

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Dolores (Buenos Aires) (AICA): Convocados por el obispo, monseñor Carlos Malfa, los fieles de la diócesis de Chascomús se congregaron en la ciudad de Dolores para participar de la asamblea diocesana, que llevó el lema “Bautizados y enviados”.
Con el lema “Bautizados y enviados”, la comunidad diocesana de Chascomús participó de la Asamblea del Pueblo de Dios, que se llevó a cabo en la ciudad de Dolores, convocada por el obispo, monseñor Carlos Malfa.

La jornada comenzó con una reflexión de monseñor Malfa sobre “la necesidad de revivir la memoria del bautismo cada día”. Al respecto, el prelado consideró que “el bautismo nos dice quiénes somos y cuál es nuestra misión”.

El obispo llamó a todos los agentes pastorales convocados a “no tener miedo ante los desafíos del tiempo presente, porque somos hijos de Dios y discípulos misioneros de Jesús”. Refiriéndose a la actitud pastoral de la Iglesia en salida y teniendo presente los efectos de la secularización de nuestro tiempo, señaló que “quizás hoy tengamos que dejar a la una oveja en el corral para ir a buscar a las noventa y nueve que se perdieron”… “¡Vayan a los que están lejos... a los que perdieron la esperanza…!- exhortó, y afirmó que “donde hay un bautizado, hay un misionero”.

Luego de recibir el testimonio de un matrimonio venido de Resistencia (Chaco) para compartir su experiencia misionera, los participantes trabajaron en talleres por áreas pastorales: Catequesis, Cáritas, Liturgia, Educación, Pastoral de la Salud, Pastoral Juvenil y Scout, Infancia y Adolescencia Misionera, Familia y adultos mayores, entre otras.

En el plenario se compartieron las conclusiones y propuestas en sintonía con el Plan Pastoral para la Nueva Evangelización que la diócesis ha asumido. En este sentido, monseñor Malfa reafirmó desde su misión de pastor que el Sistema Integral de la Nueva Evangelización es una opción pastoral para toda la Iglesia particular de Chascomús.

A continuación, se realizó la procesión por las calles de la cuidad hacia la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Dolores, y en el atrio se realizó la Adoración Eucarística mientras el obispo y los sacerdotes administraron el sacramento de la reconciliación a los fieles en la plaza del pueblo.

La asamblea diocesana culminó con la celebración de la misa en el templo parroquial. Allí, monseñor Malfa rezó para que tanto los laicos como los pastores de la diócesis “se dejen conducir y transformar por el fuego del amor de Dios que el mundo necesita”.

La asamblea fue ocasión para el anuncio de nombramientos en distintos servicios diocesanos: el presbítero Juan María Menchacabaso será delegado diocesano para la Catequesis y la Infancia y Adolescencia Misionera, fortaleciendo así el proceso iniciado de implementar la pedagogía de la IAM en el itinerario catequístico de parroquias y colegios; y el presbítero Maximiliano Turri se desempeñará como vicepresidente de Cáritas diocesana. El presbítero Ezequiel Piccioni, por su parte, será delegado diocesano de la Pastoral Juvenil.+

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Mons. Lozano: “Que no nos roben la biodiversidad"

San Juan (AICA): El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Eduardo Lozano, reclamó un mayor compromiso ante la crisis socio-ambiental de dimensiones planetarias. “Estamos empezando la Primavera. Que no nos roben la biodiversidad”, pidió, y planteó: “¿Queremos seguir disfrutando de flores multicolores o las preferimos con diversos tonos de gris?”
El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Eduardo Lozano, consideró que el mundo está atravesando “un momento crucial” con una crisis socio-ambiental de dimensiones planetarias.

“Es imperioso tomar decisiones que tengan en cuenta el desastre producido: calentamiento global, desertificación creciente, contaminación de océanos y ríos, quema de bosques en la Amazonía y en nuestro país, pérdidas irrecuperables de biodiversidad”, advirtió.

El prelado recordó lo que sostiene el papa Francisco en su encíclica Laudato si'acerca del cuidado de la casa común: “No podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”.

“No podemos hacer oídos sordos como si todo estuviera bien”, sostuvo monseñor Lozano.

El arzobispo sanjuanino insistió en considerar que “hace falta plantearnos como humanidad cómo hacer los esfuerzos, pero decidir con cuidado a quién le confiamos el timón”, y preguntó: “¿Al consumismo? ¿La avaricia? ¿La competitividad? ¿La renta financiera?”

