El Papa pidió tomar decisiones valientes sobre el uso de la energía

El papa Francisco pidió este lunes tomar decisiones valientes sobre las futuras fuentes de energía, al encontrar en Tokio a las víctimas del triple desastre de Fukushima de 2011, el terremoto, el tsunami y el fallo de la central nuclear que causó 18.000 víctimas y decenas de miles de desplazados.

En la mañana del lunes en Tokio el Papa Francisco encontró a un grupo de jóvenes japoneses involucrados en las iniciativas de Scholas Occurrentes en Japón, acompañados por un representante de la Fundación. Durante la reunión, el Santo Padre bendijo un pequeño olivo y una placa que será colocada en la nueva sede de Scholas en Sendai.

Inmediatamente después, el Santo Padre se trasladó en coche a Bellesalle Hanzomon, uno de los centros de conferencias más importantes de Tokio, donde a las 10 hora local (22 de domingo en la Argentina) encontró a las víctimas del terremoto de magnitud 9, que generó el tsunami y el accidente en la central nuclear de Fukushima en marzo de 2011, causando 18.000 muertos.

A su llegada, el Papa fue recibido en la entrada de Bellesalle Hanzomon por el arzobispo de Tokio, monseñor Tarcisius Isao Kikuchi SVD, y por monseñor Martin Tetsuo Hiraga, obispo de Sendai, la diócesis más afectada por el terremoto y el tsunami, y con ellos llegó al auditorio.

En el podio, el Santo Padre saludó a una representación de las víctimas de la triple catástrofe. Luego, después del testimonio de tres de ellos, el Santo Padre pronunció su discurso.

“Somos parte de esta tierra, parte del medio ambiente; porque todo está, en última instancia, interconectado. El primer paso, además de tomar decisiones valientes e importantes sobre el uso de los recursos naturales, y en particular sobre las futuras fuentes de energía, es trabajar y caminar hacia una cultura capaz de combatir la indiferencia”, dijo.

Esta fue la respuesta indirecta del Papa al hacerse eco de “la preocupación por el uso continuo de la energía nuclear” en este país y como recordó “la petición de la abolición de las centrales nucleares por parte de los obispos japoneses”.

El terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011 provocaron en la central de Fukushima el peor accidente nuclear desde el de Chernóbil (Ucrania) en 1986.

Sobre las centrales nucleares, el Papa avanzó que “nuestra era siente la tentación de hacer del progreso tecnológico la medida del progreso humano”.

“Este “paradigma tecnocrático” de progreso y desarrollo modela la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad y, a menudo, conduce a un reduccionismo que afecta a todos los ámbitos de nuestras sociedades”, agregó.

Ante ello, afirmó, que es importante, en momentos como este, “hacer una pausa y reflexionar sobre quiénes somos y, quizás de manera más crítica, quiénes queremos ser. ¿Qué clase de mundo, qué clase de legado queremos dejar a los que vendrán después de nosotros?”.

Para proteger el medio ambiente, agregó el Papa, “debemos darnos cuenta de que no podemos tomar decisiones puramente egoístas y que tenemos una gran responsabilidad con las generaciones futuras”.

“En ese sentido, se nos pide elegir una forma de vida humilde y austera que dé cuenta de las urgencias que estamos llamados a encarar”, señaló.

En este salón de congresos de Tokio, el Papa agradeció el esfuerzo de los gobiernos locales, organizaciones y personas que trabajan en la reconstrucción de las áreas donde ocurrieron los desastres “y para aliviar la situación de las más de cincuenta mil personas que fueron evacuadas, actualmente en viviendas temporales, sin poder aún regresar a sus hogares”.

El terremoto de magnitud 9 en la costa este de Japón provocó un tsunami de 50 pies que se estrelló en la costa casi sin previo aviso, inundando más de 500 millas cuadradas de tierra, matando a casi 20.000 personas, destruyendo un millón de hogares y negocios y dejando cerca de 300.000 personas sin hogar.

“Me acosaron en los lugares donde fuimos desplazados y cada día era tan doloroso que quería morir. Finalmente, mi padre se enfermó mental y físicamente y dejó de trabajar. A pesar de todo, sigo pensando que tuvimos suerte porque pudimos escapar, pero el país ha dejado de preocuparse por los desplazados”, fue el testimonio de Matsuki Kamoshita, que tenía 8 años cuando ocurrió la catástrofe.

El Papa sostuvo que las ayudas iniciales “no puede perderse en el tiempo y desaparecer después del shock inicial, sino que debemos perpetuar y sostener”.

Después del terremoto de Fukushima, hubo un apagón total de las centrales nucleares, pero poco a poco se han ido reactivando y actualmente funcionan nueve redactores en cinco centrales.

Además, el Gobierno liderado por el primer ministro Shinzo Abe defiende la necesidad de retomar la energía nuclear para estimular el crecimiento económico y pretende que para 2030 entre el 20 y el 22 por ciento de la electricidad proceda de centrales nucleares, mientras que antes del accidente de Fukushima se obtenía en torno a un 30 por ciento de la fusión. +

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