Los obispos santiagueños llamaron a superar divisiones que empobrecen

Santiago de Estero (AICA): El obispo de Santiago del Estero, monseñor Vicente Bokalic CM, y el obispo de Añatuya, monseñor José Melitón Chávez, pidieron que la “revolución de la ternura” que se experimenta en el encuentro con el Niño Dios hagan superar “divisiones, prejuicios y enemistades que empobrecen y hacen triste nuestra vida” y llamaron a la comunidad diocesana a renovar “el compromiso de construir comunidades, que sean casa y escuela de comunión para salir al encuentro de hermanos y hermanas que tienen la fe y la vida amenazadas: compartiendo con ellos la riqueza de un Niño pobre que nos regala su consuelo, su esperanza y su paz”.
El obispo de Santiago del Estero, monseñor Vicente Bokalic CM, y el obispo de Añatuya, monseñor José Melitón Chávez, aseguraron que “el nacimiento del Hijo de Dios en nuestra carne, en la pobreza y el desamparo, sin otro techo y seguridad, más que el cariño de María y de José y el reconocimiento adorador de los pobres y alejados constituye la verdadera ‘revolución de la ternura’, que nos debe hacer cuestionar nuestra forma de valorar los acontecimientos y repensar los caminos para lograr los cambios necesarios en nuestra sociedad. Él, ‘siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza’”.

“Esta visita silenciosa de un Dios que llega en la persona de un Niño, espera corazones humildes, atentos y dispuestos para recibirlo”, subrayaron en un mensaje de Navidad conjunto.

“Una visita que transforma nuestra mirada, nuestras costumbres, y expectativas. Se manifiesta en el silencio de una noche, en las periferias para llenarnos con su ternura, su bondad y su gracia. Una visita que transforma nuestra indiferencia, insensibilidad y egoísmo”, afirmaron.

Los prelados santiagueños sostuvieron que “la ‘revolución de la ternura’ que experimentamos en el encuentro con el Niño Dios nos hace superar divisiones, prejuicios y enemistades que empobrecen y hacen triste nuestra vida”.

“Una visita que nos hace salir de nosotros mismos y de nuestros pequeños mundos tan llenos de intereses mezquinos y mediocres. Una visita que nos “hace salir” dejando comodidades, y seguridades en búsqueda de hermanos que viven en la soledad, en la pobreza y en la marginación. Una visita que nos compromete con los heridos y excluidos de nuestra historia para hacerles participes de la buena nueva: Dios se ha hecho alguien muy cercano para ofrecernos su amor misericordioso”, detallaron.

Monseñor Bokalic y monseñor Melitón Chávez, llamaron a renovar como Iglesia en Santiago del Estero “el compromiso de construir comunidades, que sean casa y escuela de comunión para salir al encuentro de hermanos y hermanas que tienen la fe y la vida amenazadas: compartiendo con ellos la riqueza de un Niño pobre que nos regala su consuelo, su esperanza y su paz”.+

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