“No alcanza con ser educados y no tirar papeles en el piso (actitud ciertamente deseable) sino que también debemos procurar cambios sociales y culturales”, enfatizó, y agregó: “Si seguimos a este ritmo de producción y consumo el Planeta no aguanta más. No dejemos que el paso del tiempo decida”.

El prelado llamó a responder con seriedad: ¿En qué mundo queremos vivir? ¿Con tierra fértil o arena estéril?

“Tenemos que propiciar estilos de vida austeros y sencillos. Un gran pensador y hombre comprometido con la paz expresó: ‘En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos’”, subrayó citando a Mahatma Gandhi)

Monseñor Lozano recordó que “teniendo en cuenta estos desafíos para marzo del 2020 el Papa ha convocado a la ciudad de Asís a jóvenes economistas de todo el mundo”.

“El objetivo es pedirles a ellos que aporten soluciones a esta crisis. El lema será ‘La economía de Francisco’, en alusión a la pobreza y austeridad de San Francisco, y su compromiso con la creación”, indicó.

“Estamos empezando la Primavera. Que no nos roben la biodiversidad. ¿Queremos seguir disfrutando de flores multicolores o las preferimos con diversos tonos de gris?”, concluyó.+

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Monseñor Carrara: “Dios no se cansa de perdonar, de dar una nueva oportunidad”

Buenos Aires (AICA): El obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario episcopal para las villas de emergencia, monseñor Gustavo Carrara, encabezó una procesión de 200 personas que dio la vuelta al parque Centenario el domingo 15 en la fiesta patronal de la parroquia santuario Nuestra Señora de los Dolores, del barrio porteño de Caballito. Luego, ante más asistentes, presidió la misa en un estrado al aire libre levantado en la avenida Díaz Vélez. “Cada uno vale, por cada uno el Señor murió en la Cruz”, dijo, al glosar el Evangelio del hijo pródigo.
El obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario episcopal para las villas de emergencia, monseñor Gustavo Carrara, encabezó una procesión de 200 personas que dio la vuelta al parque Centenario el domingo 15 en la fiesta patronal de la parroquia santuario Nuestra Señora de los Dolores, del barrio porteño de Caballito.

Luego, ante un mayor número de asistentes, presidió la misa en un estrado al aire libre levantado en la avenida Díaz Vélez. En la homilía glosó el Evangelio del hijo pródigo y de la oveja perdida, y señaló la alegría de Dios de encontrarse con nosotros. “Cada uno vale, por cada uno el Señor murió en la Cruz”, dijo, y expresó que “Dios no se cansa de perdonar, de dar una nueva oportunidad”.

Al tiempo que recordó que el Padre respeta nuestra libertad, invitó a que “no nos vayamos de este mundo sin haber experimentado la misericordia de Dios”.

“María, ayúdanos a cuidar la vida”
En la procesión llevaba un estandarte un grupo de la Asociación Navia de Sarna, de ayuda mutua, formada en 1919 en Buenos Aires por oriundos de ese pueblo de Galicia, con trajes típicos e instrumentos musicales propios.

“María, ayúdanos a cuidar la vida”, decían los asistentes, que rezaron Padrenuestros y Avemarías pasando cerca de los numerosos puestos de artesanías, libros y otros productos que atraen a muchos interesados los fines de semana en los bordes del Parque Centenario.

También cantaron “Virgen de los Dolores/no llores, no llores/semilla de esperanza/ de pecadores”.

Había gente de distintas edades y procedencias. Una mamá joven, junto a su marido y su madre, llevaba a una nenita de seis meses en un cochecito, Carolina, junto a su marido y su madre. Ella y el marido –que luego tocaría la guitarra junto a un coro y un grupo instrumental en la misa- llevaban camperas con la sigla LVBP. ¿Qué significaba? Liga Venezolana de Béisbol Profesional, propia de su país de origen.

"Cuidemos de la vida de los que todavía no nacieron y de los recién nacidos. Cuidemos la vida como viene", decía una mujer por micrófono desde una camioneta.

"Cuántas madres reciben noticias, acerca de sus hijos, difíciles de entender, dolorosas -contibuaba-.Cuando están embarazadas y les dicen que ese hijo está enfermo, o que no va a vivir mucho tiempo, tieene anencefalia, le falta parte del cerebo. Sin embargo, sigue adelante porque son sus hijos, son tan hijos de Dios como todos los que nos rodean. ¿Y cuando nace con algún problema que no se diagnosticó antes? Ahí viene el comentario: "Mami, vos sí que la va a tener difícil". No importa, las madres tenemos tanto amor por nuestros hijos que no importa cómo nazcan, les dedicamos toda nuestra vida, aunque no puedan entender".

