Regina Coeli: “El Espíritu Santo crea hombres y mujeres nuevos”

Ciudad del Vaticano (AICA): “El Espíritu Santo es fuego que quema los pecados y crea hombres y mujeres nuevos; es fuego de amor con el que los discípulos pueden incendiar el mundo, ese amor de ternura que prefiere a los pequeños, a los pobres, a los excluidos”, afirmó el papa Francisco al rezar el Regina Coeli en el domingo de Pentecostés.
El papa Francisco rezó el Regina Coeli en el domingo de Pentecostés, recordando la efusión del Espíritu Santo sobre la primera comunidad cristiana, en la fiesta que renueva la conciencia de la presencia vivificante del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo nos da la valentía de “salir de los muros protectores de nuestros cenáculos, sin descansar en la vida tranquila o encerrarnos en hábitos o costumbres, estériles”, expresó Francisco, y dijo que esta es la misión de cada uno de nosotros. Del mismo modo, pidió a la Virgen María, “protagonista con la primera comunidad de la admirable experiencia de Pentecostés”, que obtenga para la Iglesia el ardiente espíritu misionero.

Jesús resucitado se le aparece a los discípulos y les dice: “La paz este con ustedes”, mencionó el Papa, “palabras que expresan el perdón concedido a los apóstoles que lo habían abandonado”. Es decir, “palabras de reconciliación y perdón. Jesús ofrece su paz precisamente a estos discípulos que tienen miedo, que les cuesta creer lo que han visto, es decir, la tumba vacía, y que subestiman el testimonio de María de Magdalena y otras mujeres. Jesús perdona y ofrece su paz a sus amigos”.

“Perdonando a sus discípulos y reunirlos en torno a él, Jesús los hace su Iglesia: una comunidad reconciliada y lista para la misión. Los convierte en valientes testigos”, afirmó. Los apóstoles son enviados a prolongar la misma misión que el Padre ha confiado a Jesús: “Es hora de activarse, de ir en misión, no es hora de quedarse encerrado, ni de arrepentirse de los buenos momentos pasados con el Maestro”, dijo el Papa.

Seguidamente, Francisco mencionó los Evangelios de los domingos de Pascua: “Primero este mismo episodio, luego el encuentro con los discípulos de Emaús, luego el del Buen Pastor, los discursos de despedida y la promesa del Espíritu Santo: todo está orientado a fortalecer la fe de los discípulos, y también la nuestra, ante la misión”, aseguró.

Para animar la misión, Jesús les entrega a los apóstoles su Espíritu: “Sopló sobre ellos y dijo: ‘Reciban el Espíritu Santo’”. “El Espíritu Santo es fuego que quema los pecados y crea hombres y mujeres nuevos; es fuego de amor con el que los discípulos pueden incendiar el mundo, ese amor de ternura que prefiere a los pequeños, a los pobres, a los excluidos”, recordó por último el Pontífice.

“En los sacramentos del bautismo y de la confirmación hemos recibido el Espíritu Santo con sus dones: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, conocimiento, piedad, temor de Dios. Pero este último don es lo contrario del miedo que antes paralizaba a los discípulos: es el amor al Señor, es la certeza de su misericordia y bondad, es la confianza de que podemos avanzar en la dirección indicada por él, sin perder nunca su presencia y su apoyo”, concluyó Francisco.+

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