Mons. Conejero Gallego animó a ser “una sola familia, para gloria de Su nombre”

Mons. Conejero Gallego animó a ser “una sola familia, para gloria de Su nombre”

Formosa (AICA): En el Mes Misionero Extraordinario, y en el marco del Sínodo de la Amazonía que se lleva a cabo en Roma encabezado por el papa Francisco, el obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego, compartió su editorial semanal en el periódico “Peregrinamos”. Con el título “Una sola familia, para gloria de Su nombre”, animó a “vivir y poner en práctica la solidaridad”.
El obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego, compartió sus reflexiones en el periódico “Peregrinamos”, en referencia al Mes Misionero Extraordinario y a la celebración del Sínodo de la Amazonía, ambos acontecimientos convocados y animados por el papa Francisco.

“Ya hemos afirmado más de una vez, cómo el obispo de Roma, sucesor de Pedro, dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo, que es quien verdaderamente guía y conduce a la Iglesia, se esfuerza por reavivar y confirmar en la fe a sus hermanos, tarea encomendada por Jesús a Pedro y a sus sucesores”, afirmó el obispo.

“Con el lema: Bautizados y Enviados, la Iglesia de Cristo en misión en el mundo, todos los discípulos de Jesús, cada uno conforme a su estado de vida, estamos invitados a adquirir una mayor y más firme conciencia de nuestra propia identidad: Vocación y Tarea”, explicó. “Para todos hay la llamada a la santidad y a la misión; es decir, a vivir y testimoniar a Jesucristo, modelo y consumador de la Voluntad divina, que en esto consiste precisamente ser santos, y a anunciar y proclamar su Nombre y su Salvación hasta los confines de la tierra”, detalló.

“Ante la actual dispersión y división de los hombres y de los pueblos, a causa de la raza, lengua o religión, por razones socio-políticas o económicas, el proyecto y designio de Dios es muy claro: La unidad y la fraternidad. Y esta es la finalidad de la misión: formar e instaurar, entre todos, una sola familia en comunión, para alabanza y gloria del nombre de Dios y para felicidad y alegría de la humanidad”, consideró monseñor Conejero Gallego. “Es por eso, que los viajes apostólicos, los gestos, enseñanzas y propuestas del papa Francisco están encaminados a la búsqueda del encuentro, la concordia, la convivencia común y la paz entre los hombres. Ardua tarea ésta, en la que todos debemos cooperar”.

“En su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2019, que lleva el mismo título y tema del Mes Misionero Extraordinario, el Papa nos advierte que sin el Dios de Jesucristo, toda diferencia se reduce a una amenaza infernal haciendo imposible cualquier acogida fraterna y la unidad fecunda del género humano, y nos insta a un Pentecostés renovado que abra las puertas a la Iglesia para que ninguna cultura permanezca encerrada en sí misma y ningún pueblo quede aislado, sino que se abran a la comunión universal de la fe”, continuó.

“Y ya, antes de haberse realizado el Sínodo Amazónico que tendrá, sin dudas, repercusiones mundiales, el papa Francisco convocó a otros dos actos de alcance universal para el próximo año 2020, sobre dos dimensiones importantes para la vida humana: la economía y la educación. Y siempre con la misma finalidad: construir de la familia y casa común de la humanidad”, recordó. “El primero, bajo el título Economía de Francisco, del 26 al 28 de marzo, en la ciudad de Asís, patria de San Francisco; y el segundo, para el 14 de mayo con el tema: Reconstruir el pacto educativo global”.

“Ambos acontecimientos se encuentran fundamentados, pues así se menciona en los textos de sus convocatorias, en la encíclica Laudato si, donde el Papa subraya que todo está íntimamente relacionado: espiritualidad, política, economía, educación, arte, ecología. También en los dos encuentros se invita especialmente a los jóvenes, con la sabiduría y experiencia de los ancianos”.

“Es necesario reconstruir un nuevo humanismo solidario, para que a través del respeto común y del diálogo entre los hombres, nos esforcemos todos, por una mayor justicia y por la paz, tratando de instaurar y fortalecer entre todos los pueblos de la tierra una sola familia humana”, sostuvo.

“Es, por tanto, la hora de vivir y poner en práctica la solidaridad, es decir, el empeño constante de actitudes y ejercicio responsables hacia la plena comunión de todos los hombres entre sí, constituyendo una sola familia. Este dinamismo tiene su origen, modelo y meta final en la Santísima Trinidad. ¡Manos a la obra!”, animó.+

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