Celebración de la misa
El obispo concelebró la misa con el superior de la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, padre José Reynaldo Capuana; con el padre Carmelo Morra, de la misma congregación, y con el presbítero Rodolfo Arroyo, cura párroco de la vecina parroquia Buen Pastor.

En la homilía de la misa, el obispo auxiliar se presentó con sencillez: “Yo soy el padre Gustavo, soy obispo auxiliar de Buenos Aires y trabajo especialmente en las villas dela ciudad de Buenos Aires”.

Agradeció la ayuda que los fieles de Caballito habían depositado bajo el estrado: unas quince cajas grandes con 151 pares de medias, 162 mudas de ropa interior, más alimentos, elementos de limpieza, ropa, etc. “Lo que ustedes han traído va al Hogar de Cristo, de la parroquia Cristo Obrero, de la villa 31”, explicó.

Mencionó el gozo de la alegría de la santidad, citando la exhortación apostólica “Gaudete el Exsultate”, del papa Francisco. Y destacó a la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de los Dolores, que, dijo, derrama sus lágrimas por nosotros y nos recuerda la misericordia de Jesús.

El obispo señaló que “el bautismo es la primera misericordia de Dios para con nosotros”. Y seguidamente bautizó a una pequeña niña, llamada Zoe.

En la procesión y en la misa había numerosos jóvenes y guías scouts, con sus uniformes y estandartes con leyendas tales como “Auténticas y cristianas”, “Alegres y valientes”, “Marcando nuestro camino”, “Panteras”, “Puelches”, etc.

En lengua de señas
Al concluir la misa, en el canto de poscomunión, que decías “Dios está aquí”, el público imitó los gestos de la lengua de señas que seis integrantes de una comunidad de sordomudos integrada a la parroquia hacían acompañando la música. También lo hizo el padre Mariano Zordán, párroco de Nuestra Señora de los Dolores, quien luego destacó cuando empezaba a oscurecer tras una espléndida tarde de sol: “A esta hora, según el pronóstico, tenía que estar lloviendo. La Virgen nos regaló este día”.

Más tarde hubo cantos e interpretaciones instrumentales en el estrado. Había también una carpa sanitaria de la Cruz Roja y varios stands de venta de artesanías, comidas, etc. Entre ellos, algunos atendidos por venezolanos, fieles de la parroquia, con ponches y comidas típicas de su país. María Alicia Levett, madre de dos hijos y abuela de dos nietos, que preparó el cuidado guion que se leía desde una camioneta durante la procesión, comentó: “Los venezolanos son muy preparados, participan activamente y están enriqueciendo la comunidad de Nuestra Señora de los Dolores”. (Jorge Rouillon)

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Buenos Aires (AICA): El obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario episcopal para las villas de emergencia, monseñor Gustavo Carrara, encabezó una procesión de 200 personas que dio la vuelta al parque Centenario el domingo 15 en la fiesta patronal de la parroquia santuario Nuestra Señora de los Dolores, del barrio porteño de Caballito. Luego, ante más asistentes, presidió la misa en un estrado al aire libre levantado en la avenida Díaz Vélez. “Cada uno vale, por cada uno el Señor murió en la Cruz”, dijo, al glosar el Evangelio del hijo pródigo.
El obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario episcopal para las villas de emergencia, monseñor Gustavo Carrara, encabezó una procesión de 200 personas que dio la vuelta al parque Centenario el domingo 15 en la fiesta patronal de la parroquia santuario Nuestra Señora de los Dolores, del barrio porteño de Caballito.

Luego, ante un mayor número de asistentes, presidió la misa en un estrado al aire libre levantado en la avenida Díaz Vélez. En la homilía glosó el Evangelio del hijo pródigo y de la oveja perdida, y señaló la alegría de Dios de encontrarse con nosotros. “Cada uno vale, por cada uno el Señor murió en la Cruz”, dijo, y expresó que “Dios no se cansa de perdonar, de dar una nueva oportunidad”.

Al tiempo que recordó que el Padre respeta nuestra libertad, invitó a que “no nos vayamos de este mundo sin haber experimentado la misericordia de Dios”.

