Mons. Buenanueva: "Dios busca compañeros de camino"

Mons. Buenanueva: "Dios busca compañeros de camino"

San Francisco (Córdoba) (AICA): El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió una vez más sus reflexiones sobre el Evangelio. Con el título “Y Dios le pidió consejo a su amigo Abrahám”, reflexionó lo que pasa cuando “Dios se queda solo con su amigo”.
El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió una vez más sus reflexiones sobre el Evangelio. En esta oportunidad, y continuando con el ciclo de Abrahám, se centró en la lectura que narra el encuentro del patriarca con tres caminantes que lo visitan al calor del mediodía.

“En realidad, es el mismo Dios quien se apersona en estos misteriosos peregrinos. La hospitalidad de Abraham no se deja esperar y prepara para ellos un buen almuerzo”, relató el obispo. En ese sentido, se centró “en lo que pasa cuando Dios se queda solo con su amigo y, de manera sorprendente, le pide consejo por algo que está por hacer”.

“Es la famosa escena del regateo de Abraham con Dios por la suerte de las ciudades de Sodoma y Gomorra. De paso, digamos que el pecado de estas ciudades no es de carácter sexual. Se trata de algo más grave: negar la hospitalidad a unos viajeros y, para colmo, querer aprovecharse de ellos. Un pecado de humanidad, diríamos”, detalló.

“‘¿Dejaré que Abraham ignore lo que ahora voy a realizar…?’ es la inquietud de Dios que, de esa delicada manera, se decide a compartir con su amigo las dudas que tiene”, continuó el prelado. “‘¡Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable?’”, es la primera (y humanísima) reacción de Abraham”, explicó.

“Y, desde ese preciso punto, comienza el delicioso regateo: que si hay sólo cincuenta justos, que si cuarenta… hasta llegar a la cifra de diez. La respuesta solemne de Dios: ‘En atención a esos diez, respondió, no la destruiré’. Y concluye la narración: ‘Apenas terminó de hablar con él, el Señor se fue, y Abraham regresó a su casa’.”

“Pienso que Dios se fue satisfecho. Comprobó que, tanto andar con Abraham por el desierto, tanto hablarle y confidenciarse con él, había logrado su objetivo: que este caminante, pícaro y rebelde, tuviera un corazón como el suyo: compasivo, sensible, abierto a todo lo humano”, consideró.

“A Abraham le duele, como al mismo Dios, que los hombres se pierdan. Le duele la suerte de Sodoma y Gomorra. Ni uno ni otro gozan con la destrucción”, destacó.

“Dios busca amigos, compañeros de camino, hombres y mujeres con los que intercambiar su pasión por el mundo, para que la hagan suya, traduciéndola en lo concreto de sus vidas de cada día”, aseguró monseñor Buenanueva.

“Pienso que, en estas horas difíciles de inesperada cuarentena, este relato nos puede iluminar. También a nosotros, Dios nos pide ayuda para atenuar el rigor de la prueba que estamos viviendo: ¡Ayudalo, quedate en casa, cuidate y, así, cuidá a los demás!”, exhortó.+

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