Francisco recibió a la comunidad de la Universidad Católica Portuguesa

Ciudad del Vaticano (AICA): El papa Francisco recibió esta mañana a la comunidad de la Universidad Católica Portuguesa, que visita Roma con motivo del 50° aniversario de su fundación. Durante el encuentro, el Papa exhortó a la comunidad educativa a promover la preparación universitaria “como signo de una mayor responsabilidad ante los problemas de hoy, ante la necesidad del más pobre, ante el cuidado del medio ambiente”.
En el marco del 500 aniversario de la Universidad Católica Portuguesa, el papa Francisco recibió en audiencia a la comunidad educativa de dicha institución. El encuentro tuvo lugar en la mañana del 26 de octubre en la Sala Clementina del Palacio Apostólico.

El Pontífice felicitó a la Iglesia de Portugal, que promueve y apoya la universidad, “y que puede contar así con una lectura en profundidad de los tiempos que corren y sobre todo con la formación superior de los guías del Pueblo de Dios y de los líderes que la sociedad necesita”.

A cincuenta años de su creación, Francisco destacó el servicio de la Universidad “al crecimiento de la persona y de la comunidad humana: para la primera, una obra de construcción en tiempos relativamente breves, para la segunda en cambio, una obra sin fin. ¡Larga vida, pues, a la Universidad Católica Portuguesa!”, expresó.

El Santo Padre recordó a los docentes que son universidad, es decir que “abrazan el universo del saber en su significado humano y divino, para garantizar aquella mirada de universalidad sin la cual la razón, resignada con modelos parciales, renuncia a su aspiración más alta: la búsqueda de la verdad. A la vista de la grandeza de su saber y de su poder, la razón cede ante la presión de los intereses y la atracción de la utilidad, acabando por reconocerla como su último criterio”, afirmó.

“Pero cuando el ser humano se entrega a las fuerzas ciegas del inconsciente, de las necesidades inmediatas, del egoísmo, entonces su libertad se enferma”, advirtió Francisco, y citando la encíclica Laudato si’, señaló que “En este sentido, [aquel] está desnudo y expuesto frente a su propio poder, que sigue creciendo, sin tener los elementos para controlarlo. Puede disponer de mecanismos superficiales, pero podemos sostener que carece de una ética sólida, una cultura y una espiritualidad que realmente lo limiten y lo contengan en una lúcida abnegación” , en efecto, explicó, “la verdad significa más que el saber: el conocimiento de la verdad tiene como finalidad el conocimiento del bien. La verdad nos hace buenos, y la bondad es verdadera”.

Seguidamente, el Papa planteó a los docentes un interrogante: “¿Cómo ayudamos a nuestros alumnos a no mirar un grado universitario como sinónimo de mayor posición, sinónimo de más dinero o mayor prestigio social?”, y les preguntó: “¿Ayudamos a ver esta preparación como signo de una mayor responsabilidad ante los problemas de hoy, ante la necesidad del más pobre, ante el cuidado del medio ambiente?”, ya que “no basta hacer análisis, descripciones de la realidad; es necesario generar espacios de verdadera investigación, debates que generen alternativas para los problemas de hoy. Qué importante es concretar”, consideró.

Para finalizar, hizo hincapié en el carácter católico de la universidad, lo que “la valoriza al máximo”, porque “si la misión fundamental de toda universidad es ‘la constante búsqueda de la verdad mediante la investigación, la conservación y la comunicación del saber para el bien de la sociedad’, una institución académica católica se distingue por la inspiración cristiana de sus miembros y de sus propias comunidades, ayudándoles a incluir la dimensión moral, espiritual y religiosa en su investigación y a valorar las conquistas de la ciencia y la técnica en la perspectiva de la totalidad de la persona humana”.

“Detrás del docente católico se encuentra una comunidad creyente, en la que, durante los siglos de su existencia, maduró una determinada sabiduría de la vida; una comunidad que guarda en sí un tesoro de conocimiento y de experiencia ética, que se revela importante para toda la humanidad. En este sentido, el docente habla no tanto como representante de una creencia, sino, sobre todo, como testigo de la validez de una razón ética”, añadió.

Finalmente, destacó que, “por fisonomía y presencia, son universidad portuguesa”, y aseguró que “esto constituye otro signo de esperanza que la Iglesia ofrece al país, puesto que pone a disposición de la Nación una institución cultural que, teniendo como objetivo el perfeccionamiento cristiano del hombre, es llamada precisamente a servir a la causa misma del hombre, en la certeza de ‘el que sigue a Cristo, hombre perfecto, también se hace él mismo más hombre’”.

Recordando la promesa del Cielo dejada en Fátima hace cien años, el Papa dijo “En Portugal, se conservará siempre el dogma de la fe”, y relató que en su visita a Portugal, “fui allí a venerar a la Virgen Madre, y para confiarle a sus hijos e hijas. Bajo su manto, no se pierden; de sus brazos vendrá la esperanza y la paz que necesitan”, concluyó.+

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