Mons. Cargnello animó a crecer en misericordia y entrega

Mons. Cargnello animó a crecer en misericordia y entrega




Salta (AICA): La Iglesia en Salta se congregó para participar de la santa misa crismal en el santuario del Señor y la Virgen del Milagro, de la captial provincial, donde el arzobispo, monseñor Mario Antonio Cargnello, concelebró la Eucaristía con el clero presente en la provincia y reflexionó sobre la vocación sacerdotal. El arzobispo también pidió a los sacerdotes “ser hombres de misericordia, ya que es la mas grande las virtudes¨, y convocó a “crecer cada día en la capacidad de entregarnos”.

La Iglesia en Salta se congregó para participar de la santa misa crismal en el santuario del Señor y la Virgen del Milagro, de la captial provincial, donde el arzobispo, monseñor Mario Antonio Cargnello, concelebró la Eucaristía con el clero presente en la provincia y reflexionó sobre la vocación sacerdotal.

La celebración, desarrollada en un clima especial por la presencia de en instrumentos de viento propios de la puna en el coro, sirvió para consagrar el santo crisma y bendecir los restantes óleos con los que se imparten los sacramentos.


En su homilía, el arzobispo exhortó a reconocer el sacerdocio en Cristo, y afirmó: “Nos toca recordar que somos hombres de Dios”. Reflexionó sobre la vocación del sacerdocio y se refirió a la relación de Jesús con el Padre. Destacó que Jesús "está totalmente comprometido con Él" y recordó que la autoridad de Cristo "viene del Padre".


Luego, monseñor Cargnello llamó a los sacerdotes a preguntarse: “¿Qué significa ser hijos en el Hijo, que nos exige?”. El arzobispo subrayó: “Estamos llamados a ser testigos. El sacerdote debe sostener la comunión de la Iglesia. Debemos reconocer el derecho de los laicos e integrar las diferencias; nosotros no somos el centro, no somos dueños, solo ayudamos”.


El arzobispo también pidió a los sacerdotes “ser hombres de misericordia, ya que es la mas grande las virtudes", y convocó a “crecer cada día en la capacidad de entregarnos”.


"Es verdad que las exigencias diarias nos llevan a problemas o a resolver conflictos que nos tocan o no -advirtió-; por eso, pidamos la gracia que no se nos seque en el corazón la capacidad de entrega, en especial ante la necesidad de los pobres”.


Evocando la figura del Papa, el arzobispo salteño elevó una plegaria para que los sacerdotes “sean capaces de convertir el desierto en un jardín para derramarlo a lo demás". Finalmente, pidió por los sacerdotes que están atravesando momentos difíciles en su vida y afirmó “El aire en que respira nuestra vocación es en el amor”.+



07:58
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