Mons. Frassia: “La familia, iglesia doméstica donde se acuñan valores”

Mons. Frassia: “La familia, iglesia doméstica donde se acuñan valores”

Buenos Aires (AICA): El obispo de Avellaneda-Lanús, Rubén Oscar Frassia, en el primer domingo de Navidad, brindó una reflexión sobre el evangelio dominical de San Lucas a los fieles de su comunidad, y expresó que “tenemos que saber que los ámbitos de la familia son muy importantes, para que crezcamos humana y religiosamente”.
En el primer domingo de Navidad, el obispo de Avellaneda-Lanús, Rubén Oscar Frassia, dirigió una reflexión sobre el evangelio dominical de San Lucas a los fieles de su diócesis, y señaló que “la familia es la iglesia doméstica donde se acuñan valores, compromisos, alegrías, tristezas; y que es muy importante”.

“A veces experimentamos que hay familias rotas pero que igualmente tienen un núcleo. Hay familias que son sostenidas por la mamá; a veces, con más dificultad, por papá; otras veces, es la abuela quien lleva adelante el sentido de familia y raramente el hijo sostiene a la familia”, afirmó.

El prelado dijo que en la vida todos tenemos que crecer, aprender, desarrollarnos y comprometernos, por medio de los dones que Dios nos participó: inteligencia, sabiduría, capacidad, practicidad. A su vez, agregó que “tenemos que saber que los ámbitos de la familia son muy importantes, para que crezcamos humana y religiosamente”.

El obispo recordó que de niño su padre le contaba cuentos. “Él llegaba muy cansado después de todo un día de trabajo, pero yo era muy niño y le decía que me contara aquellos cuentos, y él me los contaba hasta que yo me dormía”, dijo. “Hoy digo que esta práctica es muy importante, ya que la presencia del papá y de la mamá son muy significativas en los tiempos y en la vida de los hijos, y en especial cuando son pequeños”, agregó.

El prelado recordó que tenemos que seguir creciendo, como lo hizo Jesús. “Siente frío, siente calor, siente sufrimientos, cansancio, hambre y sueño. ¿O nos olvidamos de cuando estaba en el Huerto de los Olivos, pidiéndole al Padre: ‘Padre, si es posible, aparta de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya’, y Jesús transpiraba gotas de sangre porque sabía perfectamente lo que iba a suceder”.

“A nosotros también nos puede pasar que sintamos miedo, cansancio, fatigas y desánimos; y ¿cómo se contrarresta esto? Con humildad y oración, con oración y humildad”, concluyó.+

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