Mons. Buenanueva animó al compromiso con el “sí” a las mujeres y a la vida

San Francisco (Córdoba) (AICA): El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, propuso dejar por un momento las reflexiones sobre Abrahám para dedicarse a meditar el lema propuesto por la Iglesia argentina para el Día Internacional de la Mujer: “Sí a las mujeres. Sí a la vida”.
En su columna semanal en el periódico “La Voz de San Justo”, el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, centró su reflexión en el lema elegido por la Iglesia argentina para el Día Internacional de la Mujer, y que congregó a una multitud a los pies de la Virgen de Luján: “Sí a las mujeres. Sí a la vida”.

“Es Cuaresma: caminamos hacia la Pascua. Cuando volvamos a cantar el Aleluya, ratificaremos de esa forma el ‘sí’ de Dios a la vida que es la resurrección de Cristo. Un ‘sí’ rotundo y definitivo”, afirmó el obispo.

“En medio de la noche, cuando la oscuridad de la muerte parecía ser la palabra definitiva, el Padre sopló su aliento sobre la fría piedra del sepulcro, y pronunció la palabra más bella del idioma divino: ‘¡Resucita!’. Y el Crucificado se puso de pie, transfigurado para siempre: el Viviente que da vida”, relató.

En ese sentido, aseguró que “los dos ‘síes’ que lleva el lema (a las mujeres y a la vida) son un eco de ese ‘sí’ fundamental de Dios al mundo, a la humanidad, a la esperanza”.

“Los discípulos de Jesús nos sentimos responsables de ese ‘sí’, de cuidarlo y hacerlo visible en cada circunstancia de la historia. Es para todos, especialmente para los pobres (que somos todos)”, continuó.
Recordando la enseñanza de San Pablo, el prelado expresó: “Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, el que nosotros hemos anunciado entre ustedes… no fue «sí» y «no», sino solamente «sí»”.

“Jesús es solamente ‘sí’. Nosotros, en cambio, cargamos demasiados ‘noes’. Entre ellos, los que, con actitudes, gestos y palabras, han golpeado y siguen golpeando a las mujeres”, advirtió.

“Mientras dice ‘sí a las mujeres’, la Iglesia reconoce que, en su esencia más honda, ella misma es mujer. La mujer-Iglesia se reconoce en la mujer-María, como en cada una de las mujeres de las Escrituras y de las santas que reflejan lo mejor de sí misma”, añadió.

“Al contemplarse así, la misma Iglesia reconoce que queda todavía mucho por caminar en el reconocimiento del genio femenino. Se lo grita el Evangelio de Jesús”.

“Nadie como Él supo tratar a las mujeres que se le acercaron con sus pesares e ilusiones. Las miró a los ojos y las reconoció como sujetos. Ni las usó ni las victimizó. Tampoco las redujo a un colectivo uniforme y monolítico, sino que supo captar la originalidad de cada una… como hizo con cada persona. Las hizo sus amigas, compañeras y discípulas, en igualdad con los discípulos varones. En la mañana de su resurrección, les confió la Buena Noticia de la ternura de Dios que vence la muerte”, afirmó.

“Este domingo nos reunimos para cantar el ‘sí’ de Dios a la vida, a cada hombre y mujer de este mundo”, afirmó, y exhortó: “Tiene que ser un fuerte compromiso. No puede quedar sólo en palabras”.+

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