Nueve de Julio celebró a su patrona, Nuestra Señora de Fátima

Nueve de Julio (Buenos Aires) (AICA): La diócesis de Nueve de Julio celebró el miércoles 13 de mayo, en la festividad de Nuestra Señora de Fátima, sus fiestas patronales. El obispo diocesano, monseñor Ariel Torrado Mosconi, desde el santuario diocesano homónimo a puertas cerradas, celebró la eucaristía que los fieles pudieron seguir por los medios digitales. “Para estar a la altura de los tiempos necesitaremos sacrificio, una de las grandes enseñanzas de Fátima, con grandes dosis de austeridad, servicio, compasión y generosidad”, afirmó el obispo en su mensaje.
La diócesis de Nueve de Julio celebró el miércoles 13 de mayo a su Virgen patrona, Nuestra Señora de Fátima, desde el santuario diocesano homónimo. El obispo diocesano, monseñor Ariel Torrado Mosconi, celebró la eucaristía que los fieles pudieron seguir por los medios digitales.

Previo a la celebración de la misa, se realizó una adoración eucarística con reflexiones, plegarias y cantos que los fieles pudieron seguir desde sus lugares de residencia. Luego se rezó el rosario y finalmente el obispo diocesano presidió la misa solemne concelebrada.

En la homilía, el prelado se refirió a la actualidad del mensaje de María en Fátima de cara a la actual situación mundial. En alusión al escenario local y global, afirmó: “Ciertamente se avecinan tiempos difíciles, complejos e inciertos. ‘El mundo ya no será el mismo’ oímos decir y con razón. Precisamente por todo ello, los creyentes, debemos tener una mirada y unas actitudes iluminadas por la fe, sostenidas por la esperanza e impulsadas por el amor fraterno. ¡Esa es la ‘reacción’ cristiana!”

Convocando a mirar y comprometerse con el futuro inmediato, sostuvo: “Para ese ‘día después’ harán falta una hoja de ruta, liderazgos y consensos básicos, mucha solidaridad y espíritu de sacrificio, una grandeza y compasión muy altas para proteger a los más vulnerables y desfavorecidos. Y, sobre todo, algo fundamental e imprescindible: un alma, una mística, una espiritualidad que inspire, oriente y sostenga a las personas para que sean protagonistas auténticos de la recomposición y la reconstrucción del tejido social”.

Finalmente, monseñor Torrado Mosconi planteó que tal resurgimiento deberá estar basado en una realidad y actitudes espirituales fundamentales: “Para estar a la altura de los tiempos necesitaremos sacrificio, otra de las grandes enseñanzas de Fátima, con grandes dosis de austeridad, servicio, compasión y generosidad. Todo esto se va logrando con una espiritualidad que ilumina, conforta y alienta la existencia toda. Y el espíritu se nutre de la oración”.

Al finalizar la celebración el obispo hizo la renovación de la consagración de la diócesis al Corazón Inmaculado de María.+

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