La diócesis de Quilmes dio la bienvenida a los padres jesuitas

Quilmes (Buenos Aires) (AICA): Con una misa presidida por el obispo de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera y concelebrada por su auxiliar, monseñor Marcelo Julián Margni, el 16 de febrero en la parroquia Nuestra Señora de las Lágrimas, la diócesis dio la bienvenida a los padres jesuitas, que inician su presencia en la Iglesia local.
Con una misa presidida por el obispo de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera y concelebrada por su auxiliar, monseñor Marcelo Julián Margni, el 16 de febrero la Compañía de Jesús inició su presencia en la diócesis de Quilmes.

La celebración tuvo lugar en la parroquia Nuestra Señora de las Lágrimas, que será atendida por los padres jesuitas Juan José Berli y Agustín Rivarola, el hermano Gabriel Prefumo y el diácono Fabio Raúl Solti. También tendrán a su cargo la parroquia Nuestra Señora de Luján de Quilmes Oeste (Calle 896 y 820, Barrio Dreymar).

Monseñor Tissera agradeció a la Fraternidad Misionera y al padre Félix Gibbs “por estos valiosos años de ministerio entre nosotros. Se cumple un ciclo de la Fraternidad Misionera que nació y creció con el acompañamiento paternal del querido obispo Jorge Novak y que continuó dando sus frutos y prodigándose en variados y reconocidos servicios durante el pastoreo de monseñor Luis Stöckler y de quien les habla. Miles de hermanas y hermanos guardan y mantendrán grabados en sus corazones tantas semillas evangélicas que han sembrado «los fraternos» en estos largos treinta años de presencia.”

Además, el obispo reconoció que “estoy muy seguro de que la presencia de la Compañía de Jesús en nuestra diócesis de Quilmes, es una gracia concedida por el padre obispo Jorge Novak.”

“Jesús nos invita a ser «sal y luz del mundo» generando nuevos modos de relacionarnos para que nuestras comunidades sean más fraternas y misioneras, en donde cada uno encuentre su lugar”, recordó el prelado y reflexionó sobre la situación de los que menos tienen: “No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa financiera. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil…”

Para finalizar, monseñor Tissera invocó a San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús para que “nos ayude a discernir los mejores caminos para despertar en los corazones el deseo profundo de Dios y de su Reino”. +

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