El lunes 1 de junio la Biblioteca y los archivos vaticanos reabren sus puertas a los investigadores

El lunes 1 de junio la Biblioteca y los archivos vaticanos reabren sus puertas a los investigadores

Ciudad del Vaticano (AICA): Después del cierre obligado a causa de la pandemia por el coronavirus, el lunes 1 de junio, la Biblioteca y los Archivos Vaticanos reabren sus puertas para los estudiosos, quienes podrán reservar su turno en la página oficial y de acuerdo con el reglamento marcado por las disposiciones sanitarias.
Después del cierre obligado a causa de la pandemia por el coronavirus, el lunes 1 de junio, la Biblioteca y los Archivos Vaticanos reabren sus puertas para los estudiosos, quienes podrán reservar su turno en la página oficial y de acuerdo con el reglamento marcado por las disposiciones sanitarias.

La Biblioteca del Vaticano se encuentra en la Santa Sede de la Ciudad del Vaticano y tiene su origen en 1448, con una colección de aproximadamente 350 códices que el papa Nicolás V logró concentrar. Los códices eran de origen griego, latino y hebreo y algunos de ellos procedían de la biblioteca imperial de Constantinopla.

Oficialmente, la Biblioteca del Vaticano se fundó en 1475 por el papa Sixto IV y, en aquel entonces, ya reunía más de 3.500 manuscritos, constituyéndose como la mayor biblioteca de la cultura occidental.

En declaraciones al diario L’Osservatore Romano, el cardenal José Tolentino de Mendonça, archivero y bibliotecario del Archivo y Biblioteca Apostólica Vaticana recordó cuando a finales de febrero se celebró la jornada de estudio sobre la apertura a los estudiosos de los documentos del pontificado de Pío XII recogidos en los archivos de la Santa Sede, y ha asegurado que “ninguno de nosotros previó que este paso, de importancia histórica y de gran impacto público, se vería súbitamente suspendido por una crisis sin precedentes como la de la pandemia de coronavirus”.

“La emergencia sanitaria nos obligó primero a cerrar tanto la Biblioteca como los Archivos Apostólicos a los estudiosos, colocando a la mayoría de nuestro personal en un régimen de teletrabajo, y ahora nos obliga a una reapertura gradual y limitada, como la buena práctica exige para el reinicio de hoy”, describe el cardenal bibliotecario.

Este cierre imprevisible fue “un dolor” para la Biblioteca Apostólica y los Archivos y para sus estudiosos, expresa el cardenal portugués, “llegando a mortificar repentinamente –en el caso de los Archivos– una dinámica particularmente intensa de expectativas y atención, asociada a un nudo historiográfico cuya relevancia se reconoce mucho más allá del estrecho círculo de la comunidad científica”.

Sin embargo, “cada crisis puede ser una oportunidad, y esto es particularmente válido para una realidad como la nuestra, que reside en la conciencia histórica de la Iglesia con la aspiración de hacer de ella un bien público para toda la humanidad”, señaló.

Por último, el purpurado portugués indicó que las tres dimensiones centrales para un servicio adecuado a la misión son “la escucha, la apertura al futuro y el compromiso” laborioso.

“Esto lo sabe bien quien está al servicio de una biblioteca o de un archivo, lugares de recolección, cuidado y transmisión de aquel recurso imprescindible para la memoria colectiva que es el testimonio escrito”.

Finalmente, el Cardenal José Tolentino de Mendoça indicó que “la escucha como servicio a la memoria, apertura al futuro como ejercicio concreto de esperanza, compromiso laborioso y de responsabilidad, son los principios que permiten reencontrarse con confianza recíproca y fraternidad auténtica” en la verdad. +

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