“María, ayúdanos a cuidar la vida”
En la procesión llevaba un estandarte un grupo de la Asociación Navia de Sarna, de ayuda mutua, formada en 1919 en Buenos Aires por oriundos de ese pueblo de Galicia, con trajes típicos e instrumentos musicales propios.

“María, ayúdanos a cuidar la vida”, decían los asistentes, que rezaron Padrenuestros y Avemarías pasando cerca de los numerosos puestos de artesanías, libros y otros productos que atraen a muchos interesados los fines de semana en los bordes del Parque Centenario.

También cantaron “Virgen de los Dolores/no llores, no llores/semilla de esperanza/ de pecadores”.

Había gente de distintas edades y procedencias. Una mamá joven, junto a su marido y su madre, llevaba a una nenita de seis meses en un cochecito, Carolina, junto a su marido y su madre. Ella y el marido –que luego tocaría la guitarra junto a un coro y un grupo instrumental en la misa- llevaban camperas con la sigla LVBP. ¿Qué significaba? Liga Venezolana de Béisbol Profesional, propia de su país de origen.

"Cuidemos de la vida de los que todavía no nacieron y de los recién nacidos. Cuidemos la vida como viene", decía una mujer por micrófono desde una camioneta.

"Cuántas madres reciben noticias, acerca de sus hijos, difíciles de entender, dolorosas -contibuaba-.Cuando están embarazadas y les dicen que ese hijo está enfermo, o que no va a vivir mucho tiempo, tieene anencefalia, le falta parte del cerebo. Sin embargo, sigue adelante porque son sus hijos, son tan hijos de Dios como todos los que nos rodean. ¿Y cuando nace con algún problema que no se diagnosticó antes? Ahí viene el comentario: "Mami, vos sí que la va a tener difícil". No importa, las madres tenemos tanto amor por nuestros hijos que no importa cómo nazcan, les dedicamos toda nuestra vida, aunque no puedan entender".

Celebración de la misa
El obispo concelebró la misa con el superior de la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, padre José Reynaldo Capuana; con el padre Carmelo Morra, de la misma congregación, y con el presbítero Rodolfo Arroyo, cura párroco de la vecina parroquia Buen Pastor.

En la homilía de la misa, el obispo auxiliar se presentó con sencillez: “Yo soy el padre Gustavo, soy obispo auxiliar de Buenos Aires y trabajo especialmente en las villas dela ciudad de Buenos Aires”.

Agradeció la ayuda que los fieles de Caballito habían depositado bajo el estrado: unas quince cajas grandes con 151 pares de medias, 162 mudas de ropa interior, más alimentos, elementos de limpieza, ropa, etc. “Lo que ustedes han traído va al Hogar de Cristo, de la parroquia Cristo Obrero, de la villa 31”, explicó.

Mencionó el gozo de la alegría de la santidad, citando la exhortación apostólica “Gaudete el Exsultate”, del papa Francisco. Y destacó a la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de los Dolores, que, dijo, derrama sus lágrimas por nosotros y nos recuerda la misericordia de Jesús.

El obispo señaló que “el bautismo es la primera misericordia de Dios para con nosotros”. Y seguidamente bautizó a una pequeña niña, llamada Zoe.

En la procesión y en la misa había numerosos jóvenes y guías scouts, con sus uniformes y estandartes con leyendas tales como “Auténticas y cristianas”, “Alegres y valientes”, “Marcando nuestro camino”, “Panteras”, “Puelches”, etc.

En lengua de señas
Al concluir la misa, en el canto de poscomunión, que decías “Dios está aquí”, el público imitó los gestos de la lengua de señas que seis integrantes de una comunidad de sordomudos integrada a la parroquia hacían acompañando la música. También lo hizo el padre Mariano Zordán, párroco de Nuestra Señora de los Dolores, quien luego destacó cuando empezaba a oscurecer tras una espléndida tarde de sol: “A esta hora, según el pronóstico, tenía que estar lloviendo. La Virgen nos regaló este día”.

Más tarde hubo cantos e interpretaciones instrumentales en el estrado. Había también una carpa sanitaria de la Cruz Roja y varios stands de venta de artesanías, comidas, etc. Entre ellos, algunos atendidos por venezolanos, fieles de la parroquia, con ponches y comidas típicas de su país. María Alicia Levett, madre de dos hijos y abuela de dos nietos, que preparó el cuidado guion que se leía desde una camioneta durante la procesión, comentó: “Los venezolanos son muy preparados, participan activamente y están enriqueciendo la comunidad de Nuestra Señora de los Dolores”. (Jorge Rouillon)

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