El Año Mariano en la diócesis de Neuquén: Templos donde obtener la indulgencia

El Año Mariano en la diócesis de Neuquén: Templos donde obtener la indulgencia

En el marco del Año Mariano Nacional, el obispo de Neuquén, monseñor Fernando Croxatto, envió una carta a los fieles de la diócesis.

“Con alegría estamos recorriendo este año Mariano y como ya lo he palpado en el caminar desde las jornadas pastorales diocesanas, la Madre ‘está feliz de caminar en medio de su pueblo’ y su pueblo también, de que ella les haga gustar de su cercanía”, expresó.

“¡Qué hermosa oportunidad también de hacernos sentir Iglesia de hermanos! ¡Cuánto podemos aprovechar su paso en nuestras comunidades, cuántos hoy lo están necesitando, que haya una Madre que está siempre cerca de cada uno, a la escucha atenta de cada corazón nuestro! ¡Cuántos necesitan volver a descubrir su amor y su delicadeza!”, consideró.

“En este día que recordamos con cariño a Nuestra Señora de Lourdes, les quiero acercar también lo que se ha pedido a la Penitenciaría Apostólica a través de la CEA, para poder alcanzar y comprometernos con la ‘misericordia de nuestro Padre Dios’, a través de las ‘indulgencias’”, señaló.

El obispo compartió el mensaje de confirmación, por parte del papa Francisco, del Año Jubilar Mariano junto con la indulgencia plenaria que, bajo las condiciones acostumbradas (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice), obtendrán todos los fieles si con espíritu de verdadera penitencia y movidos por la caridad peregrinasen a la catedral basílica de la Bienaventurada Virgen María del Valle o a otro santuario o templo mariano y allí asistiesen devotamente a celebraciones jubilares o espirituales o, al menos, ante una imagen mariana solemnemente expuesta y por un adecuado espacio de tiempo, elevasen humildemente sus oraciones por la fidelidad de la Argentina a su vocación cristiana, para pedir vocaciones sacerdotales y religiosas y para defender la institución natural de la familia, concluyendo con la oración dominical, el símbolo de la fe y una invocación a la Bienaventurada Virgen María.

Los fieles impedidos por la ancianidad o por una grave enfermedad, podrán obtener también la indulgencia plenaria si, con detestación de cualquier pecado y con intención de cumplir con las tres condiciones habituales en la primera oportunidad en que les resultase posible, se uniesen a las celebraciones jubilares ofreciendo a Dios a través de María sus dolores y oraciones ante alguna pequeña imagen de la Bienaventurada Virgen María.

Buscando acercar esta ‘gracia’, el prelado compartió el listado de ‘templos’ y ‘celebraciones’ en los cuales poder recibirla en la diócesis de Neuquén: La catedral María Auxiliadora, la parroquia Nuestra Señora de Lourdes y la parroquia Nuestra Señora de Itatí, de Neuquén; la parroquia María Auxiliadora, de Centenario, y su homónima en la ciudad de Chañar; la parroquia Nuestra Señora de Fátima, de Añelo; la capilla Nuestra Señora de Lourdes, de Rincón de los Sauces.

También se otorgará la indulgencia en las parroquias María Auxiliadora, de Aluminé; Nuestra Señora del Rosario, de Andacollo; María Auxiliadora, de Chos Malal; Nuestra Señora del Pilar, de Loncopué; Inmaculada Concepción, de Las Lajas; Nuestra Señora de las Nieves, de Junín; Nuestra Señora del Camino, de Piedra del Águila.

Los fieles podrán obtener la indulgencia también en las parroquias Nuestra Señora de las Coloradas, de Las Coloradas; María Madre del Chachil, de Zapala; San José, María Auxiliadora y Nuestra Señora del Rosario; las tres de San Martín de los Andes; Nuestra Señora de los Lagos, de Villa la Angostura; San Juan Bosco y Nuestra Señora del Rosario, ambas de Cutral Có; San Antonio de Padua, Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora de Guadalupe, en Plottier; y Medalla Milagrosa, de Senillosa.

Se tomarán como peregrinaciones y procesiones en honor de la Virgen las celebraciones que se realicen con las imágenes peregrinas del Año Mariano.

Para finalizar, el obispo consideró importante recordar las palabras del papa Francisco en el año de la Misericordia: “Al pie de la cruz, María junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús. El perdón supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta dónde puede llegar la misericordia de Dios”.

“María atestigua que la misericordia del Hijo de Dios no conoce límites y alcanza a todos sin excluir a ninguno. Dirijamos a ella la antigua y siempre nueva oración del Salve Regina, para que nunca se canse de volver a nosotros sus ojos misericordiosos y nos haga dignos de contemplar el rostro de la misericordia, su Hijo Jesús”.

“Desde ya agradezco la entrega de cada uno de ustedes para que María, nuestra querida Madre del cielo, sostenga la ‘Esperanza de nuestro pueblo’ y nos haga a todos ‘testimonio y anuncio, con nuestras vidas, de esa Esperanza’”, concluyó monseñor Croxatto.+

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