El Domingo de Ramos recibamos a Cristo que nos transforma

San Martín (Buenos Aires) (AICA): “¡Hay que vivir el amor! Para eso está este Domingo de Ramos. Para que cada uno, en esta Semana Santa, pueda vivir el amor auténtico de Cristo que puede transformarnos”, animó el obispo auxiliar de San Martín, monseñor Han Lim Moon, en su reflexión sobre el Domingo de Ramos.
Al reflexionar sobre el Domingo de Ramos, el obispo auxiliar de San Martín, monseñor Han Lim Moon, recordó que usamos los ramos de olivos como los judíos en la época de Jesús “para recibirlo a Él como el Salvador”.

“Era el signo de bienvenida a Jesús”, afirmó y explicó que usemos usar estos ramos “significa que también nosotros lo recibimos a Jesús como Salvador en nuestra vida, en nuestro castillo interior, en nuestro corazón”. “De lo contrario, sería un ‘souvernir’ simplemente”, advirtió.

Recibir el amor verdadero
El prelado destacó que en la Semana Santa, “Jesús muestra su supremo amor por cada uno de nosotros, su amor santo”, entregando su vida.

“No es un amor cualquiera, es el amor divino. Sin embargo, veo que mucha gente no lo recibe, como en la época de Jesús, porque si hubieran recibido el amor auténtico de Cristo, el mundo estaría muy diferente”, lamentó.

“Por eso, recibir el amor de Dios en nuestro corazón, en la persona de Cristo, ya es una gracia especial. Él nos transforma con su amor y con su amor nos salva, nos consigue la vida eterna”, aseguró.

Él pagó por nuestros pecados
“Nosotros, todos, somos pecadores que merecemos por nuestro pecado el sufrimiento y también la muerte”, manifestó monseñor Han Lim Moon. “Sin embargo –agregó- Jesús es el que nos pagó con su sufrimiento, con su muerte, y lo hizo en nuestro lugar y ya estamos perdonados ante Dios Padre todopoderoso”.

“Él nos ha depositado en el banco de la misericordia a nuestra cuenta el perdón para cada uno de nosotros, la misericordia y la vida eterna. ¿Qué hay que hacer? Ir a buscar el perdón de Dios y la vida eterna, ¡así de fácil!”, puntualizó.

El sentido redentor del sufrimiento
“¿Por qué los inocentes sufren y mueren? Parece, sin sentido”, reconoció el obispo y continuó: “A partir de la muerte de Cristo el inocente, es decir, los que sufren y los que mueren en forma inocente, al unir su sufrimiento al de Cristo en forma implícita o explícita, cobra un sentido diferente”, afirmó.

De este modo, lo que antes era “sin sentido”, ahora tiene un “sentido redentor”. “Un sentido como medio de la salvación por los demás y una expresión del amor por los demás. Y además, todos los inocentes que participan con su sufrimiento y con su muerte en el sufrimiento y la muerte de Jesús, también participarán en su resurrección”, añadió.

Vivir el amor
Para finalizar, hizo hincapié en que la causa del sufrimiento de Cristo y su muerte “es nuestro pecado que ya está perdonado”. “Pero, en esta Semana Santa, hay que aprovechar para pedir perdón para que su perdón y su amor se hagan efectivos en nuestra vida”, invitó.

“El amor auténtico que nos gusta se sabe, se cree, pero, sobre todo, se vive ¡Hay que vivir el amor! Para eso está este Domingo de Ramos. Para que cada uno, en esta Semana Santa, pueda vivir el amor auténtico de Cristo que puede transformarnos”, concluyó.+

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