Mons. Fernández al nuevo sacerdote: "Ponerle el cuerpo a la vida como Jesús"

Mons. Fernández al nuevo sacerdote: "Ponerle el cuerpo a la vida como Jesús"

En una celebración presidida por el obispo de Rafaela, monseñor Luis Fernández, y concelebrada por el obispo de Santo Tomé, monseñor Gustavo Montini, fue ordenado sacerdote el diácono Claudio Badino.

Una multitud de fieles provenientes de Pilar, su ciudad de origen; de Suardi, donde actualmente ejerce su tarea pastoral; de la ciudad de Rafaela y de distintos puntos de la diócesis, acompañaron al nuevo sacerdote.

En su homilía, el obispo hizo un repaso por la biografía del nuevo sacerdote, “un vecino más de Rafaela”, expresó, destacando su compromiso con el trabajo y con la fe, el compromiso nacido del impacto por haber conocido a la persona de Cristo, por quien “se arremangó, puso el hombro y el corazón con su disponibilidad de tiempo y vida entregada, participando, acompañando y guiando desde responsabilidades que le pedían sacerdotes y dirigentes laicos, conformando la Dirigencia Juvenil de esos tiempos, parroquial, decanal y diocesana”.

Luego el prelado relató el llamado del Señor en la vida de Claudio, quien “capaz de dejarlo todo, se entrega y comienza la formación inicial en el seminario de Paraná, donde tras 9 años, concluye hoy esta etapa. Dios lo hace sacerdote para siempre, como Su Hijo, el Buen Pastor, para ser como Él, queridos hermanos, como proclama en su lema: ‘Servidor de ustedes por amor a Jesús’”, expresó.

“Claudio ha elegido para la misa de su ordenación sacerdotal, la lectura bíblica del apóstol San Pablo, de la Segunda Carta a la Comunidad de Corinto en el capítulo cuarto. Allí, el apóstol es consciente, que antes que nada su Ministerio nace en la ‘misericordia’ de Dios”, explicó monseñor Fernández. “De la experiencia de este amor misericordioso que vive el apóstol, saca la conclusión, que esta es la causa por la que no lo “desaniman los problemas” que vive en el ejercicio del Ministerio. Más aún, tan fuerte y sentida es la misericordia de Dios, que se hace ‘fortaleza en la vida sacerdotal’, que lo llevan a no callar, por vergüenza o timidez, a no esconder por miedo, ni achicarse o deprimirse ante la maldad, el odio, la difamación, o a veces por el mismo cansancio de una tarea, que es exigente, ardua y comprometida”, detalló.

“Así llevados por la misericordia, se vive en la verdad, en la belleza y ternura, que conlleva la predicación, la preocupación por los hermanos, viviendo plenamente de la alegría del Evangelio”, afirmó.

“En el sacerdocio de Cristo no cuentan las avivadas de este mundo, ni la astucia humana, que descartan a tanta gente, robándole la dignidad y la inocencia, poniéndose por encima de los demás, queriendo captar conciencias, abusando de los niños o imponiendo el Evangelio que es caridad y misericordia y no puede ser falsificado, ni hacerlo algo light”, advirtió el prelado. “No vivimos de recomendaciones humanas, ni de privilegios. Presentamos nuestra conciencia como dijo el Apóstol ‘pura y limpia solo ante Dios’, que conoce a fondo el corazón humano. Por eso vamos por el mundo manifestando abiertamente la verdad”.

“Claudio hoy también, como el apóstol, quiere expresar que quiere su vocación es Evangelizar, predicar a Cristo, Jesús el Señor. No viene a contar anécdotas, ni a enseñar temas o publicar novedades de último momento, no viene a impresionar o a hablar de su vida, y como dice su lema sólo quiere ser ‘servidor de ustedes por amor de Jesús’”.

“Su entrega sacerdotal buscará que no sean las tinieblas del desencanto de la vida, de las venganzas y odios, de peleas y desencuentros, la indiferencia o individualismo, sino que en los corazones de la gente, brille la luz, nazca la esperanza, encuentre que es amada y es posible ser feliz y vivir en la paz y serenidad que trae el conocimiento de la Gloria de Dios, no bajada de internet, o de leyendas, magias y mitos, sino la que se refleja claramente en el rostro del Crucificado y Resucitado”, aseguró.
En referencia al Evangelio, y dirigiéndose al sacerdote, monseñor Fernández expresó: “Claudio, se hace tu hora, al identificarte plenamente con Él, hasta en los ritos que acompañan esta solemne liturgia de Ordenación están plagados de lo que se vivió aquella noche del jueves santo, la última cena de Jesús, la primera Eucaristía, lectura que vos elegiste, porque sabes bien, que es la ‘fuente y cumbre’ de la vida cristiana”.

“La misa de cada día que no debe quedar cosificada en ritos antiguos, sino que es la actualización de un Misterio de Salvación, 'Pascua Viva' siempre joven y que se prolonga a lo largo del día, en el ejercicio maravilloso de la pastoral cotidiana, en el servicio y caridad a los hermanos, en ponerle el cuerpo a la vida como Jesús, escuchando a la gente, ayudando a los pobres, promoviendo la dignidad humana, dejando comodidades para ir en busca de las periferias abandonadas, abierto y en diálogo con los que piensan distinto, dando oportunidad a todos y hasta perdonando al que te ha ofendido, es decir: ‘pastor con olor a oveja’”, animó.

“Así como Jesús partió el pan que es su cuerpo, partite vos en la vida como dice tu lema ‘sirviendo a los hermanos’. Como decía el padre San Hurtado: ‘Mi vida es mi misa y la Misa es mi vida’”, concluyó, pidiendo al Buen Pastor “que al recibir el Sacerdocio, te puedas seguir identificando con el Santo Cura Brochero, y también con estos nuevos mártires de la Iglesia en la Argentina, los mártires Riojanos, monseñor Angelelli, los dos sacerdotes y el laico Wenceslao, que en mayo serán beatificados. Vos también, querido Claudio, con un oído en Dios, y el otro oído en el clamor de los pobres, tus hermanos”, concluyó.+

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