La diócesis de Mar del Plata peregrinó a Luján para “agradecer, suplicar y transformar”

La diócesis de Mar del Plata peregrinó a Luján para “agradecer, suplicar y transformar”

Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA): El obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, presidió en la mañana del 10 de noviembre la misa de bienvenida de los peregrinos de la diócesis a la basílica y santuario nacional de Nuestra Señora de Luján.
Los fieles de Mar del Plata participaron este fin de semana de la peregrinación diocesana a la basílica y santuario nacional de Nuestra Señora de Luján, que este año llevó el lema “Con María, audaces en el espíritu”.

Al llegar a la basílica, los peregrinos participaron de la Eucaristía, presidida por monseñor Gabriel Mestre, obispo de Mar del Plata, quien en su homilía sintetizó el Evangelio del día con “tres puntitos” expresados en tres verbos: “agradecer, suplicar y transformar”.

“Agradecer por tantas cosa buenas que el Señor nos ha regalado en donde la fe, la vida, la vida de la familia. Agradecer el regalo del camino y el tiempo sinodal en el Iglesia. Agradecer el obispo auxiliar. Agradecer la próxima ordenación diaconal de Juan Pablo y la vida de los seminaristas como futuros pastores y, finalmente, agradecer tantas cosas particulares que cada persona y cada comunidades ha traído a Luján en nombre de otros”, manifestó el prelado.

En segundo lugar, “suplicar, pedir a Dios por la Patria para crecer en la verdad y en la defensa de los valores, en el cuidado de la vida, para entrar en la dinámica de un diálogo real de reconciliación. Suplicar por la vida de la Iglesia para aceptar un verdadero camino de purificación que nos haga más misioneros y evangelizadores, para erradicar todo lo negativo de la Iglesia, especialmente los pecados de los hombres, particularmente con la lacra de los abusos sexuales”, enfatizó.

“El tercer verbo es transformar. Los dos primeros verbos nos dicen ‘a Dios rogando’ y el último sería ‘con el mazo dando’. En este sentido debemos comprometernos a transformar la realidad, comenzando por cada uno, por nosotros mismos. Transformarnos a la luz de la gracia de Dios, sacando todo lo negativo que haya para poder realmente vivir las cuestiones positivas que Dios nos regala en nuestro corazón. Vivir con alegría los dones que hemos recibido para la misión, la evangelización, con el compromiso y el cuidado, con el diálogo y el respeto. Y ayudar a otros hermanos que también sean transformados en esta línea por la gracia de Dios y así realmente poder rendir culto a Dios”, exhortó.

Monseñor Mestre terminó su homilía invitando a los feligreses presentes en la basílica de Luján a cerrar los ojos en un momento de oración pensando en estos tres verbos que nos ayudan a llevar adelante nuestra fe cristiana en este camino de Iglesia trinitaria, sinodal y profética que van transitando en la diócesis para la vivencia, transmisión y compromiso de la fe.

La delegación de la diócesis estuvo integrada por peregrinos de distintas parroquias, sacerdotes, diáconos y seminaristas.+

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