Mirada profética, voz clara y actitud firme: El Card. Poli recordó a Mons. Vicente Zazpe

Mirada profética, voz clara y actitud firme: El Card. Poli recordó a Mons. Vicente Zazpe

El arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, Mario Aurelio Poli, presidió el 11 de febrero, día de Nuestra Señora de Lourdes, una misa en la catedral metropolitana de Buenos Aires, al cumplirse 100 años del nacimiento de monseñor Vicente Faustino Zazpe, sacerdote de Buenos Aires, primer obispo de Rafaela, arzobispo de Santa Fe y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina.

Concelebraron la Eucaristía el presbítero Jorge Oesterheld y el presbítero Domingo Bresci. Estuvieron presentes el presidente y la vicepresidenta de la Acción Católica Argentina, Rafael Corso y Claudia Carbajal; Natalia Lescano y Adrián Álvarez, responsables de la Comisión Nacional de Sectores; el periodista José Ignacio López, impulsor de la Fundación Zazpe; el embajador ante la Santa Sede, Carlos Custer; el presidente de la Comisión Nacional Justicia y Paz, Emilio Inzaurraga, y muchos que fueron jóvenes de la Acción Católica de la parroquia Santa Rosa de Lima cuando Zazpe estuvo allí, siendo un joven sacerdote.

“Con las oraciones de la misa y la devoción del pueblo de Dios estamos celebrando en el día de hoy, nos sumamos a la Iglesia universal, a la fiesta de la bienaventurada virgen María de Lourdes. Y también nos sumamos a la celebración que en distintos lugares de nuestra patria se hace del centenario del nacimiento de monseñor Vicente Zazpe”, expresó el cardenal Poli en su homilía.

“Hoy hacemos una memoria agradecida por un hijo de esta Iglesia de Buenos Aires, monseñor Vicente Faustino Zazpe, y a sus compañeros inseparables, monseñor Albisetti y monseñor Esteva, que siempre contaban memorias y anécdotas y también describían su personalidad”.

“Así conoció mi generación la personalidad de este obispo de la Iglesia católica, nuestro obispo. La Iglesia lo recordará con misas aquí en Buenos Aires y también en Rafaela, su primer obispado. Seguramente en Santa Fe ya lo están celebrando”.

“Vicente, como le decían sus amigos, en la Iglesia ejerció una mirada profética: la vida y la obra de quien fue sacerdote de Buenos Aires recorrió varias parroquias antes de ser obispo. Estuvo en Lourdes de Belgrano, también en Santa Rosa de Lima, y también en Luján porteño, en el barrio de Flores”, enumeró.

“Fue un obispo que presenció las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II, del que fue miembro activo. Su protagonismo quedó grabado también con muchos obispos que hicieron una opción por los pobres. No menos importante fue su participación en las conferencias latinoamericanas de Medellín y de Puebla, y tantas cosas que podemos recordar de este obispo profeta entre nosotros”.

También recordó que el año pasado, durante la beatificación de los mártires riojanos, “quedó en evidencia el protagonismo de monseñor Zazpe con relación a monseñor Angelelli”. En ese sentido, relató: “En el año 1973 viajó a la Rioja en calidad de auditor designado por la Santa Sede, por Pablo VI, a fin de informar sobre la actuación del obispo riojano. El obispo Zazpe concluyó su labor con una misa, que fue muy recordada en la beatificación, donde él enseñaba que el Papa depositaba en monseñor Angelelli toda su confianza, y son palabras de él: ‘El obispo no quiere ni puede servir desde una ideología sino que lo hace a partir del Evangelio, y eso es lo que hace monseñor Angelelli’”.

“Ante tantas críticas y mentiras que se volcaron sobre el obispo riojano, la voz clara, firme del obispo Zazpe no dejó dudas”, consideró.

“Ya pertenece a mi memoria porque cuando yo estaba en el seminario, en los años oscuros de la dictadura, monseñor Zazpe ocupó la vicepresidencia en la Conferencia Episcopal Argentina, junto con dos cardenales: Primatesta y Aramburu. Ya se sabía que monseñor Zazpe había tomado una actitud muy firme con los desaparecidos y los detenidos en ese tiempo. Su voz se alzó por encima del silencio de muchos y reclamó la vida de muchos desaparecidos y detenidos por sus compromisos sociales, sindicales y estudiantiles. Su incansable intercesión por los detenidos le granjeó muchísimos dolores de cabeza, también hasta amenazas”, relató.

“En la carta de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina a los miembros de la Junta Militar sobre inquietudes del pueblo cristiano por detenidos desaparecidos, el 17 de marzo de 1977, aparece su firma con los dos cardenales, reclamando y haciéndose eco de muchas familias argentinas que buscaban a sus hijos y a sus hijas”, añadió.

Finalmente, el cardenal Poli destacó: “En nuestros tiempos juveniles, una de las cosas que más recordamos de él fue su actuación en el Congreso Mariano del año 1980, que se celebró en Mendoza. Los jóvenes habían ocupado un estadio y ante ellos, en un lenguaje claro, proclamó aquellas bienaventuranzas que perpetúan su mirada profética”.

“’Bienaventurados los muchachos y las chicas que hacen de la vida una ofrenda -decía- un deber y una oblación. Bienaventurados los muchachos y las chicas que deciden su futuro orando, consultando y reflexionando. Bienaventurados los muchachos y las chicas que postergan su noviazgo hasta consolidar su voluntad, disciplinar su afectividad y madurar su inteligencia. Bienaventurados los muchachos y las chicas que optan por una carrera o un oficio para servir mejor a la comunidad. Bienaventurada la juventud que se enamora de Cristo y quiere proclamar ese amor. Bienaventurada la juventud que sufre cuando la Iglesia y el país padecen y que se alegra cuando la Iglesia y el país triunfan. Bienaventurada la juventud que trabaja por la paz y la que tiene sed y hambre y de justicia. Bienaventurada la juventud que busca primero el Reino de Dios, y lo demás lo considera añadidura. Bienaventurada la juventud orante, penitente y eucarística. Bienaventurada la juventud que prefiere perder el ojo, brazo, pie, si ese brazo, ojo, pie, son ocasión de pecado. Bienaventurada la juventud que es fría o caliente, porque la tibia será vomitada por el Señor’”, citó. “Esto quedó en el corazón de esa generación juvenil, mariana, católica, que lo recuerda con mucho cariño a monseñor Zazpe, por su mirada profética, por ser un hombre de Iglesia, por ser un devoto mariano”, concluyó.+

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