Consudec: “María y el amor a lo que Dios hace”

Buenos Aires (AICA): “Todo en ella habla de su Autor. Su vida es signo, ella ama y se relaciona con el mundo reconociendo el rostro de Dios”, aseguró el presidente del Consejo Superior de Educación Católica (Consudec), presbítero José Álvarez, en su editorial de marzo dedicado a la figura de la Virgen María en el marco del Año Mariano Nacional.
El presidente del Consejo Superior de Educación Católica (Consudec), presbítero José Álvarez, dedicó su editorial de marzo a destacar la figura de la Virgen María en el marco del Año Mariano Nacional.

“Todo en ella habla de su Autor. Su vida es signo, ella ama y se relaciona con el mundo reconociendo el rostro de Dios”, aseguró.

El sacerdote consideró que se puede decir que “María es la predestinada, es decir que, sin perder su libertad, Dios pensó un plan para ella; para su vocación. Y antes de nacer, Dios la pensó sin pecado”.

“Ella seria un lugar que no sea opacado lo que viene de su mano. Es decir que, al ser concebida en el seno de su madre, Santa Ana, y por su papá, San Joaquín, no tuvo efecto, la herencia del pecado original. Esto lo hizo Dios en atención a los méritos de la pasión de aquel hijo que de ella debía nacer. Conocemos entonces la Inmaculada Concepción. Inmaculada quiere decir sin mancha”, explicó.

“María también es madre de Dios, es decir que aquel que vive en su seno es el Infinito. Es madre y paralelamente es virgen”, precisó.

El padre Álvarez aclaró que “no es virgen porque sea malo que un hombre y una mujer conciban un hijo de modo natural. Es virgen porque Dios quiso regalarnos una persona, testigo de su amor por nosotros, como Él hace las cosas, como Él nos hace, podríamos decir, naturalmente recién salida de su mano”.

“María tiene una relación con el misterio de la Iglesia. Si bien reconocemos que la Iglesia es santa y pecadora –santa por los dones que Dios le da y pecadora por sus miembros que la integran-, podemos decir que todo aquello que se dice de María se dice también de la Iglesia”.

“María es hija de Dios, la Iglesia también lo es. María es madre de Cristo, la Iglesia es madre del Cristo que reside en cada cristiano, en cada persona. Así como María fue llevada en cuerpo y alma al cielo, así la Iglesia está llamada a participar de la vida divina, con la integración de todos sus miembros en ella: la vocación de la Iglesia es la eternidad”, concluyó.

El texto completo del editorial “María y el amor a lo que Dios hace” en la página de Consudec: http://consudec.org/wp/2020/03/12/maria-y-el-amor-a-lo-que-dios-hace/.+

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